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miércoles, 29 de mayo de 2013

Seis de nuestras naves aterrizaron en el Tibet

Seis de nuestras naves aterrizaron en el Tíbet



Ciertamente, el testimonio del científico y contactado Daniel Walter Fry fue esclarecedor. En este caso los extraterrestres eligieron un hombre de ciencia al cual le expusieron que ciertos principios inamovibles de la ciencia actual pudieran ser inexactos, tal como es la Ley de Gravitación Universal propuesta por Isaac Newton en 1687, donde la atracción de dos cuerpos es directamente proporcional a sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de las distancias que las separa, aunque viéndolo desde  el lento caminar científico del siglo XVII cuando se describió la citada Ley los seres humanos, por fin, dieron una explicación razonable al movimiento celeste de los planetas y que en teoría, ese modelo podría aplicarse también a lo más pequeño, los átomos y el movimiento de los electrones alrededor del nucleo.

Isaac Newton
Sin quererlo, Isaac Newton habría establecido una “teoría inamovible” hasta que en 1905 Albert Einstein con su Teoría de la Relatividad Especial nos dijo que la gravedad era producto de una “deformación del espacio-tempo” producida por la materia. Podríamos, a continuación,  hablar de la Teoría de la Mecánica Cuántica, formulada entre otros por Heisenberg que nos habla del mundo subatómico, lugar allá donde las leyes físicas se vuelven “caprichosas y erráticas”. De este modo, en el ámbito científico, unas leyes suceden a otras, buscándose en la actualidad una Teoría que unificaría en su conjunto las diferentes ramas de la ciencia a modo de “piedra filosofal”. Pero por desgracia esa teoría todavía aún no se ha concretado.


Albert Einstein
Los extraterrestres le hablaron Daniel Walter Fry de una “Ley Natural” aplicable a todas las ramas de la ciencia y que explicaría efectos tales como la antigravedad, algo con lo cual sueñan muchos científicos y que permitiría a la humanidad dar ese “salto definitivo” a las estrellas.

Sin embargo, mas allá de algunas pistas científicas facilitadas a dicho contactado, lo que a mí personalmente más me llamó la atención fue el hecho de que los extraterrestres le narraran una parte de su historia, describiendo sus orígenes   marcados previamente por una guerra de aniquilación nuclear que les hizo huir a duras penas del planeta Tierra. Al parecer, hace 30.000 años la Atlántida en el Océano Atlántico y Lemuria en el Océano Pacifico, rivalizaban en cuanto a conocimientos científicos. Habían desarrollado aquellas civilizaciones  armas muy poderosas y lo que empezó siendo una competición y desafío tecnológico terminó  como un enfrentamiento a escala planetaria. Y entonces el Armagedón, es decir, el holocausto nuclear aniquilo este planeta y lo hizo inhabitable durante miles de años.

Se  comprende  por ello la insistencia de los extraterrestres cuando inciden repetidamente  sobre la necesidad de un desarme nuclear real y efectivo a nivel mundial sabiendo que han sucedido anteriormente holocaustos nucleares en Rigel y también, miles de años atrás, en la propia Tierra.

Ahora las superpotencias nucleares se moverían en un “equilibrio”, apuntalado en caso de guerra nuclear por la destrucción mutua asegurada*, un escenario  en el cual nadie agrediría al adversario si ello significa también su propio final.  Y hasta ahí la teoría, pero mas allá de cualquier interpretación,  la realidad viene  condicionada por la sencilla razón de que  “esas  armas   poderosísimas todavía están ahí y el peligro es siempre latente”, agazapado a la espera que algún día desafortunado, “un loco apriete el botón nuclear e inicie el fin de la civilización tal y como la conocemos en la actualidad”.

Las consecuencias serian la devastación de ciudades y complejos industriales, así como un planeta envuelto de cenizas y radioactividad que llevaría a la Tierra hacia el tan temido “invierno nuclear”, enfriamiento de la superficie terrestre que acabaría con todo signo de vida.



Explosión de bomba nuclear

*La destrucción mutua asegurada (en inglés mutual assured destrucción o MAD, siglas que forman la palabra "loco" en inglés, coincidencia), también conocida como "1+1=0" es la doctrina concebida por John von Neumann de una situación en la cual cualquier uso de armamento nuclear por cualquiera de dos bandos opuestos podría resultar en la completa destrucción de ambos (atacante y defensor). Paradójicamente, durante toda la Guerra Fría la capacidad MAD nucleada en torno a los Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvo una precaria "paz helada" por la disuasión que este potencial acarreaba consigo.
En efecto, cuando se es consciente de que el único resultado posible de un conflicto es la propia aniquilación —aunque nuestros enemigos resulten igualmente borrados de la faz de la tierra—, los ímpetus belicistas resultan moderados hasta el extremo de desaparecer en la práctica. Dicho en otras palabras, disuade eficazmente a cualquier país o alianza de iniciar hostilidades abiertas contra una potencia o superpotencia nuclear. Fuente: Wikipedia


John von Neumann


ENLACES AMPLIACION INFORMACION:

ESTRATEGIA DE LAS ARMAS NUCLEARES

EFECTOS DE LAS ARMAS NUCLEARES


INVIERNO NUCLEAR

Desconozco si antes de aquel holocausto nuclear los habitantes de la Atlántida ó Lemuria teorizaron sobre aquellas consecuencias irremediables….pero me temo que no. Cuando los últimos sobrevivientes se reunieron en un lugar del Tíbet debieron hacerlo con amargura y desesperación. La vida en la Tierra se extinguía por momentos bajo una nube radioactiva de dimensiones planetarias y lo peor de todo es que ya no había vuelta atrás. En estos tiempos en los cuales la inmensa mayoría de la población solo presta atención a las pequeñas menudencias de la vida cotidiana, al partido de futbol ó que tiempo hará mañana, se nos olvida que otros peligros inconcebibles acechan y que por desgracia forman parte de la vida cotidiana independientemente de tener conciencia de ellos o no y esa es la Gran Lección, como le explico el extraterrestre a Walter Fry y que nunca deberíamos olvidar.



Del mismo modo que las generaciones venideras reprocharan a la actual el desajuste ecológico al que estamos sometiendo  este planeta, nuestra querida Tierra, contaminando y destruyendo la ecología, arrasando espacios naturales, con igual intensidad tacharan el despropósito de los arsenales nucleares y el peligro latente al que se somete el Planeta Tierra. Los seres humanos deberíamos reflexionar sobre todas estas cuestiones. Frente a estas armas tan poderosas siempre hay un punto de inflexión: el holocausto nuclear constituye el no retorno, tal y como le explicaron al contactado Daniel Walter Fry.




He incluido una pequeña parte del magnífico libro Los grandes contactados,  de Manuel Navas Arcos


 Pag. 35

Ustedes han tomado el camino de la Ciencia por la rama del árbol y se han olvidado del tronco.
Daniel Walter Fry.

DANIEL WALTER FRY

Dentro de la temática extraterrestre, el fenómeno del contacto, ha sido cuestio­nado por que éste, se ha dado algunas veces en personas humildes y con poca formación cultural. Por ello, quiero traerles las experiencias del famoso contactado norteamericano de los años 50 Daniel Fry, ingeniero en misilística espacial.
Realmente, lo que ocurre es que la lógica de estos seres del espacio, se diversifica y se hace polivalente a la hora de elegir a sus contactados. Por un lado contactan con científicos, ingenieros etc.. y por otro con personas más predispuestas en el plano espiritual o transcendente, como es el caso de: Enrique Castillo, Eugenio Siragusa, Máximo Camargo o Sixto Paz. Y todo ello con un solo fin: llevar la realidad de su presencia y de su mensaje, a todos los niveles de conciencia de esta humanidad.

Las experiencias de Daniel Walter Fry nos las cuenta el investigador Fabio Zerpa en su libro Dos científicos viajan en un Ovni. Dice así:


La noche del 4 de Julio de 1.950. Daniel se encontraba en la Base de Proving Grounds, cerca de Las Cruces, en Nuevo México. Hacía calor, así que decidió dar un paseo, por el cercano desierto. Pero dejemos que sea el propio protagonista quien nos lo cuente.
Mis ojos escudriñaban el cielo, de pronto una luz se movió y aumentando rápidamente su diámetro, estaba viniendo directamente hacia mí. Antes de aterri­zar había disminuido su velocidad. La maniobra de la nave fue silenciosa. Una vez parada en el suelo, me acerqué cuidadosamente y toqué la superficie metálica. Repentinamente una voz rompió el silencio:
‑Mejor no toque el casco, todavía está caliente.
‑¿Quiere significar que el casco es altamente radiactivo?, pregunté.
‑No, no es radiactivo (fue la respuesta). El casco tiene un campo a su alrededor que rechaza toda la materia. Sus físicos lo describirían como el anti aspecto de la fuerza de atracción del átomo.

Posteriormente la voz me dijo:
‑¿Le gustaría entrar en la nave y hacer un pequeño vuelo?.
‑Me gustaría, replique.

Se oyó un clik, y rápidamente en la nave se formó una abertura de unos cinco pies de altura por tres de ancho. Agaché ligeramente mi cabeza y entré. Una vez dentro, la voz me dijo: entre y tome asiento, me senté en el asiento delantero izquierdo que estaba más cerca de la puerta, y lo hallé confortable. Si usted está listo pondré en marcha la nave. Instintivamente me afirmé en el asiento y me así a los costados con mis manos. Un momento más tarde la Tierra pareció caer desde la nave con increíble rapidez. Al fondo pude distinguirla línea delgada y oscura del Río Grande que separa El Paso de su gemela, la Ciudad Juárez de México. Seguidamente oí decir a la voz: Usted está a trece millas de la superficie de la Tierra. Y está ascendiendo aproxi­madamente media milla por segundo. Lo hemos hecho ascender lento para que usted pudiera apreciar mejor desde el aire la vista de sus ciudades locales. En pocos minutos estaremos sobre la vertical de Nueva York, a una altura de 20 millas.




Desde esa altitud las luces de la ciudad eran más brillantes y tenían más indivi­dualidad. Parecían una vasta colección de millones de diamantes blanco‑azulados dispersos ante mí, centelleantes y fulgurantes sobre un fondo de terciopelo negro.
-Con todo lo hermosa que es esta escena, -pensé- y lo interesante que ha sido este viaje, lo cambiaría gustosamente por un viaje de cinco minutos en la nave nodriza.
-Lamento que no haya tiempo suficiente para arreglar esa excursión, -fue la respuesta-. Deberemos dejar muy pronto esta zona. Pero cuando regresemos hare­mos contacto con usted nuevamente.

Efectivamente después de ser dejado nuevamente en Proving Ground y pasado algún tiempo. Daniel Fry tuvo dos encuentros más con el extraterrestre Alan. En estos encuentros Daniel Fry como hombre de ciencia que era, le hizo a Alan múltiples preguntas de aspecto científico: gravedad, campos energéticos, vida en la nave nodriza, origen de Alan etc.

He aquí en síntesis algunas de las respuestas recibidas por parte del extraterrestre Alan.

SOBRE LA GRAVEDAD

1°‑ La Ley de la Gravedad no es una ley lineal, sino que sigue una curva común a todos los otros factores de la Naturaleza.

2° El Campo Gravitacional no disminuye precisamente con el cuadrado de la distancia, como Newton creía, sino porque en razón de la curvatura de la Ley Natural disminuye normalmente con una valuación ligeramente mayor, hasta llegar al valor cero, no al infinito como usualmente se cree, sino a una distancia finita. Por debajo de esta distancia o grado de separación, la fuerza es negativa.

3°‑  Podemos definir a un campo gravitacional negativo, cuando la aplicación del factor llamado tiempo, tiende a incrementar el grado de separación entre cualquiera de los diferentes puntos del factor llamado materia.

4°  El valor del campo gravitacional en cualquier punto es controlado por el valor de los otros factores de la naturaleza en ese punto.

5°‑  Las cargas eléctricas en el átomo son un factor que modula la forma de la curvatura gravitacional del núcleo.

6°‑  La gravedad no es enemigo de los viajes espaciales. Es un amigo, pero debe haber una verdadera comprensión antes que la amistad pueda dar sus frutos.

7°‑ Es perfectamente posible producir un campo gravitacional negativo entre la Tierra y un objeto dado sobre o cerca de su superficie por la aplicación apropiada de cargas eléctricas movibles. Tal campo sería efectivo solamente con respecto al objeto dado. Todas las otras materias en la vecindad quedarían en la posición positiva de la curva.




VIDA EN LA NAVE NODRIZA.

-Nuestra nave es un sistema cerrado. Toda sustancia dentro de la nave queda dentro de ella; nada es emitido, excretado o perdido.
Hemos aprendido métodos simples para reducir todos los compuestos a sus ele­mentos y recombinar estos elementos para obtener lo que necesitamos. Por ejemplo, respiramos en la misma manera que ustedes. Es decir, nuestros pulmones toman oxígeno del aire y expulsan anhídrido carbónico.
Por consiguiente el aire de nuestra nave pasa constantemente a través de soluciones que contienen organismos vegetales que absorben el anhídrido carbónico y desprenden oxigeno, como hacen las plantas sobre la Tierra.

Los organismos vegetales usan el carbono para su propio crecimiento. En ciertas ocasiones estas plantas pueden transformarse en uno de nuestros alimentos.
Las docenas de ciclos naturales a través de los cuales la vida se crea y se mantiene sobre un planeta como el de ustedes, son duplicados dentro de nuestra nave.
Desde que el tamaño de la nave que contiene a nuestra raza es pequeño con respecto a un planeta, los ciclos deben cumplirse más rápidamente y bajo condiciones de control muy preciso; pero en cualquier otro aspecto los ciclos de vida y reproduc­ción son los mismos.

Por supuesto, hay perdida de energía durante estos ciclos, que debe ser recupe­rada de alguna fuente externa. Cuando estamos en la proximidad de estrellas como el Sol, podemos captar más fácilmente más energía de la necesaria, así como su planeta recibe del Sol más energía útil de la que emplean.
Durante nuestros viajes interestelares, nuestra nave puede viajar por varias generaciones a regiones más bien remotas con respecto a cualquier estrella, pero todavía podemos recoger cantidades de energía que llegan de millones de estrellas y galaxias remotas y también hay por supuesto otras fuentes de energía de los rayos cósmicos y las diferencias de temperatura que también son aprovechables.

Puede ser difícil para usted concebir una raza de seres inteligentes que pasan sus vidas dentro de los confines relativamente estrechos de su nave espacial. Y dentro de su limitada comprensión, ustedes pueden sentirse inclinados a tener piedad por tal raza. Nosotros, por nuestra parte, nos sentimos inclinados a tener piedad por razas primitivas que todavía están confinadas sobre la superficie de un solo planeta, donde son incapaces de poder controlar muchas de las condiciones que los rodean y se vuelven victimas desamparadas de terremotos, inundaciones, tornados, mareas, nevadas, sequías y otros riesgos que constantemente amenazan a los que viven en la superficie de un planeta.
Cada aspecto de nuestro ambiente es controlado con precisión. La temperatura es mantenida constantemente dentro de una fracción de grado. La humedad, la presión atmosférica y aún la fuerza gravitacional que nosotros creamos dentro de nuestra nave son mantenidos exactamente en su punto óptimo. 

Mientras nuestros cuerpos raramente dejan la nave, nuestra tecnología nos ha provisto de una casi ilimitada prolongación de nuestros sentidos, así que, con el propósito de observación, aprendizaje y comprensión, podemos estar íntimamente presentes en cualquier momento, en cualquier lugar que nosotros elijamos para observar o visitar, siempre que el punto que deseamos alcanzar o ver este a unos pocos millones de millas de nuestra nave.

A través de esta habilidad que puede parecer extraña a ustedes pero que es bastante normal entre nosotros, somos capaces de generar y aplicar fuerzas simples a distancias considerables de nuestra nave. Nuestras habilidades pueden parecer algo sorprendentes e increíbles a su gente, pero son tan sorprendentes e increíbles como vuestras actuales capacidades científicas comparadas con las capacidades de vuestros propios antecesores hace unos pocos cientos de años.
Cualquier logro científico o técnico parece increíble a aquellos que no lo han alcanzado porque ellos no lo entienden. Usted está perfectamente en lo cierto cuando señala que el símbolo del árbol y de la serpiente es común en la historia y en las leyendas de su planeta. También es común en el nuestro. La explicación es que tenemos. por lo menos en parte, antecesores comunes.

ORIGENES DE ALAN.

Hace decenas de miles de años, algunos de nuestros antecesores vivían en la Tierra. Había en esa época un pequeño continente en una parte hoy cubierta por el mar que ustedes llaman Océano Pacífico. Algunas de sus primitivas leyendas se refieren a esta masa de tierra sumergida como el Continente Perdido de Mu o Lemuria. Nuestros antepasados habían construido un gran imperio y una ciencia vigorosa sobre este continente. En la misma época había otra raza que se desarrolla­ba rápidamente sobre otra parte de tierra en el área central y sur del actual Océano Atlántico. En sus leyendas este continente ha sido denominado Atlántida. 

Había rivalidades entre las dos culturas en sus progresos científicos. Al principio eran amistosas, luego se volvieron más amargas con el correr de los años, y cada raza hacía alarde de sus conquistas ante los otros. En pocas centurias su ciencia había sobrepasado el grado de desarrollo que existe ahora aquí. No satisfechos con liberar pequeñas porciones de la energía del átomo, como hacen en la actualidad sus físicos, ellos habían ha prendido a rotar toda la masa sobre eje energético. De la rotación de un trozo de materia del tamaño de un penique de cobre, resultaba la liberación de setenta y cinco millones de sus kilovatio/horas. 

Con el constante aumento de la tirantez entre las dos razas y con el constante aumento de los recursos destructivos, era inevitable que eventualmente se destruyeran entre ellas. Las energías liberadas en esa destrucción fue más allá de toda la imaginación humana. Ellas fueron suficientes para provocar el mayor cambio en la configuración superficial del planeta; y las radiaciones concomitantes fueron tan intensas y extendidas, que la superficie de la Tierra se volvió totalmente inhabitable para el ser humano durante miles de años. Como le dije antes, nuestros antecesores fueron un grupo de sobre­vivientes de este ultimo colapso completo de la civilización de su planeta. 

Hace más de treinta mil años, según miden el tiempo en la actualidad, ellos habían desarrollado una ciencia material que en algunos aspectos por lo menos era considerablemente más avanzada que en el momento actual. Ellos siguieron las leyes naturales, en vez de amenazarse los unos a los otros como hace su ciencia. Sus máquinas eran por consiguiente más simples. Sin embargo pudieron realizar cosas que ustedes no han sido capaces de hacer. 

Ellos también fracasaron en darse cuenta de la absoluta necesidad de un desarrollo parejo de los valores espirituales y sociales. Entre las dos naciones más importantes de esa era, se desarrolló una fisura. La fricción entre ambas aumento año tras año hasta que explotó una guerra de aniquilación. Armas de energía absoluta fueron usadas por ambas naciones, armas cuyo poder destruc­tivo eran mil veces superior a la bomba H que amenaza a su raza en la actualidad. 

No era cuestión de victoria o derrota. Simplemente se destruyeron una a la otra. Hubo pocos sobrevivientes. y las radiaciones a nivel de toda la superficie del planeta se habían elevado más allá de la tolerancia humana. Esto no significó que todos los sobrevivientes estuviesen inmediatamente condenados a muerte por las radiacio­nes, pero significa el deterioro progresivo de las funciones mentales y biológicas. Esto, junto con el gran numero de mutaciones en sucesivas generaciones, eventual­mente retrogradó su nivel de existencia.




EL TIBET.

En una meseta elevada, que ahora es el País del Tíbet, aterrizaron seis de nuestras naves aéreas y se realizó un concilio para determinar si se podía hacer alguna cosa. Se sugirió de realizar un intento de llegar a otro planeta. Los aparatos aéreos en uso en aquel tiempo eran capaces de viajar en el espacio y frecuentemente habían sido usados para alcanzar unos pocos de cientos de millas de altura sobre la Tierra. Sin embargo, no se había hecho todavía ningún intento para salvar las enormes distancias entre planetas, y los miembros de la tripulación estaban muy lejos de la certeza de que tal intento pudiese tener éxito. 

El planeta que ustedes conocen como Marte, estaba entonces en conjunción con la Tierra, y por esa época las condiciones de su atmosfera, temperatura, agua etc., eran mucho más apropiadas para la sobrevivencia del hombre que las condiciones que sus astrónomos refieren existir en la actualidad. Se realizó una votación, y los miembros de la tripulación de cuatro de las naves eligieron llevar a cabo la gran aventura, en la esperanza de preservar de ese modo, por lo menos una parte de la cultura de su raza. La remanente tripulación optó por quedarse en la Tierra. Ellos creían que debido a la elevación de la meseta en la cual estaban reunidos y el comparativo bajo nivel de las radiaciones que existían allí, podrían continuar viviendo en esa área sin sufrir completa degeneración física y mental en ellos y en su descendencia. 

Puedo ver la pregunta que se forma en su mente, asi que le explicaré que nuestra raza había logrado la perfecta igualdad de los sexos y ambos estaban igualmente representados en el concilio. De las cuatro naves que ensayaron el salto , tres llegaron a su destino. No hay noticias en nuestra historia de la suerte de la cuarta. Por muchas generaciones la lucha formidable para sobrevivir demandó todo el tiempo y la energía del pueblo. Esas fueron las edades oscuras de la nueva raza, y tenemos comparativamente poco conocimiento de ese período. Los miembros de la tripulación original, inmediatamen­te después de su llegada al nuevo planeta, escribieron una cuidadosa historia de las razas de la Tierra, recalcando las causas del derrumbe. A través de las centurias, esta historia fue cuidadosamente conservada. Es conocida como La Gran Lección y es la primera cosa que es enseñada a nuestros jóvenes cuando empiezan a prepararse para la vida activa.

A medida que la batalla para la supervivencia era gradualmente ganada, el desarrollo de la ciencia material reasumió su ritmo normal. Con la lección del pasado constantemente delante de nuestro pueblo, hemos mantenido, siempre, los valores materiales en relación con los más importantes valores sociales y espirituales.




COMO DEBE ENTENDERSE LA CIENCIA.

En este apartado el extraterrestre Alan le hace a Daniel Fry una preciosa y transcendente exposición de los que es la Ciencia Universal y cómo debe entender­se.

Veamos: Toda Civilización en el Universo, no importe dónde o cuándo se haya originado, se debe desarrollar primeramente a través del contínuo aumento del conocimiento y de la comprensión que resulta de la exitosa prosecución de la Ciencia.
La palabra Ciencia ustedes la definen como la búsqueda, ordenada e inteligente de la Verdad. Bajo esta definición toda la ciencia puede ser dividida, con el propósito de discutir y adquirir un mayor grado de entendimiento, en tres partes:

1°‑ La Ciencia Material o Física, que se relaciona con las necesidades y deseos del cuerpo humano y con la Naturaleza del Universo físico que lo rodea y en cual se desenvuelve. Esta división encuadra temas como física, matemáticas, astronomía, química etc., así como la fabricación y distribución de un número de productos materiales necesarios para el confort y sustento del hombre.

2°‑ Las Ciencias Sociales, que tienen que ver con la relación del hombre con sus semejantes y los medios por los cuales esta relación puede hacerse exitosa, productiva y progresiva. En esta división se encuentran los estudios de sociología, gobierno, psicología, los aspectos no materiales de la economía etc.

3‑° Las Ciencias Espirituales, que tratan de las relaciones entre el hombre y el gran Poder Creador y la Inteligencia Infinita que penetra y controla toda la Creación.

Todas las ciencias del Universo, toda la búsqueda de la Verdad y la prosecución del Conocimiento, entrarán dentro de estas tres divisiones o encabezamientos. No podemos trazar una línea neta divisoria entre ellas, porque a veces ellas se superpo­nen; pero las leyes fundamentales que rigen las tres divisiones son idénticas.
Si una Civilización en el Universo quiere desarrollarse exitosamente, deberá desarrollar por igual las tres ramas de la Ciencia

Las Ciencias Espirituales y Sociales, sin embargo, deben venir antes. No puede haber desarrollo en la ciencia material si no se han construido antes los cimientos firmes de la Ciencia Espiritual y Social.

Ustedes han tomado el camino de la Ciencia por la rama del árbol y se han olvidado del tronco; se han ramificado, diversificándose, perdiendo la raíz, que es funcionamiento del auténtico y verdadero camino científico.

Y es verdad, hemos olvidado la naturaleza, hemos luchado contra ella, buscamos lo antinatural, realizamos todos lo contrario de la dinámica universal y así nos destruimos. Vamos paulatinamente cercenando nuestro planeta. Hemos olvidado una alquimia que tuvieron los auténticos sabios de la antigüedad, ellos que se apoyaron en las Leyes Universales y no lucharon contra ellas, como parece que tercamente tratamos de hacerlo diariamente al avasallar y agredir los contextos puros y firmes de la Gran Verdad.

LA CLAVE ESTA EN LA COMPRENSION.

Quizás uno de los peores azotes que sufre la Sociedad de nuestro Tiempo sea la falta de COMPRENSIÓN entre los hombres. Aquí Alan nos hace profundizar en el real significado de la compresión y cómo ésta se puede volver la piedra angular de todo despegue evolutivo.

Hay muchas afirmaciones en sus libros de religión y filosofía que demuestran que los grandes pensadores de su raza, a través de las edades, conocían muy bien los riesgos que implicaba el concentrarse en las ciencias materiales. En el primer libro de su Biblia está escrita la historia de la Torre de Babel, de una raza que había perdido enteramente el contacto con las ciencias espirituales y había intentado alcanzar a Dios mediante el trabajo de sus manos. El intento terminó, por supuesto, con la frustración y el caos. Como concluyen siempre esos intentos. El desarrollo de las ciencias sociales y espirituales se vuelve casi automático si todos comprenden la necesidad vital de su desarrollo. Reducido a términos más simples, la Ciencia Social es el estudio de la relación del hombre con sus semejantes. La Ciencia Espiritual es el estudio de la relación del hombre con lo que ustedes llaman Dios. El requisito indispensable para progresar en cualquiera de estas ciencias es un sincero deseo de una mejor comprensión

Uno de los errores hechos en la traducción de su Biblia han sido las palabras amor y caridad, las cuales en el texto original, realmente significaban comprender y comprensión. En los textos Sagrados de ustedes se afirma que el mandamiento más importante es que debes amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas tus fuerzas. La traducción debería haber sido Debes esforzarte en comprender. No es necesario ordenar al hombre amar a Dios. Si lo hombres comprenden a Dios, lo amarán continuamente. Sus libros de filosofía afirman que el hombre debe amar a su vecino y perdonar a sus enemigos. Nuestros libros sin embargo, dicen que si el hombre comprende a su vecino, y su vecino lo comprende a él, nunca serán enemigos. Comprender al prójimo requiere la habilidad de ponerse uno mismo en el lugar de él y ver las cosas como las ve él. Hay una gran diferencia entre conocimiento y comprensión. El conocimiento procede de la cabeza pero la comprensión brota del corazón. La necesidad vital de la gente y de las naciones de su mundo es simplemente la comprensión.

Hay poco valor en un tratado o pacto entre gobiernos si falta la comprensión de los pueblos. Los medios de comunicación deberían ser consagrados en mayor extensión a aumentar la comprensión entre las naciones. Lo que la gente debe reconocer es que las necesidades y deseos las esperanzas y temores de todos los seres de la Tierra son en realidad idénticos. Cuándo este hecho sea comprendido por todos, entonces tendrán sólidas bases para la creación de un Nuevo Mundo. El pueblo de su nación (USA), a través de su gobierno, está gastando todos los años, billones de dólares en ayuda Exterior. Ellos están simplemente tratando los síntomas, y tales esfuerzos de ayuda nunca curarán la enfermedad. 

Su país gasta decenas de millones cada año para protegerse contra un conflicto global, el cual, si viene, sólo probará que la enfermedad se ha vuelto fatal. Si el diez por ciento de esta enorme cantidad de dinero fuera empleado para ayudar a los pueblos a comprenderse los unos a los otros, ellos estarían atacando la enfermedad en sí misma, y en unos pocos años la enferme­dad se habría curado. Cuando las industrias de sus naciones se hayan liberado de la necesidad de gastar tiempo y energía para producir medios de guerra y destrucción, ellas tendrán el tiempo y la energía para elevar el estándar de vida de todos los seres de la Tierra a un punto donde ellos estarían completamente libres de necesidades. Cuando estén libres de necesidades, estarán libres del miedo y su civilización habrá zanjado el punto crítico de su desarrollo.

Sintetizando las experiencias de Daniel Fry, observamos que es un caso de con­tactado racionalista, pero donde también se dan ciertos aspectos transcendentes.
Efectivamente, a las preguntas de corte científico que Daniel Fry le formula al extraterrestre Alan, éste con gran conocimiento le expone y detalla los distintos conceptos que se barajan: energías. gravedad, tiempo y espacio, vida en la nave etc. Pero también es cierto que Alan, invita a la Ciencia terrestre, a la necesidad de desarrollar con prioridad las ciencias espirituales y sociales antes que las ciencias materiales. Porque si no lo hacemos así, lenta pero inexorablemente nos hundiremos en lo irremediable.

Así mismo, nos define la COMPRENSIÓN, como la piedra angular del edificio de la convivencia. Añade que el Poder Creativo o Fuerza Omnicreante, compenetra toda la creación y que se hace presente en cada ser y en cada cosa. Que comprendiendo esta verdad, se entiende mejor él: ama a tu prójimo como a ti mismo. O lo que es lo mismo comprende a tu prójimo, como a tí mismo, porque él y tú, sois la misma cosa.



El contactado Daniel Walter Fry


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