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jueves, 25 de octubre de 2018

Debido a una ECM, Mellen-Thomas Benedict fue expulsado al espacio, atravesando el centro de la galaxia: Aprendí que esta galaxia, y todo el universo, es una explosión de diferentes variedades de vida. Vi muchos mundos. ¡La buena noticia es que no estamos solos en este universo!


Debido a una ECM, Mellen-Thomas Benedict fue expulsado al espacio, atravesando el centro de la galaxia: Aprendí que esta galaxia, y todo el universo, es una explosión de diferentes variedades de vida. Vi muchos mundos. ¡La buena noticia es que no estamos solos en este universo!


Realmente… ¿Qué pueden decirnos los extraterrestres sobre el Mas Allá?: Básicamente que existen otras dimensiones; de igual modo que la vida es un camino, un propósito que inexorablemente nos llevaría finalmente a reencontrarnos con una Entidad Superior, un Creador que experimenta sobre mismo en relación a un concepto claramente entendible: Amor.



Podría decirse que la Creación misma gira entorno a ese poderoso sentimiento como fuerza impulsora y determinante: Si nos detuviésemos en nuestra vida cotidiana, observando aquellos que nos rodean, veríamos a primera vista como algunos de ellos son más felices que otros, incluso gentes con menos recursos parecen ser más afortunados que otros con abundantes medios materiales y la razón viene dada porque que intrínsecamente, la felicidad está condicionada por el Amor o bien la ausencia de este…

Gracias al testimonio de muchos contactados tales como el mexicano Alberto Zecua  sabemos que los extraterrestres son capaces de moverse a voluntad en diferentes dimensiones; incluso pueden percibir, con su tecnología avanzadísima, justo el preciso instante de la “muerte física” cuando aquello que se define como alma, es decir, “la energía astral” abandona nuestro cuerpo material: Tal y como le explicaron al contactado italiano Giorgio Dibitonto, los extraterrestres llaman a ese intervalo “paso”:

…Miré con curiosidad, y al rato me pareció como si el hombre se estuviese desdoblando. Una imagen completamente semejante a la suya, pero muy ligera, se alzó horizontalmente de la cama, dio la vuelta por el aire de la habitación y se puso suavemente en pie sobre el pavimento. Al mismo tiempo la otra figura, la que yacía en la cama, se quedó quieta, dejó de respirar fatigosamente, y los familiares le cerraron los ojos y empezaron a llorar y a lamentarse en alta voz. (Del libro Ángeles en astronave, de Giorgio Dibitonto)




Ciertamente, el instinto humano nos hace mirar de reojo el momento final, tal vez porque instintivamente intentamos apartar de nuestros pensamientos aquello que tarde o temprano sabemos llegara inexorablemente: Nos produce temor la incertidumbre y el miedo a lo desconocido; y es por ello, que esta entrada en mi blog tiene un significado especial, bien porque considero que he leído un número suficiente de libros* respecto a las ECM (experiencias cercanas a la muerte) como para dar por hecho  que el alma, el espíritu, es transcendente y eterno aun cuando nosotros mismos no seamos conscientes de ello. Se puede afirmar por tanto que existen otros planos de realidad donde la vida continua, lugares donde “evolucionamos en esa nueva realidad”; somos por así decirlo, “una chispa de Dios”, Entidad con quien finalmente nos reencontraremos…

*[Estoy bien, de JJ Benítez; Al otro lado del túnel, del Dr. José Miguel Gaona Cartolano; La última puerta, del Dr. Miguel Ángel Pertierre; Vida después de la vida, del Dr. Raymond A. Moody; Crónicas del Más Allá, de Sol Blanco-Soler; La Prueba, de Mado Martínez; Voces del Más Allá, de Carlos G. Fernández.]



Si damos por hecho que el Universo es un lugar auto-contenido, donde todos los sucesos quedan registrados y accesibles en un momento dado,  el tiempo, tal y como lo percibimos distaría mucho de la realidad que admitimos como oficial; me refiero concretamente a que “el paso del tiempo es una percepción referida únicamente a seres biológicos”, al contrario de otros ámbitos y dimensiones donde parece ser que funciona como una totalidad: Quiere decirse con ello que pasado, presente y futuro se concebirían a modo de singularidad única (En la descripción de la Teoría Cuántica se hace una aproximación a ese concepto ya que el tiempo podría correr hacia atrás, e igualmente el futuro influiría en el pasado y presente. Respecto a la Teoría de la Relatividad se hace mención a un tiempo impreciso y maleable; en la cual los tiempos de dos personas que se desplazan una respecto a la otra no coinciden, aumentando esa diferencia cuando la velocidad se hace mayor; llegando incluso a paralizarse cuando se alcanzan velocidades iguales o superiores a la luz.)

Todo ello nos lleva a pensar que a los seres humanos nos cuesta mucho entender términos como eternidad o infinito, porque necesariamente buscamos trazar un principio y fin, reflejando instintivamente en ello el devenir de nuestra propia vida; olvidando a su vez que ya en la actualidad muchos científicos de nuestro planeta atisban la existencia de otras posibilidades que la mente se resiste a admitir… por ejemplo, el concepto de otras dimensiones o bien universos paralelos.



Bajo estas premisas… ¿Existe una Inteligencia Creadora?... La gran mayoría de los científicos no dudan en admitirlo, básicamente porque los hombres de ciencia, analizando estadísticamente los Ajustes Finos del Universo (Fine-tuning ; Principio Antrópico ; universo deliberadamente diseñado) entienden que las probabilidades reales para que el propio Universo haya sido capaz de ordenarse por sí mismo adecuada y aleatoriamente son prácticamente nulas; es decir, que las cuatro fuerzas fundamentales que lo componen, (nuclear fuerte, nuclear débil, electromagnetismo y gravedad) no habrían sido capaces arbitrariamente de impulsar la formación de galaxias, estrellas, planetas, así como finalmente la propia vida. Ello viene dado porque, estadísticamente, los científicos ven imposible que esos Ajustes Finos del Universo hayan ocurrido por casualidad, deduciendo en este hecho la intervención de una Inteligencia Creadora, o tal vez, una Suprema Fuerza Creadora como llaman a esa Inteligencia la gran mayoría de civilizaciones extraterrestres.



El investigador Miguel Pedrero, en una conferencia, exponía…:

Sir Fred Hoyle, profesor de astronomía en la Universidad de Cambridge, decía lo siguiente: 
-Una interpretación obvia de los hechos sugiere que una súper-inteligencia ha jugado con la física, química y biología y que en la naturaleza no hay fuerzas ciegas dignas de mención. Las cifras que calculamos a partir de los hechos me parecen tan abrumadoras que ponen este asunto fuera de toda duda…
Está hablando de la existencia de una Inteligencia Creadora, él (Fred Hoyle) siempre ponía un ejemplo:
-Esto es como si, imaginaros que pasa un tornado por encima de un montón de basura y por cuestiones del azar, cuando el tornado se ha ido, ha desaparecido, y ese montón de basura acaba convertido en un Boeing 727 con combustible y pilotos dispuesto para despegar, es absurdo, ¿no?
Él decía:
-Podéis hacer todos los estudios estadísticos que queráis, hemos llegado a la conclusión una posibilidad de 10 elevado a 10 elevado a 123, es decir, eso nunca se produce, de hecho los estadísticos opinan que una cosa que pueda suceder en una ocasión, que exista una posibilidad que pueda existir entre 10 elevado a 50 no ha sucedido nunca jamás en toda la historia del Universo, es imposible.
(Fuente: Transcripción parcial del video DIOS EXISTE, las mejores evidencias de una verdad transcendental, (Mindalia Televisión, Miguel Pedrero, 2 de abril de 2017))


DIOS EXISTE las mejores evidencias de una verdad trascendental por Miguel Pedrero


A continuación, una experiencia de ECM (experiencia cercana a la muerte) recogida prodigiosamente en el libro La Prueba, de Mado Martínez. En esa experiencia el protagonista es capaz de interactuar con algún tipo de Inteligencia que le muestra el Universo de un modo que jamás hubiese imaginado…
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Del libro La Prueba, de Mado Martinez

Mellen-Thomas Benedict, el vidriero con cáncer cerebral terminal que se recuperó tras una ECM
El artista vidriero Mellen-Thomas Benedict, residente en California, pasó por la década de 1970 terriblemente preocupado por los problemas de la contaminación del planeta, hasta el punto de pensar que los seres humanos eran un cáncer para la tierra. Así lo veía él: el planeta era un organismo vivo comido por la invasión cancerosa de todos y cada uno de los seres humanos. A principios de la década siguiente, Benedict perdía la batalla contra un cáncer cerebral terminal. Se había convertido en lo que pensaba que era, nunca mejor dicho: un cáncer. Según él mismo confesaba, su negatividad fue lo que le llevó a aquel punto: «Eso es lo que me mató. Ten cuidado con cuál es tu visión del mundo. Se puede volver contra ti si es una visión negativa». Los médicos le habían dicho que su caso era inoperable. Tampoco podían tratarle con quimioterapia porque, al parecer, no habría hecho más que complicar su situación convirtiéndole en un vegetal. Le dieron ocho meses de vida.


Un buen día, se despertó a las cuatro de la madrugada con el convencimiento de que sería su última jornada en la tierra, y en cierto modo así fue: «De súbito, me encontraba totalmente consciente y de pie, pero mi cuerpo seguía en la cama. Estaba aquella oscuridad a mí alrededor. Estar fuera del cuerpo era una experiencia aún más vívida que la ordinaria. Era tan vívida que podía ver cada habitación de la casa, podía ver el techo de la casa, podía ver los alrededores de la casa, podía ver por debajo de la casa. Vi una luz brillante. Me volví hacia ella [...]. Era tan magnífica. Tangible. Se la podía sentir. Era atractiva. Querías ir hacia ella como querrías hacerlo a los brazos de tu madre o padre ideal. Cuando empecé a acercarme a la luz, supe intuitivamente que, si iba hacia ella, moriría. Así que, mientras me acercaba, dije: “Por favor, espera un momento. Quiero pensarlo; me gustaría decir algo antes de partir”. Para mi sorpresa, toda la experiencia se paró en ese punto. Tú controlas tu experiencia de vida tras la muerte. No vas montado en una montaña rusa. Así que, mi petición fue atendida y tuve algunas conversaciones con esa luz, que se iba transformando en diferentes figuras, tales como Jesús, Buda, Krishna, mandalas, imágenes arquetípicas y signos. Le pregunté a la luz: “¿Qué está pasando aquí? Por favor, luz, explícamelo. Quiero saber la verdad”. En realidad no puedo reproducir las palabras exactas que dije en ese momento, porque era una especie de telepatía».


 Mellen-Thomas se había atrevido a pedirle explicaciones a la luz, y esta le correspondió transmitiéndole una vasta información. Lo primero de lo que se dio cuenta fue de que, según las creencias de cada cual, la luz se revelaba o interpretaba de una forma u otra... La naturaleza de su esencia, para Mellen-Thomas, no era otra más que la matriz de nuestro Yo Superior. Tras darse cuenta de que todos estamos conectados mediante nuestros respectivos Yoes Superiores, le dijo a la luz que estaba listo para partir. Podía llevarle consigo: «Entonces la luz se transformó en la cosa más hermosa que he visto jamás: un mandala de almas humanas en este planeta. [...] El alma humana, la matriz humana que formamos todos juntos, es absolutamente fantástica, elegante, exótica, todo. Apenas puedo describir lo mucho que cambió mi opinión sobre los seres humanos en aquel instante. Dije: “¡Oh, Dios! ¡No sabía lo hermosos que somos!”. A cualquier nivel, alto o bajo, en cualquier forma en la que estés, eres la más hermosa creación, lo eres. Me asombré al ver que no había mal en ningún alma. Dije: “¿Cómo es posible?”. La respuesta fue que ningún alma es intrínsecamente mala. Las cosas terribles que les pasan a los seres humanos pueden llevarlos a hacer cosas malas, pero su alma no es mala. La luz me dijo que todo lo que los seres humanos buscan, lo que los sostiene, es el amor. Lo que desvía al ser humano es la falta de amor. Las revelaciones procedentes de la luz parecían seguir y seguir. Entonces le pregunté: “¿Significa esto que la humanidad será salvada?”. Entonces, como un toque de trompeta con una lluvia de luces en espiral, la gran luz habló diciendo: “Recuerda esto y no lo olvides nunca; tú te salvas, tú te redimes y tú te curas a ti mismo. Siempre lo has hecho. Siempre lo harás. Fuiste creado con el poder de hacerlo así desde antes del principio del mundo”».



A continuación, MelIen-Thomas fue absorbido por aquella luz intensa. El amor que emanaba y lo contagiaba era indescriptible. Entró ¿en otra dimensión?, un lugar que él describió como otro «reino», en el que había otra luz todavía más brillante y poderosa, que, según le indicaron, era el río de la vida. Le invitaron a beber de ella hasta que su corazón se regocijara, y eso hizo: «Era como beber la vida misma. Estaba en éxtasis». La sabia luz parecía saberlo todo de él, incluso era capaz de adivinar sus deseos, y como respuesta a su deseo de conocer y explorar el universo, MelIen-Thomas fue expulsado al espacio atravesando el centro de la galaxia. Allí, siempre según su versión, adquirió nuevos conocimientos sobre el universo: «Aprendí que esta galaxia, y todo el universo, es una explosión de diferentes variedades de vida. Vi muchos mundos. ¡La buena noticia es que no estamos solos en este universo! [ ... ] Al principio pensé que iba a algún sitio, viajando realmente. ¡Pero entonces me di cuenta de que, a medida que la corriente se expandía, mi consciencia también se expandía hasta englobar cada cosa del universo! Toda la creación pasó por mí. ¡Era una maravilla inimaginable! ¡Yo era realmente un niño maravilloso, un bebé en el País de las Maravillas! Era como si todas las creaciones del universo desfilasen por mi lado y se desvanecieran en una mancha de luz: Casi inmediatamente, una segunda luz apareció ante mí. Venía de todas partes. Era tan diferente, una luz compuesta de frecuencias más numerosas que las presentes en el universo. De nuevo, sentí y oí múltiples dulces explosiones sonoras. Mi consciencia, o mi ser, se expandía para entrelazarse con todo el universo holográfico y más allá».


 Aquella segunda luz con la que se encontró en el espacio sideral le permitió acceder a un nuevo nivel de verdad: «En este punto, sentí una profunda calma, más allá de todo silencio. Podía ver o percibir más allá del infinito, eternamente. Estaba en el vacío, en la precreación, antes del Big Bang. Había cruzado el principio del tiempo, la primera palabra, la primera vibración. Estaba en el ojo de la creación. Sentí como si tocara la cara de Dios. No era un sentimiento religioso. Simplemente era uno con la vida y la consciencia absolutas. Cuando digo que podía ver eternamente, quiero decir que podía experimentar toda la creación generándose a sí misma. No tenía un principio ni un fin. Es un pensamiento que expande la mente. ¿no? Los científicos perciben el Big Bang como el suceso que creó el universo. Pero yo aprendí en mi ECM que el Big Bang es solo uno de un infinito número de Big Bangs que crean universos de forma simultánea y constante. Las únicas imágenes que se les aproximan en términos humanos serían aquellas creadas por supercomputadoras utilizando ecuaciones de geometría fractal.



Los antiguos ya lo sospechaban. Ellos decían que Dios creaba nuevos universos periódicamente al exhalar, y destruía otros tantos al inspirar [...]. ¡El vacío es menos que nada, pero es más que todo lo que es! El vacío es el cero absoluto; un caos formando todas las posibilidades. Es la consciencia absoluta; mucho más incluso que la inteligencia universal [...]. El vacío está dentro y fuera de todas las cosas. Tú, en este mismo momento, mientras estás viviendo, eres permanente y simultáneamente, por dentro y por fuera..., vacío. No tienes que trasladarte ni morirte ni ninguna otra cosa para ir allí. El vacío es la vacuidad o la nada entre todas las manifestaciones físicas. El espacio entre los átomos y sus componentes. La ciencia moderna ha empezado a estudiar este espacio entre todo. [...] Lo que los místicos llaman «vacío» no es un vacío. Está repleto de energía, una clase diferente de energía que ha creado todo lo que somos. Después del Big Bang, todo es vibración».


 Fueron muchas más las increíbles peripecias estelares que Mellen-Thomas vivió durante su ECM, así como las revelaciones que obtuvo en ellas, que son numerosas, pero creo que este preámbulo basta para ponernos en situación sobre lo que vino después, mientras él estaba en la escuela del Más Allá conociendo los misterios de la vida, la muerte y el universo. Mientras tanto, en el planeta Tierra y, concretamente, en el hospital para enfermos terminales en el que estaba ingresado, su cuidadora ya llevaba más de una hora y media velándole en la más absoluta soledad, y es que estaba realmente muerto, como así lo atestiguaban el monitor cardíaco y otros aparatos de monitorización. Sin embargo, al cabo de esa hora y media, volvió a la vida. Al despertar, el mundo le parecía un sueño, comparado con la realidad que él había conocido al otro lado. Fue digiriendo lo que había experimentado lenta y progresivamente, día a día, al tiempo que iba sintiéndose mejor. De hecho, ¡se sentía muy bien! Tres meses más tarde, los exámenes médicos le dieron la mejor de las noticias, y también la más inesperada: ya no tenía cáncer. Mellen-Thomas le replicó a su médico: « ¡Pero eso es un milagro!». El facultativo respondió, sin mostrar el menor signo de sorpresa: «No, estas cosas pasan; se llama remisión espontánea».


 Y esta es la historia de un hombre que volvió de la muerte más vivo que nunca, profundamente transformado, positivo, eufórico... Sano. Aunque yo tampoco me obsesionaría con la palabra «sano», ni me obcecaría en vivir para siempre. Como el mismo Mellen-Thomas dijo en una ocasión, el truco no consiste en vivir eternamente en un cuerpo -algo que, según él, podrá lograrse en el futuro con los avances genéticos que se irán dando (aunque, tras sobrepasar los ciento cincuenta años de edad, se tendrá el anhelo intuitivo de querer cambiar de canal)-, sino en hacerlo como lo estamos haciendo hasta ahora, de reencarnación en reencarnación, porque ya somos eternos.

Vida después de la Vida: El Alucinante Caso de Mellen Thomas 

(FUENTE: Canal YouTube :Mundo Desconocido :https://www.youtube.com/channel/UCnOAynBmYKA1neozHQNF0mA ) 

Lo curioso es que, gracias al conocimiento que adquirió en aquel increíble viaje a los confines del universo y la inteligencia universal, Mellen-Thomas fue capaz de teorizar, desarrollar e incluso patentar algunas tecnologías, tal y como le sucediera a otros supervivientes de una ECM. ¿Realmente quienes viven esta suerte de experiencias son personas privilegiadas, capaces de alcanzar unos sofisticados niveles de conocimiento y verdad? No lo sé. Tal vez, algún día, lo sepamos todos. Su relato puede parecernos demasiado fantástico, una historia de ciencia ficción. Sin embargo, los que más estudiaron el caso de Mellen-Thomas fueron los doctores Kenneth Hing y Janice Holden, ambos con una gran trayectoria de rigurosidad en el estudio de las ECM y con un exhaustivo trabajo de investigación a sus espaldas. Los dos expertos encontraron pruebas suficientes para apoyar la credibilidad de la historia de Benedict.



Describiendo el Mas Allá a través de la Hipnosis por Miguel Pedrero - YouTube

Transcripción de mí entrevista con Mellen-Thomas Benedict

YO. Tu caso me llamó mucho la atención porque parece que tu ECM tuvo como consecuencia que te curaste de un cáncer terminal. ¿Se suponía que debí as morir o te habían dado alguna esperanza los médicos?
M. T. Me habían diagnosticado un cáncer cerebral terminal. Me dieron ocho meses de vida. No había esperanza. Aun así, querían que me sometiera a radiación, una operación... Pero, tras hablarlo con mi médico, decidí que lo mejor era encontrar algún lugar donde morir. Acabé en un pequeño centro de cuidados paliativos, que en Estados Unidos llamamos «hospice», una organización sin ánimo de lucro, un lugar al que puedes ir para quedarte y recibir cuidados hasta el momento de tu muerte. Allí es donde tuve mi ECM.
YO. ¿Qué dirías que fue lo que más te impactó de ese mundo al que fuiste?
M. T. Mi ECM tuvo lugar antes de la generalización del uso de internet [...], fue bastante diferente a las que usualmente se reportan ahora, en la era de las nuevas tecnologías. Hoy por hoy, todos parecen tener el mismo tipo de experiencia, el túnel de luz y todo eso. Antes de que llegase Internet, el túnel de luz no era un elemento común en las ECM. Hay una gran diferencia entre las ECM anteriores y posteriores a internet.
YO. ¿Así que internet ha influido en estos tipos de experiencias?
M. T. Se ha vuelto un círculo cerrado. Antes de la era de internet, una persona que había pasado por una ECM tardaba cinco años en poder hablar de ello, mientras que ahora, estornudas, tienes una ECM y escribes un libro. Es como ir a un parque de atracciones. Creo que cada persona tiene un a ECM diferente dependiendo de su trasfondo religioso o su experiencia vital, así que lo que yo esperaría es que cada uno tuviese su propia experiencia única. Llevo treinta años investigando el fenómeno alrededor del mundo, y siendo investigado asimismo. Trato de hacer entender a la gente lo que está pasando, que es una experiencia natural, que no es física. Algunos lo consideran casi religioso, cas i metafísico o espiritual. Y realmente no es ninguna de estas cosas. Es un hecho muy natural. Doy conferencias sobre la materia y puedo decirte que las ECM son tan comunes en humanos como en plantas, animales y estrellas. Cuando una estrella muere, crea otras estrellas nuevas. Eso es reencarnación. Yo fui el primero, que se sepa, que detuvo la experiencia y empecé a interactuar con ella de un modo completamente diferente.


Me di cuenta de que estaba teniendo una experiencia que parecía interactiva, y por eso le pregunté a la luz: «Hey, ¿puedes parar aquí? Tengo algunas preguntas». Y la luz dijo: «Sí, claro. ¿Cuáles son tus preguntas?». Y así fue como tuvimos una larga conversación. No vi a nadie que conociera, a ningún miembro de mi familia ni nada de eso, pero si me encontré con un par de personas interesantes; eran patrones encarnacionales: Walter Russell, un gran científico, y Ghadiali Dinshah, un terapeuta famoso en los años veinte del siglo pasado. Me encontré a estos dos al otro lado y me educaron. Le hice a la luz un montón de preguntas significativas que jamás había hecho antes, y no sé muy bien por qué, pero como yo creía que la humanidad era un asco y que íbamos a destruir el mundo, lo primero que le pregunté fue por qué los humanos éramos tan oscuros, peligrosos y malvados. Entonces la luz me puso dentro de ella, era como un mandala, y entonces vi las almas humanas, porque sentí que podía ver en todas y cada una de ellas, incluida la mía. ¡Jamás había visto mi propia alma! Lo que vi fue que el alma humana no es oscura. No me importa quién eres, qué has hecho, tus acciones oscuras... Todo está hecho de luz, ya seas Adolf Hitler o el Papa. Todos tenemos esa pureza en nuestro interior, y no podemos corromperla. Esto me dejó muy tocado, y empecé a ver la humanidad de otra manera, porque mientras miraba estas almas estas almas, la luz me decía: «Oh, bellas almas», la luz nos veía bellos.

Walter Russell
Ghadiali Dinshah

YO Sé que creaste algunas nuevas tecnologías gracias al conocimiento que adquiriste durante tu ECM...
M. T. Me volví inventor tras mi ECM, pero de niño siempre me gustaba arreglar los juguetes rotos del vecindario; yo era el que siempre los reparaba, así que ya había algo de inventor en mí, no es algo que me dieran por arte de magia. Cu ando le pregunté a la luz qué podría hacer cuando volviera a mi nueva vida, me dijo que mi talento estaba en la invención, ya fuera la escritura, el arte, inventar cosas... Lo que pasa es que yo creía que no iba a volver a mi cuerpo, pensaba que iba a reencarnarme en un nuevo ser.
YO_ ¿De veras? Así que al principio tú creías que ibas a regresar en otro cuerpo.
M. T. Bueno, eso creía... La luz me explicó que la reencarnación era la forma más natural a través de la cual el universo hace las cosas. Por eso las plantas también tienen ECM, los animales... Todo el universo está hecho para regenerar y reencarnar, de una forma u otra. Muchos sobreviven a la muerte de diferentes formas hasta que entran en una nueva encarnación. Lo que a mí me pasó es que, a pesar de que entendí de qué iba la reencarnación, no volví en un cuerpo nuevo, sino que regresé al viejo.
Unos días más tarde, me encontraba pensando: «Vaya tela, he tenido una experiencia de la leche, y aquí estoy otra vez. ¡justo donde empecé! ».

Mado Martínez, autora del libro La Prueba

YO_ ¿No se sorprendieron los médicos cuando te recuperaste? ¿Qué te dijeron? ¿Que era un milagro?
M. T. No. no dijeron nada de eso. Yo les había dicho que no quería que me reanimasen si moría, y se dieron cuenta de que estaba vivo porque, al volver en mí, traté de levantarme y me caí al suelo. Entraron al oír el ruido. Mi cuidadora dijo que yo no dejaba de murmurar: « ¡Amo mi vida!». Esa frase se convirtió en mi mantra. Estaban bastante sorprendidos. No sé cómo empecé a sanar, si al tener la ECM o después, pero un día me dijeron que ya no me iba a morir y que podía volver a casa. Me hicieron pruebas. Yo no quería que me las hicieran porque acababa de tener una experiencia maravillosa y ya no me importaba nada, porque me sentía genial. No quería saber si todavía tenía cáncer o no, e incluso me negué durante meses a que me hicieran pruebas, pero luego mis amigos me convencieron y me las hice. Ni rastro de cáncer. Fui el único que dijo que aquello era un milagro. Pero los médicos dijeron que no, que aquello no se llamaba «milagro», que ellos lo llamaban «remisiones espontáneas». Pasa más de lo que piensas. Hay gente a la que le dan un diagnóstico terminal y, de repente, el cáncer desaparece. Han pasado treinta años y jamás he tenido una recaída.

La Prueba: Evidencias del Más Allá por Mado Martínez


YO. ¿Tienes alguna teoría sobre lo que son las ECM?
M. T. Sí. Lo que nos creó a nosotros fue la tierra. No fueron los extraterrestres, ni un dios, ni nada de eso. Somos una expresión natural del universo. Nuestra galaxia es una de las más antiguas, y somos más viejos de lo que pensamos. La luz no es Dios, y creo que esa palabra. «Dios», es un poco comodín y la gente la usa cuando no entiende lo que es el universo. Mueres y te reencarnas. Puedes influir en este hecho si te vuelves más consciente y aprendes cómo guiar tu consciencia, e incluso naces con más consciencia, cosa que estamos viendo mucho ahora con los llamados «niños indigo». En estos momentos estamos muriendo siendo más conscientes y naciendo siendo más conscientes que nunca. Se trata de un tema evolutivo. Cuando le pregunté a la luz cuál era el plan para poder seguirlo, me dijo que no había ningún plan. Debemos apreciar el universo, explorarlo, vivir nuestra magnífica vida. Ese es el regalo que tú le retornas al universo.
YO. Entonces, ¿qué dirías tú que es esa palabra que la gente tanto usa preguntándose si existe: el Mas Allá? ¿No hay un Más Allá?
M. T. Hay una cosa muy interesante que aprendí sobre el Más Allá: es la vida que estás viviendo ahora, Vivimos en el Más Allá a causa de la reencarnación. El otro lado es solo un punto de transición porque tu energía regresa adonde debe, que en nuestro caso, para los humanos, es el planeta Tierra, porque todavía no hemos terminado en este camino. Algún día puede que ya no necesitemos un cuerpo, y que tengamos un aspecto bastante distinto al que tenemos ahora… ¡Hace un millón de años también éramos bastante diferentes! Hemos evolucionado. Yo no quiero volver atrás. Solo quiero ir hacia delante. Por eso la luz dijo que debíamos amar esta vida que tenemos ahora tal y como la conocemos, porque es un gran logro.


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Del libro Angeles en astronave, de Giorgio Dibitonto

Giorgio Dibitonto, después de visiones inesperadas, emocionados encuentros e inolvidables viajes llevados a cabo a bordo de vehículos extraterrestres, con los que se le dio la posibilidad de descender a un maravilloso planeta, donde vivió una de las más extraordinarias e impresionantes experiencias, nos relata con suma sencillez, no sólo cuál es la verdadera y sublime identidad de Ramu, velada por Adamski tras este nombre ficticio, sino también cuáles son los fines altamente espirituales de este gran personaje, por el que fue “contactado”, el cual, junto a otros Hermanos del Espacio, desde siempre obra y se prodiga para ayudar a la humanidad sufriente de nuestro planeta (PROLOGO de Eufemio del Buono).

EL SER DE LAS ALAS DE LUZ
 
…Aquella tarde me encontraba en casa. Alzando casualmente la cabeza, entreví en la habitación una luz que se hizo cada vez más fuerte hasta volverse más intensa que la natural. En medio de este resplandor apareció la figura de un joven de una belleza extraordinaria. Lo observé asombrado y vi que estaba un poco levantado del suelo. Sus pies estaban desnudos, vestía una túnica brillante y tenía dos alas esplendentes. Continué admirándolo, arrebatado por la dulzura y majestad de aquel rostro. La visión duró mucho tiempo, hasta que se desvaneció como había venido.

…Una tarde, antes de Pascua, apenas hube entrado en casa y me dispuse a dedicarme a mis cosas de costumbre, la aparición volvió a dejarse ver, en el mismo punto y del mimo modo que la primera vez.
  Su luz se difundía por toda la habitación y era como si me penetrase profundamente. La radiante belleza de aquel Ser creaba en mí una dulce perturbación y el deseo de que no se fuese. Completamente prendido de la visión, no conseguía moverme, ni pensar en otra cosa.
  Me animé, y le pregunté quién era. Él sonrió y con voz suavísima, me respondió: “Yo soy Rafael”. Expresé el deseo de saber algo más sobre él y me dijo: “En las Escrituras encontrarás el libro de Tobías; a través de él te será dado conocerme mejor. Me volverás a ver”.
  Permaneció aún delante de mí con sus ojos de luz penetrante y dulcísima. Luego desapareció, y con él todo el resplandor fue diluyéndose poco a poco.

EL LUGAR PREELEGIDO PARA EL ENCUENTRO
 
Me encontraba en la cama para una breve siesta. Estaba cogiendo el sueño, cuando una nítida visión apareció ante mis ojos. Veía un bosque, sus árboles, los matorrales y la hierba dividida por un sendero. Sentí que me invadía una profunda paz. Esperé comprender el significado de cuanto me estaba sucediendo, y entonces oí la voz de Rafael que me dijo:
-“Observa bien el lugar. Lo reconocerás: ha sido elegido de antemano para nuestro encuentro”.
 
Todo desapareció, y me quedó una calma serena. Traté de indagar la naturaleza del encuentro que se me había prometido. Pensé que la aparición se volvería a mostrar allí arriba en la naturaleza mejor que entre las paredes de casa. Esta me pareció una respuesta; pero sentía que no era todo. Recordé cuanto me había dicho Rafael: “Me volverás a ver”. Decidí quedar tranquilo esperando.


 
La noche del 23 de Abril de 1980, el Angel me comunicó:
-“Pasado mañana al empezar la tarde cogerás tu automóvil y te trasladarás a Finale Ligure. Allí sabrás qué hacer. Te saludo”.
Venciendo todo titubeo, el día establecido salí. La costa se veía recorrida por turistas que habían decidido pasar el puente de vacaciones en el mar.


Cuando llegué a Finale no tuve que plantearme demasiados problemas porque la voz de Rafael llegó puntual para indicarme el recorrido.
-“Debes trasladarte a Calice” -me dijo-,”y desde allí proseguirás hacia la montaña. Se te darán otras indicaciones útiles para conducirte al lugar del encuentro”.
 
Mientras mi auto subía las curvas del valle, no lograba determinar si lo que me hacía seguir era del todo mi voluntad, o una voluntad superior a mí, si era la curiosidad más fuerte que todo temor o la alegría de un encuentro que mi ánimo presentía sublime.
Sin embargo el misterio era indiscutible: no comprendía por qué había sido invitado a trasladarme hasta allá arriba. Siguiendo las indicaciones telepáticas había girado hacia la derecha y ahora iba flanqueando otro valle que se abría y se delineaba de modo irregular bajo el sol de la tarde. Continué hasta que se me dijo que abandonase mi Fiat 500 y siguiese a pie. Entonces, después de haber aparcado el coche en un pequeño descampado a la derecha de la carretera asfaltada, me encaminé hacia un sendero que remontaba la costa, siempre siguiendo las indicaciones que, cuando dudaba, se me comunicaban puntualmente.


 
Ahora subía la pendiente y me faltaba el aliento, quizá porque no estaba habituado a tales escaladas, o quizá por, la emoción del misterio a cuyo encuentro iba.
 El corazón me saltaba ahora en la garganta. Me detuve. La voz de Rafael me alcanzó enseguida –“No hay nada que temer”, -me dijo-. “Respira profundamente. Descansa un poco y continúa. Te sentirás bien”.
 Obedecí prontamente y me sentí invadido de un agradable calor que me devolvió el tono y la fuerza. Reemprendí mi camino hacia la subida. A las espaldas tenía el sol, delante de mí estaba la luna. Me pereció que me hacían compañía y pensé que querían ser testigos de lo que me iba a suceder. Caminaba, y de vez en cuando miraba al cielo. Estaba emocionado. El sendero se adentraba ahora por una zona más abierta; a la derecha subía la montaña y a la izquierda veía aún el valle.

Reconocí el lugar que se me había mostrado en la visión. Lo miré y me sorprendió haberlo visto ya tal como era. Mi emoción se acrecentó.
 -“Respira profundamente y camina”, -dijo Rafael. Lo hice y volvió a inundarme el calor tonificante y restaurador. Una agradable brisa ligera recorrió mi persona. Me sentí tan sereno que en el ánimo apareció la alegría. La brisa hacía temblar suavemente algunas hojas, y me pareció que también la naturaleza participaba en aquella espera.
 
Me llegó la voz de Rafael.
–“Venimos por la parte del sol”, -dijo-; “estamos muy cerca”.
Lo había oído muy claramente como si procediese de un punto del cielo detrás de mis espaldas. Me volví y, contra el sol, sobre el valle, note una mancha vaporosa que bajaba velozmente viniendo hacia mí. Oí que emitía un ligero zumbido.


Experimenté un cierto temor, pero ello no me impidió tener los ojos dirigidos al misterioso objeto. Se acercó moderando suavemente la velocidad e inició una caída vertical hasta pararse en el aire a pocas decenas de metros por encima de mi cabeza. Ahora lo veía bien: aparecía como un gran disco plateado que en algunos trozos parecía vidrio fundido con peltre.

Por todo alrededor tenía luces de varios colores, y por abajo mostraba tres grandes esferas. Me sentí fuertemente atraído hacia lo alto, mientras todo sentimiento de temor se desvanecía.
 El objeto se alejó nuevamente hacia el cielo y fue a detenerse sobre la copa de los árboles. Ahora podía observarlo sin ningún impedimento. Mostraba en la parte superior una gran cúpula, sobre cuya cima estaba encendida una luz blanquísima que iluminaba el disco por todo alrededor. La cúpula tenía escotillas redondas que giraban, por las que salía una luz semejante a la que irradiaba por encima. Esta luz aumentó y en vez de deslumbrarme, me daba una sensación agradabilísima.

En comparación con ella el sol era ahora de un amarillo descolorido. Fascinado, miraba fijamente esta luz y al mismo tiempo sentía que una insólita alegría penetraba en mi ánimo, dándome una sensación de felicidad. Desde aquel objeto luminoso oí la voz de Rafael que me hablaba.
-“No es la primera vez”, -dijo-, “que encontramos a los hombres de la Tierra de este modo. Desde siempre hablamos a vuestra humanidad desde nuestros medios espaciales, desde los discos y desde las astronaves. En las Escrituras se lee que el Señor hablaba al hombre de la Tierra desde una nube: es lo que te sucede ahora a tí por primera vez y lo que se dio a experimentar a vuestros padres de toda época”.
 
Mi estupor aumentaba. Comprendí que la experiencia que estaba viviendo, muchos otros hombres de mi planeta ya la habían tenido antes que yo. La voz de Rafael continuó haciéndose oír.
-“Venimos de las muchas moradas de la Casa del Padre”, -dijo-. “Nuestros mundos pertenecen a la Fraternidad del Amor Universal. Entre nosotros reinan una armonía y un grado de conocimiento desconocido para vosotros. Desde siempre venimos del espacio para traeros ayuda y salvación”.




Aquel lugar se había como trasformado por la luz del disco y por las cosas que me decía aquel Ser. Experimentaba un sentimiento de liberación y de grandeza que nunca había experimentado antes. Era como si los estrechos límites de mi mente hubiesen sido removidos.
 -“Hemos querido este encuentro contigo”, -añadió la voz-. “Nuestra alegría es grande. Estate siempre seguro de nuestro Amor por tí y por todos tus Hermanos de la Tierra. Vendremos otra vez. Ahora te saludamos en el nombre del Padre Universal

Comprendí que hablaba también en nombre de los otros que debían encontrarse en el disco. Hubiese querido preguntarles algunas cosas que me urgían dentro, pero me pareció inoportuno, y me dije que no sabría encontrar palabras adecuadas.

-“Pronto nos volveremos a ver", -dijo Rafael-; “pero no estarás solo al encontrarnos. Te saludo”.

La luz que envolvía el disco cambió repentinamente de color: de blanca se volvió violeta y después anaranjada. Hubo como un relámpago, y en aquel momento vi nítidamente el interior del disco como si se hubiese acercado y se hubiese vuelto transparente; el Angel estaba en pie bajo aquella cúpula con los brazos abiertos y dirigidos hacia mí. Llevaba una vestidura hasta los tobillos y tenía alrededor otras personas que no podía ver claramente. El objeto suspendido era una gran luz, emitió un zumbido más sonoro y se disparó como un rayo hacia la luna, desapareciendo en un momento. Sobre los árboles quedó una nube vaporosa que lentamente se diluyó.

EL PRIMER ENCUENTRO

Allí estaba Rafael a unos cincuenta metros de donde me encontraba. De cerca de un metro noventa de estatura, demostraba una edad indefinible. Su rostro era el mismo que se me había aparecido en casa. Tenía los mismos rasgos y resplandecía con la misma belleza. Estaba de pie entre los olivos y se sonreía.

Me sentía atraído hacia su persona, y una alegría indecible me penetró provocando en mí una viva emoción. Me saludó afablemente. Le dije que era feliz al encontrarme con él, y habría querido decirle muchas otras cosas, pero no lo conseguí por la emoción.
El me exhortó a que me quedara tranquilo, y me dijo que tendríamos el tiempo y la manera de aclarar lo que más me importaba. Entonces comprendí todo el esfuerzo que animaba a aquellos seres de otros mundos en beneficio de la Tierra. No sabía qué hacían, pero estaba seguro de que obraban el bien para los terrestres. Entonces experimenté un vivo sentimiento de gratitud que se unía a la emoción que había experimentado durante el primer encuentro con el disco volante.
 
-“Me mostré a ti en mi dimensión de la luz”, -dijo con un gesto de la mano que indicaba a sí mismo-; “y ahora me muestro en mi forma cósmica. Te haremos comprender estas realidades. Ya te dije que las Escrituras describen una misión que yo cumplí sobre la Tierra. Muchos creen que este relato es una fábula, pero tú puedes comprobar que es realidad. Muchos hechos narrados en la Biblia se creen simbólicos y abstractos, pero sucedieron realmente, y otros tendrán que suceder. Si los hombres de la Tierra abrieran su mente y su corazón, podrían adquirir mucho conocimiento y saber verdades que están ahora ocultas. Llegará un momento en que todo vuestro planeta entrará en una era sin precedentes en su historia milenaria”.
 
Me daba cuenta de que este ser ocultaba en su sencillez y naturalidad una grandeza interior y un conocimiento de dimensiones incalculables. Reflexioné con tristeza sobre el orgullo y la presunción de los terrestres, incluido yo. ¡Quién sabe cuánto tiempo necesitaremos aún para llegar a este estadio de bondad y de humildad!
 
-“Es muy bella” -dijo Rafael volviéndose a mirar la llanura de abajo-. “Vuestro mundo es uno de los más bellos en el Cosmos. Sin embargo, está en peligro a causa del egoísmo y del orgullo de los que se arriesgan a arrastrar a la humanidad a una destrucción sin precedentes. Siempre tratamos de ayudaros, obramos para evitar que se realice el mal que estáis preparando sobre la Tierra, influimos benéficamente sobre vosotros, y sobre vuestras acciones. Pero lo hacemos respetando vuestra libre evolución. En nosotros no hay violencia, no hay opresión”.
 
Sus palabras tenían un tono grave, pero no sentí en ellas ningún rasgo de violencia, si acaso un gran dolor, no exento de un gran Amor. Aunque no me consideraba a la altura de un dialogo sobre un tema tan importante, me di valor y le pregunté:
-“¿Significa esto que nos ayudaréis, si suceden cosas muy graves en la Tierra?”.
-“Somos todos hermanos”, -respondió-, “e hijos del Único Padre Universal. Nuestro Amor es hacia todos sin condiciones, también hacia los que quieren obstinarse en experimentar caminos de mal que procuran dolor y muerte porque están desobedeciendo a las Leyes Universales del Creador. Ellos no quieren comprender que “libertad” significa recorrer los infinitos caminos del Amor. Porque sólo en esta dirección está la Vida. Abusar de la magnanimidad de un Padre tan bueno es un gran mal y ello significa provocar su Justicia, que nosotros adoramos porque es divina”.
 
Su rostro había asumido una expresión pensativa, sin que por esto hubiera perdido su serena majestad. Después se iluminó con una sonrisa y dijo:
 -“Queremos instruirlos acerca de muchas cosas. Os haremos comprender que en todo lo creado el Amor es más fuerte que toda otra realidad. Tal es la magnanimidad del Padre Dios. Los hombres de la Tierra deberán comprender lo peligroso que es desobedecer a las Leyes Universales de su Amor y perturbar los principios que rigen el Cosmos y hacen evolucionar la Vida por doquier. De otro modo, en proporción a sus errores, experimentarán las fuerza purificadora del dolor”.

El contactado italiano Giorgio Dibitonto

Dijo esto también con tristeza y sentimiento. Después añadió:
-“Vete ahora y resguárdate como puedas porque va a caer mucha lluvia”.

Entonces me di cuenta de que el tiempo, ya gris, había empeorado y que los montes del Apenino Tosco-Emiliano habían desaparecido con la humedad que la lluvia difundía por todas partes.   Comenzó a llover, y a poco cayó sobre el lugar tal aguacero que no conseguía ver nada.  Mi carrera buscando resguardo junto a una capillita cercana fue casi inútil: mi chaquetón de piel se empapó completamente, y lo mismo mis cabellos. Los zapatos, el bolso que llevaba en bandolera y mis pantalones quedaron calados.

Llovía a torrentes y mi disgusto creció hasta el punto que pensé bajar en busca de un resguardo o de alguien que pudiese ofrecerme ropa para cambiarme. Me sentía abandonado y luchaba conmigo mismo porque me sentía dividido entre confiar en Rafael y esperar allí arriba en aquella situación o bien buscar en otro sitio un refugio para evitar una enfermedad seria. Tenía frio y estaba completamente mojado. Entregado al desánimo dirigí mentalmente una súplica a mi visitador para que hiciese algo por mí, si le era posible. Entonces oí su voz que llegaba de lo alto, en respuesta.
–“Eres un hombre de poca fe”, -me dijo-. “Dentro de poco se abrirán las nubes y el sol te calentará”.


La lluvia empezó a disminuir como por efecto de aquellas palabras.   Poco a poco conseguí ver cada vez más claramente los árboles y las colinas.   Pasaron algunos minutos, y el sol se asomó entre las nubes que filtraban sus rayos. El cielo fue aclarándose rápidamente. Miraba con estupor aquella naturaleza que parecía ahora cuidarse de mí, después de haberme puesto a dura prueba. Sin embargo tenía frío y no se me ocurría pensar que aquel sol que iba ya próximo a su ocaso pudiese secarme.

Supliqué todavía a Rafael que me evitase una enfermedad; después callé y quedé esperando.   No pasó mucho tiempo (pocos minutos), cuando vi llegar por la parte del sol una luz que, al acercarse, tomó la forma del disco con una cúpula. Estaba elevado sobre la llanura y avanzó rápidamente hasta detenerse por encima de mí. Después empezó otra vez a moverse lentamente hasta balancearse ligero por encima de mi cabeza. Calculé una distancia de algunas decenas de metros.
-“Otros hermanos de la Tierra", -dijo la voz-, -“te acompañarán en los próximos encuentros. Y conmigo vendrán otros hermanos. Pronto nos encontraremos. Adiós”.

El disco voló hacia lo alto, luego torció en diagonal y describió en el cielo una increíble carrera hasta que desapareció. Me miré; estaba completamente seco, como si no me hubiese rozado ni una gota de agua. Me sentía bien.

De repente aparecieron en el cielo azul a gran altura tres bandadas de discos volantes, perfectamente visibles, que en perspectiva parecían ovalados. Desaparecieron detrás de las montañas.
Era el 27 de Abril, dos días después de mi viaje a Finale.



DESCANSO EN EL ESPACIO

…El disco se detuvo en el inmenso espacio. Millones y Millones de astros aparecían por doquier mayores de lo que nos parecen las estrellas desde la Tierra: resplandecían palpitando como si emanasen con cada palpitación una llamarada de varios colores.
 
La emoción era tan fuerte que, por momentos, una sensación de temor me asaltaba: me sentía pequeño, pequeño frente aquel espectáculo sin fin. Pensé en la infinita grandeza del Padre, Creador de todas aquellas maravillas, y le rogué que me enseñase El mismo a amarlo en mis hermanos y en las cosas creadas por Él.

Seguro de que me escucharía le dije que el mayor deseo que experimentaba era poder tener suficiente conocimiento del Amor Universal, de sus Leyes para poder atravesar todos los espacios del Cosmos y superar la Barrera Celeste, y poderme asomar para contemplar su Belleza Increada. Tuve un momento de duda: temí que mi oración me hubiese hecho pecar de presunción frente a un Ser tan Inmenso. Rafael me miró con benevolencia y me sonrió.
 -“No”, -dijo-, “no es presunción desear sinceramente alcanzar la Casa Celeste del Padre Dios. El mayor deseo del Padre mismo es que todos sus hijos en camino por el Cosmos retornen a Él”.


….El espacio cósmico que aparecía a mi vista no era sólo una fiesta inmensa de luces palpitantes, sino que también estaba invadido de fosforescencias en movimiento, cuerpos que seguían trayectorias como guiados por una fuerza invisible, energías coloreadas que emergían del fondo oscuro del espacio. Rafael indicó la enorme astronave en forma de cigarro que flotaba en el espacio delante de nosotros, a no sé qué distancia; estaba inmersa en una blanca fluorescencia atravesada por dos coloraciones, azul y anaranjado intenso.

Las escotillas emitían una luz que aumentaba el halo del cigarro. La forma de la astronave era menos panzuda que la que había bajado a la Tierra en Spotorno: era un espectáculo encantador.
Rafael nos anunció que entraríamos con el disco en la astronave. Poco después, salimos a una estación interna donde se había posado el disco. Noté que había como railes. A través de la puerta fuimos introducidos en un saloncito. Había allí butacas y una mesa, aparentemente hechas del mismo material, que relucía con una transparencia opaca. Al ir a sentarme, tuve la impresión de que se trataba de un material resistente, pero me di cuenta de que era de una agradable blandura.
La luz que se difundía en esta astronave producía sensaciones y especiales efectos en nuestro ánimo, que no sabría explicar.  Nos sentíamos más vivos que nunca, y todas nuestras facultades gozaban de una paz indecible y al mismo tiempo estaban como suavemente potenciadas. Estábamos en un estado de felicidad que había como transformado y puesto en acción todas nuestras potencialidades. Estábamos llenos de atención y penetración para cuanto nos decían y mostraban. Nuestro corazón ardía con un Amor que no es dado experimentar en la Tierra.


 
…Entró Ilmuth con un hombre cuyo rostro suscitaba admiración por su belleza y simpatía. Nos sentamos en semicírculo en el diván y en las butacas.  Aquel hombre nos miró amablemente, y nos dijo:
-“Ahora está llegando el término de nuestra misión querida de lo Alto para vosotros. Pero en esta ocasión podrías tener experiencias y adquirir conocimientos que completen vuestra preparación. Hemos de hablaros de muchas más cosas de las que ha sido posible, dado el breve tiempo concedido y otros problemas que hemos tenido que afrontar por vosotros. Esto no os tiene que preocupar, porque os ayudaremos siempre y os daremos la luz y la ayuda que os sean indispensables”.
 
Entró también Orthon y con él vino Zuhl; se sentaron en silencio, mientras el hombre continuaba su mensaje.
 -“En la Tierra”, -dijo con aspecto serio-, “amenazan muchos problemas, graves y urgentes. El atraso de muchos pueblos causa el hambre y la muerte por desnutrición y enfermedades, a consecuencia de la miseria. Esto es un pecado muy grave que pesa sobre los pueblos que gozan de florecimiento económico. Existen en la Tierra tantos y tales recursos, que todos podrían estar bien. Sin embargo, el egoísmo y la sed de enriquecimiento y de poder consiguen que los hermanos más necesitados mueran y sufran horriblemente”.



 
Tina lo interrumpió y preguntó:
-“¿Por qué no intervenís vosotros para quitar el hambre a aquellos pueblos?”. “¿Por qué no hacéis que los que tienen posibilidad y lo quieren hacer pueden dedicarse a aliviar todo este mal?”.

El hombre arrugó la amplia frente y suspiró.
-“Nosotros no podemos”, -aseveró-, “y esto nos causa un gran sufrimiento. Si nosotros interfiriésemos tan concretamente en las cosas de vuestro planeta, crearíamos problemas aún más serios y graves. Ya os decimos que sólo conocéis una parte del problema; en realidad, en tal caso tendríamos también que intervenir por la fuerza para imponer una justa distribución de los bienes; y también tendríamos que intervenir en vuestros conflictos bélicos. Todo cambiaría: nos veríamos complicados en la espiral de odio y de violencia que reina en la Tierra y seríamos violentos también. Por el contrario, las Leyes Universales son capaces de extirpar definitivamente y de una vez por todas el mal que hay en los hombres a través de caminos de paciencia. Los que sufren injustamente serán recompensados infinitamente más de lo que puedan pensar”.




…En aquel momento entraron Rafael, Orthon y otros cuatro hombres y tres mujeres. Se sentaron junto a nosotros, después de habernos saludado. Rafael nos invitó a prestar atención porque se nos mostrarían algunas escenas. La voz de Kalna prosiguió:
-“Ahora veréis algunas escenas”, -dijo-, “referentes al suceso que llamáis muerte y que nosotros llamamos paso”.
 
De la habitual nube coloreada, se formaron unas figuras como ya habíamos visto la vez anterior. Apareció la imagen de un hombre enfermo en la cama de una habitación. Respiraba muy fatigosamente, y algunas personas, seguramente los familiares, estaban junto a él en su cabecera".
 -“Es una escena terrestre”, -dijo Kalna-, “la que os mostramos. Está sucediendo realmente en este momento en vuestro planeta. Tenemos la posibilidad de mostraros escenas del pasado, del presente y tal vez del futuro. Observad ahora lo que va a suceder”.



Miré con curiosidad, y al rato me pareció como si el hombre se estuviese desdoblando. Una imagen completamente semejante a la suya, pero muy ligera, se alzó horizontalmente de la cama, dio la vuelta por el aire de la habitación y se puso suavemente en pie sobre el pavimento. Al mismo tiempo la otra figura, la que yacía en la cama, se quedó quieta, dejó de respirar fatigosamente, y los familiares le cerraron los ojos y empezaron a llorar y a lamentarse en alta voz.
 
El cuerpo del hombre en la cama, inmóvil y sin vida tenía ahora los ojos cerrados, mientras su doble miraba, con una expresión de sorpresa, ya a su cuerpo en la cama, ya a los familiares llorando. El intentaba consolar a los suyos, hacerles comprender que no estaba verdadera y definitivamente “muerto”, pero ellos no lo notaban y proseguían sus lamentaciones en torno al cuerpo de la cama.
 
-“Este hombre, este hermano de la Tierra, ha terminado su existencia terrena”, -comentó Kalna- Ahora él vive con un nuevo cuerpo en un nuevo ritmo vibratorio vital. Está extrañado de ver su cuerpo material muerto en la cama, y ha tardado algunos minutos en comprender la verdad de las cosas. Querría comunicar con los parientes que lloran su muerte física, pero no ha comprendido todavía que vive en una dimensión distinta de la material. Este hermano está viviendo ahora dos realidades en sí mismo: la maravillosa sorpresa de haber descubierto que se vive también después de la muerte y ya sin el sufrimiento físico que le había afligido hasta el tránsito, y la tristeza de no poder comunicar con los que aún están en la vida material. Ahora ha comprendido que puede verlos y sentirlos, mientras que ellos no pueden darse cuenta de su realidad”.



Kalna se interrumpió y nos dio la oportunidad de seguir la escena que mostraba sus inútiles esfuerzos para decir a aquellas personas que todavía estaba vivo y que la muerte física no quita la vida.
-“Ahora veréis otra fase”, -anunció Kalna-; “éste es el primer contacto con Hermanos de otras dimensiones que han sido traídos de otros mundos para acoger al hermano que ha pasado de la dimensión material a otra forma de vida. Ya os lo decimos: en toda la creación a nadie se deja abandonado”.
 
Vimos llegar a aquel lugar, como a través de las paredes, algunos hombres y mujeres, cuya edad parecía comprendida entre los quince y los cuarenta años, al menos en apariencia. El más joven, un muchacho que parecía precisamente el de menos edad, se acercó al hombre que acababa de morir, el cual aparentaba ahora unos cuarenta años, mientras su cuerpo era mucho más viejo, y lo abrazó. Lo llamaba “papá”, y el hombre echó los brazos al cuello del muchacho diciéndole:
-“¡Hijo mío qué alegría volver a verte! ¡Cuánto te he echado de menos!   ¿De dónde vienes?”

El muchacho le dijo que estaba muy bien y que lo esperaba desde hacía tiempo. Hubo abrazos y palabras de emoción entre el hombre y todos los que habían venido a recibirle.   El hombre miró su cuerpo, todavía y quería hablar a los parientes que lo rodeaban llorando, pero los demás le explicaron que no era posible, añadiendo que le enseñarían enseguida cómo comunicar con el pensamiento y el Amor con sus familiares dejados en la Tierra.

Estaba sorprendido, y oía también la voz de Tina que repetía:
-“Es increíble, pero es algo maravilloso”.




Paolo dijo algunas palabras que expresaban emoción por aquella verdad.
-“Y pensar”, -añadió-, “que los hombres de la Tierra esperan la muerte con terror y lloran durante años a las personas queridas muertas”.
 
Mientras la escena estaba en aquel estadio todavía pregunté a Kalna por qué una verdad así no se daba a conocer de algún modo a los hombres de la Tierra.
-“Hay razones”, -respondió-, “por las que los hombres de la Tierra no pueden ser informados de estas realidades. Ellos, a través del dolor y de la ignorancia causados por su conciencia oscurecida y deteriorada, recuperan valores y adquieren la conciencia necesaria para insertarse después energéticamente en aquellas realidades vitales”.
 
Mientras tanto, los Hermanos que habían venido a acoger al terrestre fallecido, habían salido de allí con él, y se acercaban hacia un lugar que no correspondía ya a la realidad de la casa y del ambiente donde había sucedido la muerte.
 -“Estáis viendo ya la realidad astral”, -explicó otra vez Kalna-. “Es decir, ahora veis la realidad energético vital relativa a aquel lugar en un ritmo vibratorio más sutil”.
 
Hicieron poco recorrido y me pareció que no caminaban, sino que avanzaban un poco elevados sobre la tierra. Primero el hombre caminó, pero después, observando a los demás, consiguió avanzar él también sin mover las piernas, un poco elevado del suelo.

El grupo llegó a un pequeño disco detector que tenía la portezuela abierta.
-“Ahora entraremos en él”, -dijo el muchacho al hombre- “e iremos donde vivimos nosotros”.
Entraron, y el disco se elevó de la Tierra velozmente hasta desaparecer en el espacio.  La escena había terminado, y la luz volvió a aquella sala, que parecía hecha de una madera blanda de tenues colores que estaban entre el nogal y el haya.




Firkon volvió a tomar la palabra:
 -“Os traemos a los familiares, los amigos y los conocidos que os esperan en mundos más evolucionados. Si estos ya habitan los planetas fuera de la Barrera Celeste, son capaces de venir del espacio por su propia voluntad. Si se encuentran en planetas no muy evolucionados todavía, tienen necesidad de nuestra ayuda y nuestros medios espaciales para surcar el espacio. Tras la muerte física se es llevado a otros mundos. El levantamiento de la Tierra sin cuerpo material tiene lugar sobre medios como el disco o la astronave, o por efecto de fuerza cósmica o mística, según el grado de evolución de la conciencia del fallecido. En este segundo caso se puede ser transportado en el espacio hasta el destino por una Ley de Afinidad; para que ello suceda, se crea en torno al nuevo cuerpo astral y espiritual una envoltura energética vital que conduce al hermano hacia su destino. Este medio de trasporte puede ser usado fácilmente por nosotros también, cuando lo deseemos. Algunas apariciones se realizan, de hecho, precisamente porque el visitador de otros mundos se conduce hasta la persona de la Tierra con la que va a contactar de este modo. Sin embargo, normalmente cuando se traslada un número de personas mayor de dos, entonces es indispensable el medio espacial: esto ofrece mayores garantías y posibilidades de inserción en las Leyes Cósmicas de la Energía Vital”.
  “A veces”, -explicó Rafael-, “podemos sacar a un terrestre del planeta sin que el disco se haya posado y sin necesidad de que la persona que hemos elevado entre a través de la portezuela. Se manda al hermano desde el disco una envoltura energética que lo atrae hasta el interior del medio espacial, obrando sobre él una aceleración de su ritmo vibratorio vital. Esa energía que nosotros mandamos sobre él, lo envuelve, lo penetra y lo libera de las Leyes Físicas y de la gravedad del planeta”.


 
Rafael se interrumpió. Una música dulcísima y melodiosa se difundió en la estancia de la astronave. Tina conversaba con Kalna, y Paolo con Orthon. Firkon me dijo que haríamos un pequeño intervalo. Me informó que la astronave no estaba lejos del lugar adonde nos dirigíamos. Le hice varias preguntas, incluso sobre temas de mi vida privada de hombre de la Tierra.

Respondió a todas mis preguntas con tal afabilidad que en cierto momento me sentí conmovido y le dije:
-“¿Pero por qué nos amáis tanto?”.
Firkon alzó las manos hacia el cielo y respondió:
-“¡Dios nos ama y nosotros os amamos!”.
Quedamos conversando todavía, hasta que Rafael requirió nuestra atención:
-“La Escritura”, -dijo-, “os anuncia que cuando lleguen momentos muy graves para la Tierra, todos los terrestres verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria. “Él”, dice textualmente la Biblia, “mandará a sus ángeles con una gran trompeta y reunirán a todos sus elegidos de los cuatro vientos, de un extremo a otro de los cielos. También os dice: “Será como en los días de Noé. En efecto, igual que en los días que precedieron al diluvio, comían y bebían, tomaban mujer y marido, hasta que Noé entró en el arca, y no se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio, y se los tragó a todos, así será también a la venida del Hijo del hombre”. -Os hemos recordado ya, continuó Rafael, las palabras del Evangelio-: “Entonces dos hombres estarán en el campo; uno será tomado y el otro dejado. Dos mujeres molerán en la muela; una será tomada y la otra dejada”. Ahora vosotros sabéis lo que significa ser tomados o llevados o levantados de la tierra. Habéis visto y hemos explicado de qué modo puede suceder esto”.
 
Recordé la escena que habíamos visto y lo que Kalna nos había explicado y después había acabado de aclarar Rafael.
-“Imaginad” -continuó Rafael-, “que las consecuencias inmediatas de una guerra nuclear, como la que os mostramos en un contacto cósmico, se cumplen en el planeta. He aquí que nosotros levantaremos de la Tierra a los hermanos inmediatamente, pero no podremos hacer otro tanto con los enemigos del Amor, ni aunque quisiéramos. En efecto, las energías de sus cuerpos sutiles desordenados y contaminadas por efecto de su mala conciencia, no nos permitirían levantarlos del suelo; y aunque pudiésemos lograrlo, sería para ellos un mal mayor que ser dejados en la Tierra.



Por eso es por lo que Jesús os habló de fuego de la Gehenna, y de un infierno que experimentarán los fabricadores del mal y de la muerte y de todo pensamiento y acción mala, si no se purifican por el arrepentimiento, sentido y sincero, que tiene la función de purificar y reequilibrar, creando las premisas energético-vitales para una transformación ordenada del campo vital. Estos hermanos nos verían monstruosos, porque está deformada su conciencia y serían dañados después por las energías de nuestros discos y de nuestras astronaves, porque su realidad vital está desordenada y no se integraría con el orden armonioso e inalterable que reina entre nosotros. Este tormento de quien no está en orden con las Leyes Universales del Padre es todavía un medio de salvación, de reclamo más allá de toda obstinación, para que todos los hijos del Padre puedan comprender que la verdadera libertad está en el bien y en el Amor al Creador y a los Hermanos”.