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domingo, 14 de abril de 2013

Extraterrestres: Aquellos que nos observan.



Extraterrestres: Aquellos que nos observan.



 ¿Qué pasa por la mente de los poderosos, aquellos que deben tomar decisiones transcendentales para la Humanidad? Antaño, los emperadores se rodeaban de un “consejo de sabios” que asesoraban al “máximo exponente de la sociedad”, principalmente cuando el país entraba en guerra, bien invadido por otra civilización hostil o tal vez, cuando se decidía conquistar otros pueblos buscando en ello riquezas y esclavos, así como mano de obra gratuita. Analizando el transcurrir de la Historia de la Humanidad nos damos cuenta que en infinidad de ocasiones, en todos los tiempos, muchos dirigentes dueños de imperios se han comportado como verdaderos psicópatas, seres desalmados que han causado millones de muertos; gente inocente que ha perecido a sus vilezas. 

Hitler, psicopata y responsable de la muerte de 50 millones de personas, pasara a la historia de la Humanidad como uno de los mayores genocidas que haya conocido este planeta.
Por ello, en la historia reciente del siglo XX podríamos tomar como ejemplo a Hitler, que no solo inicio una guerra de dimensiones mundiales, sino que además llevo a cabo el exterminio de millones de personas inocentes, mujeres y niños y otros a los cuales consideraba como una “raza inferior”. En los estudios de psicología se dice que individuos detestables como Hitler pudieran poseer algún poder desconocido, algo que “hipnotizara a las masas” llevando a sus pueblos y naciones enteras en caída libre por el precipicio. Sin embargo, objetivamente, estos personajes siempre han manejado a la perfección el engaño y el miedo utilizando la ignorancia y el fanatismo de una gran mayoría de sus ciudadanos.



Tras la II Guerra Mundial, el planeta Tierra se convulsiono y hubo que resurgir de las cenizas, cuan ave Fénix, aunque la “guerra fría” ralentizara casi hasta nuestros días ciertos logros de estabilidad social, solo sacudidos por guerras regionales de intereses, donde siempre el petróleo y las materias primas están siempre presentes. Aun así, existe una cierta “Pax” a la vez que el mundo se globaliza, los viajes a otros países son frecuentes y la Red ensancha los horizontes de la comunicación.

La falta de reflexion y comprension de los seres humanos conducen al genocidio 


Sin embargo, en esta aparente “tranquilidad” siempre subyace el miedo a una conflagración de dimensiones mundiales, una guerra total de aniquilación que pudiera hacer desaparecer a los seres humanos de este planeta. Es, como se dice, una espada de Damocles sobre nuestras cabezas  sí por desgracia algún loco intenta romper ese frágil equilibrio mundial.



Pero…en esta dinámica ¿Dónde están los extraterrestres? Observándonos, sin ninguna duda, del mismo modo que los seres humanos ven con preocupación la extinción de muchas razas de animales. Existe al parecer, una norma en todas las civilizaciones extraterrestres: “El libre albedrio de los planetas”. De este modo, Ellos respetarían la “evolución natural” de los habitantes de esos planetas menos desarrollados, para que por sí mismos, lleven su existencia a niveles superiores de evolución. La clave de todo ello reside en la siguiente pregunta: ¿Qué ocurre cuando en un planeta son conscientes de la existencia de otras civilizaciones extraterrestres, que precisamente visitan su propio planeta, la Tierra en este caso?. Es obvio que las condiciones de la “Ley del Libre Albedrio” se modifican. Existe entonces un “tiempo de espera y observación” y claramente las normas de juego son sustituidas por otras: Quienes más desarrollados están, exigirán al planeta mas “primitivo” un comportamiento “aceptable” ó en caso contrario, no podrán establecerse “relaciones diplomáticas entre dichos mundos” y solo podrían intervenir los seres de las estrellas cuando se diese el  caso de peligro de autodestrucción planetaria.



Todos estos razonamientos nos llevan inevitablemente a las personas, individualmente, a reflexionar sobre aquellos que deben tomar ciertas decisiones en relación con los OVNIS y los extraterrestres, así como la decisión de ocultar esa información a la masa en general. Se supone que frente a decisiones de ese calado,  personalidades relevantes en la política, han sido convenientemente asesorados por un “consejo de sabios” y que tras sopesar las diferentes alternativas han decido callar, ocultando “la noticia más grande de la humanidad”, es decir, “la existencia de muchas civilizaciones extraterrestres que desde tiempos inmemoriales han visitado y visitan la Tierra”. Aquello que callan estan convencidos de que una noticia así desestabilizaría definitivamente la sociedad actual, y tal vez tengan cierta razón en un escenario inmediato, sin embargo existe otro camino: Establecer un plan de lenta información, de concienciación de la sociedad sobre los extraterrestres, dejando que muchas noticias sobre OVNIS lleguen a los” medios oficiales de comunicación” y de este modo crear algo cotidiano de lo extraordinario. Paralelamente a ello, sería necesario que los gobiernos a nivel mundial, consideraran la necesidad de romper la inarmónica dinámica existente en el mundo actual, eliminando paulatinamente, pero con decisión, las guerras y  desigualdades que azotan al planeta Tierra, así como una recuperación de la ecología planetaria. Ese esfuerzo es fundamental, para que la humanidad en su conjunto, de el salto evolutivo esperado.

A continuación he transcrito una pequeña parte del libro El fenómeno OVNI, de Johannes von Buttlar, en el cual puede verse un ejemplo significativo en la toma de decisiones respecto a los extraterrestres. Al final, las decisiones de unos pocos determinan el horizonte de la mayoría…            






El fenómeno OVNI, de Johannes von Buttlar
  
Página 33

Escasamente tres años después, el 1 de noviembre de 1948, los técnicos del radar de la base aérea de Goose Bay, en Labrador, observaron un extraño objeto volante que cruzaba el espacio a una velocidad de 1.000 km/h.

Base Aérea de Goose Bay, en Labrador
Dos días después, unos operadores de radar de la aviación japonesa siguieron durante una hora la extraña maniobra de dos objetos volantes que, al parecer, estaban librando un combate aéreo. En las pantallas de radar parecían aviones; pero en aquellos momentos no había en la zona ningún aparato convencional.

Fürstenfeldbruck, Baviera


Tres semanas después, los operadores de Vigilancia Aérea alemana se enfrentaban con un problema. El 23 de noviembre por la noche, un caza reactor F80 encontró, a 9.000 metros de altura sobre Fürstenfeldbruck, Baviera, un objeto que surcaba los aires provisto de luces rojas. El personal del radar de tierra lo observo también a la misma hora. Cuando el caza se acercó, el objeto de las luces rojas se elevó y desapareció rápidamente. Sin embargo, antes de que su señal se borrara de la pantalla del radar, pudo calcularse que volaba a 13.000 m.

Allen J. Hynek
-Todos estos incidentes hicieron cundir el desconcierto- comentó después el profesor Allen J. Hynek, astrofísico del departamento de Astronomía de la “Northwestern University” y asesor en materia de OVNIS de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos.

Muchos de los informes sobre OVNIS procedentes de todo el mundo correspondían a observaciones hechas por personas responsables y dignas de crédito, como pilotos del servicio de vigilancia forestal, policías, pilotos civiles y miembros de los centros de vigilancia aérea. Las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, responsables de la defensa aérea del país, se hallaban directamente involucradas.

Por lo tanto, lo inmediato era explicar que la seguridad nacional podía estar amenazada por un misterioso invento realizado posiblemente por una potencia extranjera. Así lo comprendió inmediatamente la mentalidad militar. Por espantosas que fueran las perspectivas, había que impedir a toda costa que cundiera el pánico.

Ahora bien, las propiedades que se habían observado en los OVNIS no concordaban con el concepto de los avances militares existentes –y solo un pequeño porcentaje de las observaciones podía atribuirse a objetos o actos relacionados con la astronomía.

Estrella binaria
Por esta razón, no tardaron en producirse discrepancias en el seno del “proyecto Sing”: ¿Se trataba de tecnología extraterrestre o simplemente terrestre pero desconocida? ¿Se trataba de naves espaciales o una psicosis colectiva, una neurosis de la posguerra?

Pronto se agotaron las explicaciones convencionales. Porque sólo había dos posibilidades: o bien el problema tenía que ser psicológico, solución a la que se recurría de buen grado, a falta de explicaciones más convincentes, o bien tras este fenómeno había algo que nadie quería admitir.

Cuando la mente humana se enfrenta a hechos que no encajan en su esquema del mundo se esfuerza por salvar la diferencia, pero lo hace más con el sentimiento que con la razón. Y es que la razón tendría que reconocer su incapacidad.

En 1948, el “proyecto Sing” se vio en la triste situación de no poder dar una explicación satisfactoria, por lo que entonces se dirigió a sus asesores científicos de las Fuerzas Aéreas y demás órganos científicos del sistema. Y allí se decidió tajantemente que todo aquello no debe ser es imposible ¡es posible!

La Air Force desempeño un papel clave, ya que el mundo, es decir, otros Gobiernos, se regían por la actitud de las Fuerzas Aéreas estadounidenses.  Hynek dice al respecto:

“A la pregunta de qué se hacía en estos países sobre tal fenómeno, recibía en muchos casos esta respuesta: Puesto que los Estados Unidos, con todos sus medios y posibilidades, se ocupan de este problema, otros países, con recursos más limitados, nada pueden hacer. Tienen que esperar el resultado de las investigaciones norteamericanas”

Durante meses, los miembros del “proyecto Sing” estudiaron las pruebas recopiladas: declaraciones de pilotos, imágenes de radar y observaciones de científicos y testigos cualificados.

De todo ello se desprende que la mayoría de los OVNIS tienen forma de disco, están provistos de cúpula y su diámetro es diez veces su espesor en el centro. Generalmente, vuelan en formación y pueden divisarse a simple vista y a través del radar. Hay además objetos elípticos y “en forma de cigarro”, algunos de “dos cubiertas” con hileras de ventanillas, una encima de las otras. Ambos tipos disponen de una extraordinaria capacidad de aceleración, son fabulosamente rápidos y pueden hacer virajes de 180º. Es evidente que están dotados de sistemas de propulsión revolucionarios, muy superiores a los que se conocen en la Tierra.

El general Hoyt S. Vandenberg
Los científicos y oficiales de la Defensa Militar del “proyecto Sing” sacaron unánimemente la siguiente conclusión, la cual se mantuvo en el más estricto secreto: los OVNIS son naves espaciales extraterrestres que, por razones que se ignoran, están observando la Tierra. A continuación, se redactó un informe detallado que fue presentado al general Hoyt S. Vandenberg, que en aquellos momentos era el jefe del Estado Mayor. En el documento, clasificado de “alto secreto” numero F-TR-2274-IA, se lee al final:

Naves Extraterrestres
3. Naves extraterrestres: Se hacen las siguientes consideraciones:
a) Si existe una civilización extraterrestre que pueda producir objetos como los descritos, su nivel de desarrollo es, con toda probabilidad, muy superior al nuestro. Este argumento puede apoyarse en cálculos de probabilidades que no exigen recurrir a hipótesis astronómicas.
b) Semejante civilización podría observar que actualmente existen en la Tierra bombas atómicas, y que nos encontramos en un rápido proceso de desarrollo de cohetes. A juzgar por lo que ha sido hasta ahora la Historia de la Humanidad, deben de sentirse alarmados. Esta es la razón por la cual, especialmente ahora, tenemos que contar con visitas de extraterrestres.
Puesto que las bombas atómicas son los actos de la Humanidad que con más facilidad pueden observarse desde gran distancia, debemos establecer una relación directa entre las fechas en las que se hayan producido explosiones de bombas atómicas, el momento en que han sido avistados los OVNIS y el tiempo que estas naves necesitan para venir desde su mundo y regresar a él.

Nave nodriza extraterrestre
 En este estudio dirigido al general Vandenberg, se proponía, además, que las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos adiestraran a personal competente, a fin de que pudiera acometerse el problema de los OVNIS. Al mismo tiempo, se recomendaba la utilización de nuevas técnicas de fotografía y radar, a fin de obtener datos exactos de las observaciones.

Así, con la clasificación 1ª (estrictamente confidencial), salto la liebre. Los integrantes del “proyecto Sing” estaban absolutamente convencidos de que los OVNIS tenían que ser naves extraterrestres que observaban el planeta Tierra, sometiéndolo a una prolongada investigación.

¿No había que informar a la opinión pública acerca de esta conclusión secreta? Los miembros del proyecto se mostraron plenamente partidarios de ello y trataron de convencer al general de que era preferible informar al país ahora que esperar a que, eventualmente, ocurriera una catástrofe. Pero el general Hoyt S. Vandenberg, jefe de Estado Mayor, leyó el informe e inmediatamente decidió su plan de batalla. La orden fue:

-¡Quémenlo!

Sus razones para la verdad no saliera a la luz pública eran que no se podía alarmar a la opinión pública con semejante informe. Era, sencillamente, una enormidad. Además no existía prueba alguna de carácter físico que confirmara tal afirmación. Sin contar con que sería imposible convencer a la gente de que no había que esperar actos de hostilidad de los OVNIS, puesto que nadie podía estar seguro. La información sólo serviría para hacer cundir el pánico.

De manera que el informe fue pasto de las llamas –salvo una copia que alguien “olvido” quemar.

El escritor e investigador Johannes von Buttlar




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