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lunes, 6 de enero de 2014

Conocemos 120.000 planetas habitados, pero no todos se encuentran en avanzado estado de evolución.

                Conocemos  120.000 planetas habitados,  pero no todos  se encuentran en avanzado estado de evolución.  


  
El día 5 de Julio de  1978, siendo altas horas de la madrugada,  Pablo R. se dirigió de vuelta a su domicilio tras haber mantenido una  reunión de negocios. Circulaba por una carretera comarcal de difícil conducción y una luz intensa aproximándose llama su atención. De pronto esa luz de tonalidades anaranjadas se oculta tras una pequeña colina a la vez que el motor de su coche se para, quedándose sin luces. Inesperadamente la figura de un ser aparece a unos pocos metros de donde él se encuentra.  Pablo R.  siente miedo en los primeros instantes, aunque finalmente ese temor se disipa cuando aquel ser de origen extraterrestre lo llama por su nombre. 



Minutos después, Pablo R. y el ser de las estrellas entablan entonces una conversación donde el extraterrestre le explica ciertos aspectos de su civilización, de su mundo de origen y otras particularidades muy a tener en cuenta.  Por ejemplo, le dice a Pablo R. que la civilización de la cual procede conoce en la actualidad hasta  120.000 planetas habitados  con diversos grados de evolución, aunque los sabios de su planeta dan por hecho que son muchos más los planetas habitados que todavía no han descubierto. Y al hilo de esa información, centrándonos en este aspecto, tendrían que pasar todavía 17 años para que los científicos de la Tierra descubrieran, allá por el año 1995, el primer exoplaneta orbitando alrededor de una estrella. Dicho descubrimiento fue realizado por los astrónomos  Michel Mayor y Didier Queloz  que bautizaron a este planeta extrasolar como  51 Pegasi b .


video

Hallan el exoplaneta mas próximo y parecido  a la Tierra. Fuente Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=iouWO4IMZ3I
En este video nos habla de exoplanetas encontrados en Alfa Centauro A y B, es muy importante contrastar esta informacion con dos entradas a este blog que son las siguientes, de este modo las conclusiones son determinantes:


Hasta el momento, el número de planetas descubiertos fuera del Sistema Solar viene a ser de un millar y sigue creciendo. Además de la visualización directa mediante telescopios de luz visible ó infrarrojos para su  localizacion, se utilizan principalmente dos métodos: detectarlos cuando la estrella en cuestión sufre una fluctuación gravitacional, es decir, un pequeño balanceo al paso del planeta que se está buscando ó bien, detectarlo por el oscurecimiento casi imperceptible ocasionado por el exoplaneta  que se trata de hallar, algo así como observar un eclipse a muy larga distancia.  Al principio, el descubrimiento de planetas extrasolares se ceñía casi exclusivamente a cuerpos celestes de gran tamaño tipo Júpiter o mayores que este, pero en la actualidad se está haciendo hincapié en descubrir planetas rocosos, más pequeños y con atmósfera y agua.


La NASA descubre un extraordinario sistema de seis planetas




Obtenida la primera foto de otro sistema solar

Como vemos, la ciencia oficial terrestre dista años luz del conocimiento que civilizaciones extraterrestres ya poseen. Así, mientras nuestros astrónomos buscan en la actualidad exoplanetas fuera de la Tierra con instrumentos, llamémoslos “rudimentarios”,  la vida  bulle en esta y otras galaxias entendiéndose como una norma de la evolución planetaria en vez de excepción (la ciencia oficial admite hasta el momento que las probabilidades de vida en el Cosmos son inequívocas, pero miran hacia otro lado cuando les preguntan sobre avistamientos de OVNIs en la Tierra, ya que esa es la prueba certera de vida en lo que ellos mismos definen como planetas extrasolares ó exoplanetas). Aunque no sería de extrañar que agencias como la NASA, con su política de ocultación, ya hubiesen descubierto planetas lejanos con signos indefectibles de vida; del mismo modo que  esa misma Agencia Espacial  niega la presencia extraterrestre en la Tierra cuando por el contrario existen miles de fotografías y grabaciones realizadas por personas anónimas en diferentes puntos del planeta, incluso muchas de esas grabaciones han sido realizadas por la misma NASA y que cualquiera puede ver hoy en día en Youtube .


Hablando de 120.000 planetas habitados, ya solo con este número, podemos visualizar esta galaxia  rebosante de vida, poblada con diferentes seres que luchan por evolucionar hacia estados superiores de conciencia, sabiendo que de entre todos ellos, aquellos que han llegado a un nivel de dominar la espiritualidad intentan de algún modo ayudar a desarrollarse a los más atrasados de la clase, como sería el caso de la Tierra ó al menos frenar la posibilidad de que nos autodestruyamos si el desarrollo tecnológico no se corresponde con el avance social y espiritual. En otros planetas es obvio que en su momento habrán tenido que solucionar problemas parecidos a los terrestres, es decir, superar a políticos enfangados en su propio egoísmo de poder, solucionar desastres ecológicos de dimensiones planetarias, superar glaciaciones y cambios climáticos inesperados, resguardarse de terremotos y erupciones volcánicas, enfrentase a peligros llegados del espacio como lo son asteroides y meteoritos,  luchar contra pandemias altamente mortales parecidas la peste de la Edad Media ó  detener guerras fratricidas de aniquilación entre sus habitantes;   tiempos donde la población de esas civilizaciones extraterrestres debieron evolucionar o sucumbir, razas fuera de la Tierra que supieron tomar decisiones vitales jugándose su propia supervivencia.



También otras civilizaciones extraterrestres habrán tenido que luchar escarnecidamente contra otras razas diferentes a las suyas tecnológicamente superiores, algo como ya les ocurrió a los zeta-reticulianos, según nos explico el contactado Alex Collier en su libro Defendiendo Tierra Sagrada, información que le dieron seres de Andrómeda, diciéndonos lo siguiente: “El ejemplo mejor que yo podría darle involucra a los Grises. Al parecer, los Grises eran una vez mucho más parecidos a los humanos. Lo que pasó fue que ellos, como raza, fueron capturados hace 891,000 años mientras salían de Zeta 1 y Zeta 2 a hacer sus propios asuntos. Esto es muy común, y es cómo fue colonizada la Tierra. Lo que pasó es que ellos fueron capturados por un grupo en Orión que ya estaba genéticamente alterado y bajo el mando de los Alfa Draconianos.  Según Morenae, lo primero que hizo este grupo de Orión alterado por los Draconianos fue masacrar a casi todas las hembras de la raza capturada, para controlar el proceso del nacimiento. Ellos, entonces, alteraron genéticamente a las hembras restantes, para que todos los niños nacidos después de eso fueran genéticamente alterados. Los varones fueron esclavizados, para hacerlos trabajar en las minas y  atados por el grupo de Orión controlado por los Draconianos, quienes no tenían absolutamente ninguna consideración por la vida. Lo que nosotros conocemos ahora como los Grises se volvió un recurso natural. Ahora, me han dicho que a los Grises les encantaría estar absolutamente libres de esta jerarquía, pero lo que ellos han hecho es que han continuado propagando el problema.”


O como pudiera ocurrir a una raza conocida como los rigelianos con respecto a la Tierra;  seres que miles de años atrás llevaron a su planeta hasta un holocausto nuclear y que ahora en la actualidad, a consecuencia de ello,  sufrirían graves daños en su sistema reproductor y digestivo, efectos que les abocarían a buscar desesperadamente una hibridación con los seres humanos, debido a que la reproducción por clonación que utilizan actualmente les lleva necesariamente hacia el final de su raza. Destacar que lo más grave del comportamiento de los habitantes del Sistema Planetario de Rigel se da en la repetición de hechos, de no haber aprendido la lección de su propia fatalidad e intentar acarrear sus consecuencias nefastas hacia otros planetas menos evolucionados como pudieran ser la Tierra, donde experimentan repetida y sistemáticamente con personas a quienes no piden ningún permiso ni autorización para hacerlo. Fecundan y extraen fetos, clonean y crean androides biológicos, sacrifican miles de cabezas de ganado vacuno para extraer glandulares como alimentación y otras tropelías que desconocemos. ¡Triste destino el de los rigelianos, seres tecnológicos que se apartan conscientemente de la lógica universal de amor y respeto hacia otras criaturas; comportamiento que tarde o temprano les pasara factura frente a otros seres más desarrollados! Rigelianos que por falta de reflexión y comprensión destruyeron su planeta y que ahora llevan esa misma fatalidad a otros rincones del cosmos;  siendo este un claro  ejemplo de una galaxia habitada por infinidad de razas,  por seres evolucionados y otros no tanto.

Y si alguna conclusión podemos sacar de todo ello es que ocultar el fenómeno extraterrestre a la población en general, a los habitantes de este planeta, significa a la larga incrementar la desventaja respecto a otras civilizaciones mas allá de la Tierra. Por ejemplo, tarde o temprano, aquellos que ejercen esa ocultación se darán cuenta que “su poder es relativamente permitido” hasta  el momento por el cual el nivel vibracional de los habitantes de la Tierra sea necesario elevarlo hacia otra dimensión superior;  debido esencialmente a que los terrestres se estarían convirtiendo en un lastre demasiado incomodo para civilizaciones extraterrestres agrupadas en la Confederación de Mundos. Y aunque pueda sonar a fantasioso, este es un hecho que repiten con insistencia a muchos contactados: “La Tierra debe evolucionar, es necesario que eleve su nivel vibracional, que suba a la cuarta dimensión, algo que la actualidad el desorden social y espiritual impide”.

Como le explicó aquel extraterrestre a  Pablo R., para los seres de las estrellas la clase política actual, los gobernantes del mundo, se encontrarían entre los menos desarrollados social y espiritualmente, ya que sus actos están marcados principalmente por el egoísmo, la codicia y el ansia de poder. Y efectivamente tienen razón, ya que cualquiera que eche un vistazo al panorama mundial se dará cuenta que es así, que vivimos en una sociedad sacudida por vaivenes de avance y retroceso, como si aquellos que dirigen los países buscaran al final de todo el estancamiento de la civilización humana. E  intuyo que para los extraterrestres debe ser decepcionante la actuación de estos políticos así como la desgana de la población en general respecto al avance social y espiritual, preocupada en muchos casos solo por banalidades intrascendentes.  Y todo ello nos llevaría a intuir que esos mismos extraterrestres que tutelan la Tierra deben tener trazado un programa de evolución terrestre sobre la base de la paciencia, actuando tal como si la humanidad se comportase igual que niños pequeños pero con armas de mayores,  puesto que el despliegue de misiles nucleares a lo largo y ancho de todo el planeta podría destruir definitivamente todo cuanto existe en el planeta azul y entonces no habría marcha atrás, salvo esperar miles de años hasta que la radioactividad experimentase una atenuación. Consecuencias que llevarían a la raza humana hacia parámetros de supervivencia parecidos a los rigelianos, sino a la propia extinción definitiva.

Provincia de Alicante, España
A continuación, del libro Los grandes contactados, de Manuel Navas Arcos

Página 109

PABLO  R.
A continuación voy a transcribir un contacto extraterrestre que sin duda nos transportará a otra lógica. Se trata de la vivencia del Sr. Pablo R. en la provincia de Alicante y que el reportero y gran investigador Luis Jiménez Marhuenda publicó en el periódico Información de Alicante, los días 22 y 29 de Octubre de 1.978.
¿Es verdad? ¿Es falso?...Creo que después de su lectura el lector se dará cuenta que lo más importante no es trascender sobre su realidad, sino penetrar en la lógica de las respuestas de un Maestro del espacio.
A mi entender, se trata de uno de los contactos más sustanciosos de los últimos tiempos puesto que en pocas palabras se contienen infinidad de conceptos que nos acercan a una verdad más acorde al futuro deseado por esta doliente Humanidad.

ESQUEMA PARA UN MUNDO MEJOR

No voy a pedir a nadie que crea lo que voy a contar. Yo mismo tengo mis dudas sobre si es o no cierto. Así pues, tómenlo como una historia más de las tantas que se cuentan referidas a contactos con extraterrestres. El creer o no es algo subjetivo que cada cual debe decidir por sí mismo.
Lugar de los hechos: una carretera comarcal bastante alejada de los centros urba­nos. Hora 2.30 de la madrugada. Día 5 de Julio.
Don Pablo R. viaja con su coche tras una reunión de negocios que se ha celebrado en una cercana población, se le ha hecho muy tarde y teme que su esposa esté preocupada. Acelera lo posible, pero el camino tiene curvas cerradas, que sortean pequeños montículos, lo que le obliga a conducir con prudencia.
Su mente fluctúa entre la atención al volante y los asuntos profesionales que le han ocupado toda la tarde y gran parte de la noche. Es un hombre práctico, instruido y poco amigo de dejarse llevar por fantasías.

Por eso, cuando ve a lo lejos una luz intensa la cree pertenece a algún coche que viaja en dirección contraria con potentes faros. De pronto la luz se oculta tras una colina y poco después reaparece, llamándole la atención su desmesurada intensidad.
‑ Me extrañó ‑dijo luego‑ no sólo la intensidad, sino el tono. No era blanco, como debiera haber sido de tratarse de los faros de un vehículo, sino de un anaranjado muy fuerte. Desapareció tras una curva y al aparecer de nuevo me pareció tenerla muy cerca. Disminuí la marcha para contemplarla mejor.
Entonces me di cuenta de que tenía forma discoidal y era enorme. No creo que me asustara en ese momento. Bueno ...tal vez un poco, no recuerdo. Aquello estaba a la izquierda de la carretera por donde tenía que pasar y decidí acelerar a fondo y alejarme de allí lo más aprisa posible.
Pero en ese momento la luz disminuyó al tiempo que el coche empezó a fallar. Lo primero que me preocupo fue ver que los faros no alumbraban. (Quedé en la más completa oscuridad y el coche se detuvo. Era como si se hubiese estropeado todo el mecanismo eléctrico. Frené rápido sin saber qué hacer. No se veía nada y la luz que me había asustado ya no estaba allí. Por unos momentos quedé desconcertado, es curioso. En lo único que pensé en aquel instante fue que llegaría tarde a casa si no lograba dar con la avería y arreglarla.
No había luna y me pareció que las estrellas alumbraban menos que nunca. En ese momento fue cuando sentí que alguien me llamaba...

UN ATRACO ...UN SECUESTRO...
La voz de Pablo ha empezado a temblar. Está evocando el instante peor.
‑ Fue el único momento en que tuve realmente miedo. Pensé..¡qué sé yo! un atra­co .... un secuestro...¡ocurren tantas cosas en estos tiempos!.
Pero fue sólo un segundo. Hasta que me di cuenta de que me habían llamado por mi propio nombre. Tenía que ser alguien que me conociera ...Apunté la linterna a la oscuridad y distinguí una figura alta ...No sé... tal vez un metro ochenta ...tal vez más. Vestía una especie de mono transparente muy ajustado. Me extrañó por el calor que hacía aquella noche. Su rostro era de facciones regulares y sólo recuerdo que sus ojos eran brillantes y un poco rasgados. Como los chinos... o más bien como los malayos.

Hasta ese momento no había pensado que pudiera tratarse de alguien que pro­viniese de más allá del espacio. Pero entonces se estableció una conversación viva entre ambos, sin que ni él ni yo pronunciáramos una sola palabra. Yo percibía su pensamiento y sin darme cuenta, contestaba también mentalmente. Sentí una sensación de paz y tranquilidad... sin asomo alguno de temor. Recuerdo que en ese instante me dije: Pues va a ser cierto lo que cuentan de los extraterrestres. Porque este es uno de ellos. Pensaba aquello con naturalidad, sin que me causara extrañeza. Ello comprendió y contestó a mis dudas ...Digo contestó, pero insisto que no abrió los labios para nada. Toda la conversación que mantuvimos desde entonces fue telepática. Y debo advertir que la telepatía siempre me había parecido un espectáculo de circo... Jamás me había planteado dudas sobre este fenómeno. Recibí sus palabras mucho más claramente que si las hubiese pronunciado.
‑Sí.., procedemos de otro planeta ...pero esto no debe asustarte. No venimos a hacerle ningún daño... No recuerdo el intercambio telepático que siguió. Creo que debí preguntarle quién era.. cómo había llegado hasta allí .... de donde procedía ...Sí, debí preguntarle todo aquello, porque contestó con mucha claridad...



VELOCIDAD, DISTANCIA.
‑Ustedes no conocen mi planeta, dijo. Está en una zona de oscuridad que no captan sus telescopios ni sus receptores de radiaciones de microondas.
‑¿Están a mucha distancia de la Tierra?
‑Para su concepto de distancias, sí. Sus más veloces astronaves tardarían cientos de años en llegar allí.
‑¿Viajan ustedes a velocidades superiores a la luz?
‑No se trata de velocidad. Ni tampoco de distancias. Es un concepto incompren­sible para la física que ustedes conocen y tardarán aún bastante en descubrirlo. Con los conocimientos actuales de la ciencia no pueden ni siquiera entenderlo. Nosotros vivimos en una concepción totalmente distinta, para la que no sirven los parámetros de la Tierra en cuanto al tiempo y espacio.
‑Pero usted es un ser fisico..,humano... ¿verdad?
Sonríe...Tiene un cierto carisma de sonrisa benevolente.
‑Claro. En mi mundo somos humanos como ustedes. Existen algunas diferencias anatómicas de poca importancia. Sin embargo, lo que más marca la diferencia entre nosotros no es la materia física, sino la desigualdad de evolución, primero mental y luego astral y espiritual. Ustedes están evolucionando aún en el plano físico. Pero van a iniciar el paso a una evolución mental muy importante. Después... tal vez dentro de mil o dos mil años iniciarán la evolución astral ...Y más adelante podrán dar el gran paso en la evolución espiritual. Mas ésta tardará aún mucho tiempo en llegar.
Yo había imaginado a los extraterrestres...de otra forma.
‑Hay algunos de otra conformación morfológica.
‑¿No son ustedes los únicos?
‑Naturalmente que no.
‑¿De dónde vienen los otros?
‑¿Por qué dan tanta importancia al lugar de procedencia. Cuando ustedes colo­nizaron las tierras salvajes de su planeta, las tribus que las habitaban no se plantearon nunca si los primeros seres blancos que veían procedían de un lugar o de otro ...Actualmente llegan naves de diferentes puntos del espacio, porque ustedes se hallan en un lapso de transformación.


LAS FUERZAS DEL BIEN Y DEL MAL.
‑¿Vienen para ayudarnos?
‑Algunos, sí...Otros les observan.
¿Tenemos algo que temer?
‑Las fuerzas del bien y del mal también existen en el Cosmos. Aunque los concep­tos son distintos, resultan subjetivos para cada raza.... No lo entiende, ¿verdad?. Le pondré un ejemplo: si nosotros incidimos en su evolución evitándoles cataclismos y dirigiendo sus mentes para lo que ustedes consideran el bien...pensarán que les estamos favoreciendo. Pero lo cierto es que estaríamos alterando su propio proceso evolutivo con el manejo de su propia libertad.
La libertad de acción es el valor supremo del Cosmos. Manejarla viene a ser como herirla, aunque crean que es para su propio beneficio. Y lo que en su concepto haya sido un bien, a nivel cósmico habrá sido una imperdonable amputación de esa libertad a la que consideramos el valor supremo del ser vivo inteligente. ¿Compren­de ahora que lo que para ustedes puede ser un bien, sea un mal para nuestros conceptos?
‑Lo comprendo, pero.... se me hace difícil entender su forma de vida.
‑Es tan distinta a la de ustedes como a la de otros planetas. Por eso los contactos que se conocen han creado tanto desconcierto entre los habitantes de la Tierra.
Se quedó mirándome un instante. Supongo que en aquel momento se agolpaban tantas ideas en mi mente que había cortocircuitado la conversación telepática. Al final, dijo:
‑ Estoy autorizado a contestar la mayoría de sus preguntas. Mi contacto con usted ha sido cuidadosamente programado. Tómelo con calma. El factor tiempo no importa. Apenas le retrasará unos minutos en su viaje. Puede hacer las preguntas que desee. Sin son concretas, las contestaré.
‑ ¿por qué me han elegido a mí para este contacto?. Nunca creí en los ovnis, ni en que existieran los extraterrestres...
‑ A partir de ahora creerá. Pero no es eso lo que importa. Usted no es el único elegido para un contacto. Hay varios miles de humanos en la Tierra que han vivido o vivirán una experiencia semejante. Debemos cuidar mucho estos contactos porque pueden ser peligrosos para ustedes.
- Pero ¿por qué me eligen a mí y no a algún personaje importante?. Un jefe de Estado, por ejemplo. ¿Por qué nunca han establecido contacto con altos dirigentes del Mundo?.

NADA DE POLITICA
‑ ¿y quién le ha dicho que no lo hemos hecho?
‑ No lo sé...Creí que tendría más importancia que hablaran con un político...
‑ Los políticos son decepcionantes para nuestra concepción existencial. Represen­tan uno de los estratos más bajos de la espiritualidad de su planeta. Pero ustedes ya están muy cerca de superar la etapa en que tengan que ser dirigidos por ellos. Los sistemas de elección de dirigentes que se ven obligados a utilizar actualmente son nefastos.
El concepto de elección no implica un concepto de libertad, porque no pueden elegir al mejor, sino al que se ofrece, al que se presta con afán de ascender, con la ambición de alcanzar el mando, el poder. Ustedes no tienen opción para elegir el mejor, porque los mejóres están embuidos de un altruismo que les descarta para la política.
Muy pronto quizá antes de un siglo, cuando sus técnicos hayan perfeccionado sus máquinas pensantes .... las que llaman computadoras, podrán utilizarlas para esco­ger el equipo humano más capacitado de todo el planeta. Se llevarán muchas sorpresas. Nosotros vivimos una etapa semejante hace miles de años.
Ahora no necesitamos de máquinas pensantes para hacer la elección. Nuestro sistema de comunicación telepática nos tiene permanentemente informados del pensamiento, ideas, inteligencia. bondad, intuición, capacidad y demás virtudes de todos los habitantes de nuestro planeta. De esta forma es fácil la elección del Consejo de los Veinte.
‑ ¿Qué es ese Consejo de los Veinte?
‑ Los veinte seres más perfectos de nuestro planeta. Ellos son los que rigen todo allí.
‑ ¿Un Gobierno único para todo un Planeta? ¿No hay guerra allí'?
‑ Hace muchos miles de años que esta palabra no existe ni siquiera en nuestras mentes.
‑ ¿No se conoce el mal en su planeta?
‑ El mal ya le he dicho que es un concepto subjetivo que vive por sí mismo, pero en un sentido distinto al que ustedes conocen. Para nosotros el mal es la ausencia del bien. La lucha no ha terminado, ni creo que termine nunca mientras exista la vida. Sólo cuando logramos la fusión con el Supremo penetramos en la perfecta armonía, que es la ausencia del mal. Esta es una abstracción a la que no puedo acceder en mi contacto con un terrícola porque está fuera de su dimensión mental.


DIOS, EL AMOR.
‑ ¿Creen ustedes en Dios?
‑ Sí. Aunque descartamos la concepción antropomórfica que ustedes utilizan. Comprendo que en la Tierra les sea útil y no deben abandonarlo porque es la que más se acerca a la verdad. Pero no siga preguntándome sobre Dios. Está muy alto para que hablemos de EL. Limítese las reglas que la vieja sabiduría de su planeta les ha dado. Es decir, concrétese a amarlo.
‑ Es difícil amar lo que no se comprende.
‑ Con amar, simplemente basta.

Entonces reconozco que tales disquisiciones teológicas no son las más adecuadas para un momento como aquel. Por eso mi mente enlazó acto seguido nuevas preguntas que, de pronto, comenzaron a agolparse atropelladamente... ¿Hay vida en otros planetas de nuestro Sistema solar?. ¿Cómo es el mundo en que viven?. ¿Cuáles son las otras razas que nos visitan?. ¿Qué intenciones tienen?. ¿Cómo viajan?. ¿Cómo son? ¿Qué saben de nosotros...?. No sé cuantas preguntas se barajaban en mi mente ...Había perdido el concepto del tiempo . ... de mí mismo ...No creía que era un sueño; no. Estaba bien despierto. Más despierto que nunca. Pero jamás pensé que pudieran ocurrírseme tanta preguntas y que éstas pudieran ser contestadas. 

Sé (habla el periodista Jiménez Marhuenda) que la publicación de la primera parte de esta experiencia ha suscitado polémicas, dudas y escepticismo por una parte y una cierta sensación de esperanza por otra. No obstante, la polémica, las dudas y el escepticismo son causa de la natural incredulidad que sienten gran número de lectores no dispuestos a creer todo lo que leen o que se les diga sin someterlo previamente a una razonable investigación.
Desgraciadamente, sólo puedo ampliar pequeñísimos detalles sin importancia, ya que he empleado dos artículos de esta serie para el tema en cuestión, a fin de ser lo más explícito posible cubriendo al máximo toda la información que poseo.
Nada que pueda ser publicado dejo sin relatar. Por consiguiente es inútil que se me solicite a nivel personal ampliación de ninguna clase.

En cuanto a la sensación esperanzadora con que se acogió el artículo de la sema­na pasada está en función del interés que el tema suscita, y de la esperanza de muchas personas por establecer ese deseado contacto que el personaje de esta aventura ‑Pablo‑ consiguió sin proponérselo.
Si este hombre ‑se argumenta‑ estableció contacto directo con un extraterrestre, sin pretenderlo, incluso sin ser adicto al tema OVNI...¿Por qué no se puede confiar en obtenerlo por parte de las personas que estamos interesadas en ello?.
Mas no olvidemos que la mentalidad extraterrestre no se mide por los mismos parámetros que nosotros conocemos y utilizamos.
Por lo tanto, nuestra lógica no sirve de nada y hay que dejarles a ellos la iniciati­va.

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS.
El resto de las declaraciones de Pablo R. se sintetizan a continuación. Pero inte­resa observar que muchas preguntas, que haríamos nosotros, no fueron formuladas por él. Esto es comprensible si entendemos la situación, las circunstancias excepcio­nales en que Pablo estableció el contacto: totalmente inesperadas.
Tal vez esta raza extraterrestre intente, precisamente, establecer los contactos de esta forma para eludir una serie de preguntas que, previa meditación, se les podría formular... y quizá ellos no quisieran o no pudieran contestar.
(Esta es una parte de la verdad. Luego intervienen las condiciones psico‑físicas­mentales del contactado, que los extraterrestres estudian meticulosamente antes de efectuar el contacto. El Autor).

Aceptamos pues prosigue el periodista, la limitación del mensaje, las lagunas que a nuestro interés se presentan, en atención a las circunstancias excepcionales e imprevisibles en qué se realizó.
Y, por supuesto, cada lector es libre de creer o dudar sobre la autenticidad de lo que aquí se expone. Dejémoslo, si ustedes quieren, en una duda razonable y que sean las palabras del mismo protagonista de hechos tan excepcionales quienes sigan hablan­do.

‑ Comprendí ‑dice D. Pablo R. que era la ocasión de formular miles de preguntas que se agolpaban a mi mente. Lamenté no haberme interesado antes por el tema; pero me daba cuenta de que, inconscientemente, siempre me había plantado dudas y ahora tenía la oportunidad propicia para dilucidarlas ...Mi mente emitió una de estas dudas...
- ¿Hay vida en otros planetas de nuestro sistema solar?. La respuesta llegó inmediatamente ...casi antes de que la pregunta se terminara de formular en mi cerebro.
‑ Sí, pero no podéis comprender el tipo de vida que allí existe.
‑ ¿Espiritual?. ¿Astral?.
- No. No precisamente eso. Hay seres inteligentes que incluso os están visitando. Sin embargo, tenéis que limitaros a aceptar ese contacto cuando se os ofrezca, sin pretender humanizar a vuestros interlocutores.


VENUS. MARTE. LA LUNA.
Es curioso que las palabras entre comillas las percibiera perfectamente cuando en el lenguaje normal el algo difícil de captar. Seguí preguntando:
‑ ¿En qué planetas hay vida?
‑ Venus...Marte...En la Luna hubo vida hace mucho tiempo. Fueron establecidas allí unas bases para investigaros. Con el paso de los siglos las bases han quedado ocultas, aunque algunos astronautas han detectado algo que se silenció a la opinión pública por razones políticas.
Existe también una avanzada civilización en Ganimedes (satélite de Júpiter) que se halla muy cerca de vuestros parámetros mentales. Posiblemente, con el tiempo, sean ellos quienes establezcan el contacto directo a nivel oficial con vosotros. Urano está vacío. Una serie de condiciones cósmicas adversas lo imposibilitan para ser utilizado por ningún ser viviente. Lo mismo le sucede a Neptuno.
 Saturno dispone de una forma de civilización que os sorprendería. Es como un enorme jardín. Pero hay una diversidad de factores que, aunque llegaseis allí, os impedirían verlos.
Lo cierto es que aún os faltan muchos siglos para llegar a alcanzar el nivel cósmi­co adecuado que os permita establecer lo que vosotros llamaríais un contacto irreal, pero que en verdad es más real que ningún otro.
‑ ¿Son muchas las razas que existen en el espacio?
‑ Sí, incontables. Yo mismo no las conozco todas. Ningún sabio de mi planeta ha conseguido saber hasta dónde llega el Universo (Aquí se refiere seguramente al Cósmos), ni cuántas son las razas que lo habitan.
‑ Pero, ¿conocen ustedes muchos planetas habitados?
Alrededor de ciento veinte mil. No todos ellos se encuentran en avanzado esta­do de evolución. Algunos incluso han evolucionado en sentido contrario y hoy se hallan en plena regresión hacia el estado vegetal. Sin embargo, con el tiempo volverán a resurgir.
La armonía suprema tiende siempre hacia la superación. El mal se autodestruye por sí mismo. Luego, aunque existe, no puede existir, no puede prevalecer. Vosotros deberíais verlo en vuestro propio mundo. El bien es la vida. El mal, la muerte. El mal se autodestruye, se autoelimina.
Lógicamente esto conduce a una paulatina evolución positiva que tiende a la integración del ser vivo con el ser supremo. No se trata de una fusión. sino de una comunión, ya que el ser humano con esa integración no pierde su individualidad.


NADIE MUERE DE MANERA  ABSOLUTA.
‑ ¿Qué pasa cuando morimos?, preguntó Pablo
- Nadie muere de manera absoluta. Las distintas religiones de vuestro planeta lo explican bastante bien, aunque os parezca que hay diferencias esenciales. La esencia es la misma y para vosotros es el único camino de que disponéis porque no estáis aún en posesión de una conciencia cósmica.
‑ ¿Quién fue Jesucristo?
‑ Alguien a quien no habéis comprendido todavía por completo.
‑ ¿Cómo podemos comprenderlo?
‑ El mensaje extrasensorial que más se repite es la palabra AMOR. Ese es el camino. Porque no se trata de un proceso mental, sino espiritual.
‑ ¿Qué intenciones os traen aquí, a la Tierra?
‑ No debéis de tener miedo de los habitantes de mi planeta. Pero procurad guar­daros de otros que emplean la astucia para confundiros. No todos los contactos, ni todos los mensajes son auténticos. El mayor peligro radica en vosotros mismos.

Entonces sucedió algo extraño, porque no entendí lo que me quería decir y preten­dí insistir en mi pregunta, pedir una aclaración. Pero una vez más pareció haber quedado bloqueada nuestra comunicación telepática. No hubo respuesta a mi pregunta. Finalmente, decidí cambiar de tema.
‑ He leído en alguna parte que hay extraterrestres de apariencia monstruosa. ¿Es cierto?
‑ La evolución no ha sido igual en todos los planetas. Vuestra morfología está en función de las condiciones en que os habéis desarrollado. Para otras evoluciones han sido necesarias una serie de transformaciones que los han hecho muy diferentes a vosotros.
Este hecho se ha producido en nuestro propio planeta, y existe una civilización desconocida por vosotros que vive en un ambiente distinto. Resulta muy difícil establecer contacto con ellos. pero están lográndolo por métodos muy inteligentes.
No cabe duda de que la Tierra es un planeta de los más privilegiados en el momen­to actual. Y sabed que tal como sois ahora no podríais vivir en ningún otro sitio.


EL FIN DEL PLANETA.
‑ Llevamos mucho tiempo oyendo hablar de un posible desastre en nuestro pla­neta. ¿Es cierto que va a ocurrir?
‑ Aunque el factor tiempo es una abstracción, el conocimiento del futuro se rea­liza por contacto cognitivo del presente real y mental. Ello establece unas bases sobre las cuales puede sentarse la premisa premonitoria. Es decir, al igual que Astrología, nosotros podemos conocer en el momento presente cuándo se producirán las bases óptimas para que ocurra un hecho. Mas esto no significa que vaya a ocurrir.
Si solamente lo supiéramos nosotros, ciertamente que ocurriría, porque nadie de vuestro planeta alteraría dichas bases y por lo tanto no se incidiría en el futuro. Pero como entre los vuestros tenéis seres dotados que poseen los poderes de establecer esta conciencia planetaria, se realizan profecías. Y es ahí, precisamente, cuando fallan. Si existe la profecía es el instante en que se dispara el dispositivo que puede hacerla fallar.
Como dato curioso diré que recuerdo estas palabras casi íntegramente. Y es una suerte porque ni entonces ni ahora las comprendí por completo. Por eso insistí en que me diera alguna predicción para el futuro.
En la Tierra ‑me respondió‑ ha habido profetas y siguen existiendo seres que tienen precogniciones. Sin embargo, no se trata de auténticas sintonizaciones con el futuro, sino una cognición absoluta del todo presente a nivel planetario. Un plantea­miento de hechos y circunstancias tan inmenso que les conduce a la previsión de un acontecimiento futuro. Lo único que puede alterar este acontecimiento es la misma previsión hecha pública.
Todos los datos hacen prever una hecatombe para el año 1.984. Pero nosotros sabemos que para 1.980 está prevista una incidencia extraterrestre en la Tierra. Los contactos, que se han intensificado en los últimos años, llegarán a su culminación en el citado 1.980.
‑ ¿y qué ocurrirá?
‑ Miles o millones de personas serán elegidas por las distintas razas que os visitan. Algunos ni siquiera lo percibirán conscientemente. Pero este hecho alterará los acontecimientos de vuestro mundo.
‑ ¿Para bien o para mal?
‑ El bien de algunos es el mal de otros. Nuestra raza tiene actualmente varios miles de seres programados en la Tierra y no sabéis el bien que os están haciendo. En vuestro país hay más de ochocientas personas programadas y son los auténticos guías espirituales y desconocidos a quienes debéis seguir.
No olvidéis que cada día hay más y para el año 1.980 serán cerca de un millón. Naturalmente, la mayoría, como ya dije antes, ni siquiera sabrá que han sido programados. Otros, incluso, ya fueron llevados en nuestras naves e instruidos, consciente o inconscientemente, para realizar su misión.
‑ ¿Han viajado a vuestro planeta?
‑ No. El viaje es largo para vuestras dimensiones del tiempo. Se les trasladó a una de nuestras naves en el espacio, donde se ha conseguido una ambientación idéntica a la de vuestro mundo.


JARDINES SOBRE EL HIELO.
Tres preguntas se alzaron en ese instante en mi mente. Y él las respondió como si las hubiese captado simultáneamente.
‑ Nuestro planeta era inhóspito hace muchos miles años. Una capa de varios kilómetros de espesor de hielo lo cubría totalmente. Nuestros antepasados sobrevi­vieron en difíciles circunstancias, pero lograron la abstracción de la materia y la evolución cósmica, como la que empezais a vivir aquí ahora.
De esta forma, a nivel material, se ha conseguido crear enormes jardines sobre el hielo y grandes ciudades subterráneas en las que no existe ni el frio ni el calor. Esto se logra utilizando un método por el cual el hielo realiza un fenómeno de absorción térmica en el espacio vacío, multiplicando al mismo tiempo la escasa luz que nos llega del espacio exterior.
Allí reina una blancura absoluta y permanente. Le llamamos Abuchal, que quiere decir el lugar nuestro. No obstante, apenas empleamos este nombre, ya que la palabra en sí ha perdido su utilidad y sólo la usamos en forma de armonía, como vosotros utilizáis la poesía para decir cosas bellas.
Por cierto, que algunos de vuestros grandes poetas son muy admirados por nues­tra civilización. Sin saberlo, ellos son los que más se han acercado a nuestro concepto de la existencia.
Quedaba pendiente mi última pregunta formulada, como todas, tácitamente:
Me llamo Naazra‑Abuc, respondió. Soy el segundo jefe de la nave que has visto. Perdona que hayamos detenido tu coche paralizando su sistema eléctrico. Es un método muy simple que vosotros pronto conoceréis hasta llegar a dominarlo por completo. Y ahora tengo que irme.
‑ Nadie va a creer que he vivido esta experiencia, si la cuento.
‑ La creerás tú y sabrás que es cierto. No busques méritos para tí. Y si lo cuentas, piensa que sólo unos pocos te creerán. Son los que están en camino de evolución. A algunos de ellos los visitaremos muy pronto.
Sin embargo, deben guardarse de los falsos mensajes, de los anuncios ficticios de contactos y de intentar establecerlos por iniciativa propia. Deberán tener paciencia, porque el tiempo no cuenta en absoluto para nosotros. Y esta noche para tí tampoco ha contado.
No sé ... o no puedo explicar cómo desapareció de mi vista. Creo que se fundió en la oscuridad. Poco después la gran luminosidad de la nave se alzaba en el cielo y desaparecía en breves segundos.
Me apoyé en el coche y noté el zumbido del motor haciendo vibrar la carrocería. Incomprensiblemente se había puesto en marcha. Miré el reloj. Eran las 2.33 de la madrugada. Pensé que se había parado, igual que ocurrió con el coche. Pero funcionaba perfectamente. Y eso lo pude comprobar más tarde al llegar a mi casa porque la hora coincidía con la del despertador y con el reloj de mi mujer.

No había duda de que permanecí solamente tres minutos hablando con Naazra­-Abuc. Recordé que sus últimas palabras fueron que el tiempo no contaba para mí aquella noche.


El periodista e investigador Luis Jimenez Marhuenda


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