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martes, 22 de septiembre de 2015

Lago Baikal, Sur de Siberia (Rusia): Los comandantes militares soviéticos decidieron capturar a uno de los humanoides de casi tres metros, vistos a 50 metros en las gélidas aguas del lago. Cuando los hombres rana intentaron cubrir a la criatura con una red, una fuerza poderosa propulsó a todo el grupo desde las profundidades hacia la superficie. (Parte 1- La Unión Soviética y los extraterrestres.)

Lago Baikal, Sur de Siberia (Rusia): Los comandantes militares soviéticos decidieron capturar a uno de los humanoides de casi tres metros, vistos a 50 metros en las gélidas aguas del lago. Cuando los hombres rana intentaron cubrir a la criatura con una red, una fuerza poderosa propulsó a todo el grupo desde las profundidades hacia la superficie. (Parte 1- La Unión Soviética y los extraterrestres.)


¿Pueden los seres humanos desafiar a los extraterrestres?: Evidentemente, no. Y un ejemplo  claro son los trágicos acontecimientos acaecidos a los submarinistas del ejército soviético toda vez que intentaron atrapar a un ser de casi tres metros de origen extraterrestre, durante unos ejercicios militares de entrenamiento en el lago Baikal*… algo parecido a lo ocurrido al capitán Thomas F. Mantell, cuando el 7 de enero de 1948 su caza se estrelló persiguiendo un OVNI sobre la vertical de Kentuky (USA). Si analizamos estos ejemplos, dudo muy mucho que la cuestión extraterrestre pueda resolverse bajo una mentalidad militar, donde el único objetivo es “localizar, atacar y destruir” enemigos… y qué decir de aquellos que niegan la presencia extraterrestre porque en su “comodidad diaria” viven asentados  en las poltronas del poder y temen perder esos “privilegios materiales” sin importarles el bien común de la población; ocultando y desinformando sobre el hecho de que no estamos solos en el Universo; sabiendo que los seres humanos no somos precisamente un ejemplo a seguir en el vecindario cósmico, guiados por su belicismo manifiesto. Ninguna criatura, salvo los humanos, matan a sus semejantes por placer: Los animales lo hacen solo por sobrevivir, así de sencillo.



En el libro Expediente SOVIET UFO, de Philip Mantle y Paul Stonehill se narran muchos incidentes OVNI que habrían sido velados por las autoridades soviéticas durante los tiempos de miedo y terror que se sucedieron tras el Telón de Acero; décadas después llegaron los esperados cambios de la mano de Mijail Gorbachov cuando en el año 1986 introdujo la perestroika (reconstrucción) y la glasnot (liberación, transparencia, apertura) en 1988; posteriormente con la disolución de la la Unión Soviética en el año 1991 tras el Tratado de Belovesh (separación de Ucrania, Rusia y Bielorrusia) fue cuando verdaderamente se empezó a tener noticia a nivel internacional de infinidad de incidentes OVNI en el interminable territorio soviético.

Mijail Gorbachov, precursor del glasnot (transparencia), Premio Nobel de la Paz en 1990
Al igual que los americanos, los soviéticos habían decretado un silencio absoluto sobre la cuestión extraterrestre, no se sabe bien si por miedo a no saber resolver un hecho irrefutable como los OVNIs; bien porque al igual que los norteamericanos, aspiraban poseer la tecnología extraterrestre y “dominar el mundo” (Según narran algunos autores, en la base ultrasecreta de Kapustin Yar se encontrarían naves estrelladas ó derribadas por los soviéticos).

Lago Baikal, Rusia



*( Lago Baikal: Con 31.494 km² de superficie, 636 km de largo, 80 km de ancho y 1.680 m de profundidad (reconocidos hasta el momento), el lago Baikal es el mayor de los lagos de agua dulce y el más profundo del mundo. Contiene 23.600 km³ de agua, equivalente al 20 % del agua dulce no congelada de todo el planeta. FUENTE: https://es.wikipedia.org/wiki/Lago_Baikal)

A continuación un fragmento del libro: Expediente SOVIET UFO, de Philip Mantle y Paul Stonehill



Misterios en los mares soviéticos y rusos

MISTERIOSOS NADADORES GIGANTES

A finales de los años treinta, un investigador de ovnis ruso llamado Grabovsky entrevistó a un testigo renuente a declarar. Este hombre y sus amigos habían explorado una caverna cerca del lago Issik-Kul, en Kirguistán. Allí descubrieron tres esqueletos humanos, cada uno de los cuales medía más de tres metros de altura. Los esqueletos estaban adornados con ornamentos hechos de plata que parecían murciélagos. Los hombres quedaron aterrorizados y guardaron silencio acerca de su hallazgo durante muchos años. Fundieron los ornamentos de plata pero conservaron un trozo pequeño. Los científicos soviéticos que habían estudiado la pieza dijeron que no podían determinar la antigüedad de la misma. Curiosamente, una leyenda kirguisa menciona una ciudad sumergida en el Issik-Kul, un lago de aguas profundas en la zona de Transiliysk Ala Tau. El gobernante de esa ciudad era una criatura con largas orejas de burro.

La mención más antigua de seres gigantes similares se remonta a los primeros años del siglo XX. En Georgia -parte del Imperio ruso en ese entonces-, un grupo de niños descubrió en una montaña una caverna llena de esqueletos de seres humanoides. Cada esqueleto medía aproximadamente tres metros de altura. Para acceder a la caverna, los niños habían tenido que sumergirse en un lago. George Papashvili y su esposa recuerdan el incidente en el libro Anything can Happen (Todo puede suceder) publicado por St. Martin's Press, en Nueva York en 1925.


Un incidente mucho más siniestro tuvo lugar en la Unión Soviética bastantes años después. La revista rusa de fenómenos paranormales Anomaliya (número 4, 1992) contiene un artículo escrito por Mark Shteynberg, un veterano soviético de la guerra de Afganistán y experto en cuestiones militares rusas, que reside en Estados Unidos en la actualidad. Shteynberg publicó sus artículos en varios periódicos ruso-estadounidenses y también escribe libros. En el verano de 1982, Mark Shteynberg y el teniente coronel Gennady Zverev dirigían activamente los entrenamientos periódicos de los buzos de reconocimiento -hombres rana-de las regiones militares de Turkestán y Asia Central. Los ejercicios de entrenamiento se desarrollaban en el lago Issik-Kul.

Recibieron la visita inesperada del mayor general V. Demyanko, comandante del Servicio de Buceo Militar de las Fuerzas de Ingenieros del Ministerio de Defensa de la Unión Soviética. Demyanko se había presentado allí para informar a los funcionarios locales sobre un suceso extraordinario que había ocurrido durante ejercicios de entrenamiento similares en las regiones militares de Transbaikal y Siberia occidental. Durante los entrenamientos militares de buceo, los hombres rana soviéticos habían tenido un encuentro con misteriosos nadadores submarinos, seres de aspecto humanoide de gran tamaño -casi tres metros de altura. Los nadadores solo vestían unos trajes plateados muy ajustados, pese a la temperatura helada del agua, y en profundidades mayores a los cincuenta metros no usaban ningún tipo de equipo de buceo ni escafandra; solo unos cascos con forma de esfera que les ocultaban la cabeza.


Camara de presión hiperbárica
Shteynberg declaró que, en Siberia, los comandantes militares locales habían decidido capturar una de las criaturas. Con ese propósito enviaron un grupo especial de siete buzos bajo el mando de un oficial. Cuando los hombres rana intentaron cubrir a la criatura con una red, una fuerza poderosa propulsó a todo el grupo desde las profundidades hacia la superficie. Debido a que el equipo autónomo de los buzos no permite salir a la superficie desde tales profundidades sin un estricto acatamiento del proceso de paradas de descompresión, todos los miembros de la infortunada expedición se vieron afectados por un aeroembolismo, o enfermedad de Caisson. El único tratamiento terapéutico disponible consistía en confinarlos de inmediato en una cámara de presión en condiciones de descompresión. Si bien contaban con varias de estas cámaras de descompresión en la región militar, solo una funcionaba y no tenía espacio para más de dos personas.

Los comandantes locales pusieron cuatro buzos dentro de la cámara. Como resultado, tres de ellos -incluido el oficial al mando del grupo murieron, y los demás quedaron inválidos. Al mayor general le ordenaron volar inmediatamente hacia el lago Issik-Kul para advertir a los militares locales de que no hicieran intentos de capturar nadadores extraños. Si bien el lago Issik-Kul es menos profundo que el Baikal, su profundidad era suficiente para que en él hubiera criaturas misteriosas similares. El alto mando soviético era consciente de que había nadadores que merodeaban en las profundidades. Quizá sabían mucho más sobre los habitantes subacuáticos del Issik-Kul que el investigador independiente Grabovsky.

Poco después, el cuartel general de la región militar de Turkmenistán recibió una orden del comandante en jefe del Ejército de Tierra. La orden incluía un detallado análisis de los acontecimientos en el lago Baikal y las reprimendas consiguientes. Como anexo, se enviaba un boletín de información del cuartel general de la Fuerza de Ingenieros del Ministerio de Defensa de la Unión Soviética. El boletín enumeraba numerosos lagos de aguas profundas donde se habían registrado avistamientos de fenómenos anómalos: aparición de criaturas subacuáticas similares a las del Baikal, descenso y ascenso de discos y esferas gigantes, potente luminiscencia que emanaba de las profundidades, etcétera.




Misterios en el Lago Baikal 1 de 2, por Vicente Fuentes




Misterios en el Lago Baikal 2 de 2, por Vicente Fuentes


B. Borovikov había cazado tiburones en el mar Negro durante muchos años. Pero algo pasó que puso fin a su pasatiempo. Mientras buceaba en la zona de Anapa, descendió hasta una profundidad de ocho metros y vio unos seres gigantescos que subían desde el fondo. Eran de color blanco lechoso, tenían rostros humanoides y algo parecido a colas de pez. La criatura que iba delante de sus compañeros notó la presencia de Borovikov y se detuvo. Tenía enormes ojos saltones que recordaban a un par de gafas. Las otros dos se le unieron. La primera agitó una mano -definitivamente era una mano con membranas-hacia el buzo. Todas estas criaturas se acercaron a Borokivov y se detuvieron a una corta distancia. Luego se dieron la vuelta y se alejaron a nado. La experiencia de Borovikov se publicó en XX vek: khronika neobjasnimogo, Moscú, 1996 (Siglo XX: Una crónica de lo inexplicado).

D. Povaliyayev practicaba aladeltismo sobre Kavgolov, en los alrededores de Leningrado, a comienzos de la década de los noventa. Allí hay lagos, y en uno de ellos el deportista vio lo que pensó eran tres peces gigantescos. Descendió y pudo distinguir unos nadadores en trajes plateados. Mencionó el episodio en su libro de 1995 Letuchi Gollandets (El holandés volador). También se han avistado muchos ovnis en la zona.


MIENTRAS ESPIABAN A LOS NORTEAMERICANOS

Documentos como el boletín informativo mencionado por Shteynberg eran altamente confidenciales sin excepción, y su propósito era evitar encuentros innecesarios. El territorio, que estaba bajo la jurisdicción de la unidad militar donde Shteynberg servía, tenía una reserva de agua muy particular, el lago Sarez (en la zona de Pamir, a 3000 metros sobre el nivel del mar). Es un lugar bello, desolado y hostil que carece de vegetación y vida animal. Los terremotos y deslizamientos de tierra son frecuentes, y durante el verano solo se puede llegar en helicóptero.

Lago Sarez
El lago Sarez data de 1911, cuando se formó un embalse en el valle del río Murghab por el impresionante corrimiento de tierras causado por un potente terremoto. Todo el kishlak (asentamiento nómada) de Ussoy y sus habitantes quedaron enterrados bajo las formaciones de roca desintegradas. Las aguas del río se acumularon detrás del dique recientemente formado que dio como resultado la desaparición bajo el agua del kishlak de Sarez, uno de los asentamientos más grandes del valle del Murgab. El lago Sarez surgió como consecuencia de esta catástrofe. Al bloquear 1 río, la obstrucción hizo que se formara un nuevo lago, que en la actualidad tiene 60 kilómetros de largo y hasta 550 metros de profundidad.

Este lago representa un peligro mortal para la población de Asia Central: si se rompiera el embalse, 17 000 millones de metros cúbicos de agua se derramarían desde las montañas y destruirían todo lo que encontraran a su paso, incluidas muchas regiones de Afganistán. Un terremoto podría desencadenar fácilmente una ola gigante que ocasionaría una inundación catastrófica aguas abajo de los ríos Bartang, Panj y Amu Daria, tal vez en todo el trayecto hasta el mar de Aral.

Sarez era visible para los rusos que estaban situados en las montañas de Pamir en una estación de rastreo de satélites estadounidenses del programa SDI. Los poderosos instrumentos y equipos de medición de la subunidad militar soviética a cargo del rastreo habían registrado, en numerosas oportunidades, objetos en forma de disco que se sumergían en el lago Sarez, ascendían a través del agua y luego despegaban. ¿Qué los atraía a este lago tan particular? Tal vez fuera su inminente desaparición, con la amenaza de terribles consecuencias para Asia Central.

LO QUE ACECHA EN LAS PROFUNDIDADES

Los extraños avistamientos de ovnis, criaturas subacuáticas extraordinarias y vehículos poderosos desconcertaron a los militares soviéticos durante años. Pero aun antes de que los bolcheviques se hicieran con el control de la Rusia devastada por la Revolución, existían curiosos informes sobre avistamientos muy inusuales en el mar. En 1908, el buque de vapor Okhotsk se encontraba en el mar de Okhotsk, en el extremo oriente ruso. F. D. Derbek, un médico de la Marina Imperial rusa que se encontraba a bordo, informó de' que durante la noche del 22 de octubre, a las 23.00 horas observó una extraña luminiscencia entre verdosa y blanca debajo de la popa del vapor. Esta luminiscencia se expandió con rapidez y rodeó al barco. El buque quedó en el centro de la superficie luminosa y brillante, que adoptó forma de óvalo. Se trasladó con el barco durante un tiempo y luego se separó, se movió en dirección oblicua y después hacia delante del barco. La mancha luminosa, delineada de manera clara, se distanció del Okhotsk con celeridad y unos dos o tres minutos más tarde alcanzó el horizonte, donde emitió una luz intensa como un rayo que se reflejó en las nubes. Varias revistas soviéticas y rusas comunicaron este avistamiento.

Alexander Gorbovsky, un historiador ruso de 72 años, que actualmente reside en Londres, y que trabajó durante veinte años en la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, publicó un libro titulado Zagadki Drevney Istorii (Enigmas de la historia antigua) a principios de la década de los setenta. Este libro abrió las puertas a los mundos prohibidos de la ufología y del paleocontacto -término que utilizan los rusos para referirse a la hipótesis de los antiguos astronautas-y a los misterios de la historia antigua a muchas personas en la Unión Soviética. En su libro, Gorbovsky menciona un incidente que tuvo lugar en la Antigüedad en el Mediterráneo, donde algunas personas observaron un extraño vehículo submarino que salió a la superficie a gran velocidad. El objeto se impulsó con fuerza fuera del agua y poco tiempo después desapareció.

OVNI sobre el lago Baikal
La revista Tekhnika-Molodezhi publicó en su número 12, en 1991, un artículo de N. Yerokhin, un ingeniero siberiano. Yerokhin cita un libro soviético, Svecheniye Morya (Luminiscencia marina), publicado en Moscú por la editorial Nauka en 1956. Su autor, N. I. Tarasov, menciona allí varios episodios interesantes en los que ruedas submarinas gigantes giraban a gran velocidad; líneas luminosas cruzaban el océano de lado a lado del horizonte, y puntos fluorescentes ascendían desde las profundidades.

A principios de julio de 1975 tuvo lugar un caso interesante en la República Socialista Soviética de Uzbekistán. Cuatro jóvenes que se encontraban de vacaciones en las costas de la reserva de Charvak se despertaron a las 3.00, en plena madrugada, con un miedo inexplicable. Pronto descubrieron la causa de ese temor: una esfera luminiscente ascendía desde debajo del agua, a unos ochocientos metros de la orilla. Un testigo presencial recordó que la luz de la esfera era fría y mortecina, cientos de veces más brillante que la luz de una bombilla hogareña. Mientras la esfera se elevaba, se formaban círculos concéntricos a su alrededor. Estos círculos eran de diferente grosor y brillo. La esfera luminiscente ascendió sin prisa sobre el lago. Los observadores del ovni contemplaron este fenómeno durante siete minutos en silencio absoluto, sin dejar de experimentar sensaciones de extremo temor.

Paul Stonehill, coautor del libro Expediente SOVIET UFO

Philip Mantle, coautor del libro Expediente SOVIET UFO




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