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domingo, 27 de agosto de 2017

Playa al Sur de Gran Canaria, España: Tuvimos que montar y cargar nuestros fusiles Cetme. Fue bajar ahí, estar unos segundos, y empezaron a aparecer sombras por todos lados. Eran como diez o quince «sombras» de figuras humanoides estilizadas. Medían unos dos metros y se deslizaban sobre la playa sin tocar el suelo, como levitando. Vaciamos todo el cargador, pero las balas no les hacían nada.

Playa al Sur de Gran Canaria, España: Tuvimos que montar y cargar nuestros fusiles Cetme. Fue bajar ahí, estar unos segundos, y empezaron a aparecer sombras por todos lados. Eran como diez o quince «sombras» de figuras humanoides estilizadas. Medían unos dos metros y se deslizaban sobre la playa sin tocar el suelo, como levitando. Vaciamos todo el cargador, pero las balas no les hacían nada.



Existen cientos de testimonios donde se recogen encuentros cercanos del Tercer Tipo, es decir, los testigos describen a los tripulantes de naves extraterrestres que o bien han descendido de algún platillo volante o tal vez, esos mismos seres extraterrestres pueden verse a través de ventanillas en las propias naves.


La fisonomía de estos tripulantes, llegados desde remotos sistemas solares o lejanas galaxias, se diferencia principalmente en cuanto a su estatura y conformación craneal. Como han narrado algunos  testigos, muchos de estos seres miden tan solo entre 50 y 60 cm*, incluso menos, mientras que otros rebasan los 2 metros y medio, incluso tres. Los hay de aspecto nórdico, pero también otros cuya evolución tendría un origen reptiloide… deberíamos por tanto pensar que en la evolución de los seres vivos inteligentes tendrían cabida infinitas posibilidades...

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*(En el libro Solo para tus ojos, del investigador español J.J. Benítez, se describen encuentros con seres extraterrestres muy pequeños, algunos de ellos con menos 30 cm y conformación antropomorfa.  He aquí, tres ejemplos de extraterrestres diminutos recogidos en dicho libro:

El investigador J.J. Benítez

MALASIA

Entre 1970 y 1991 se registraron en Malasia un total de catorce avistamientos de ovnis y tripulantes de pequeñas dimensiones. He seleccionado tres casos. La información me fue proporcionada por Ahmad Jamaludin, investigador de la región.

Veamos:

... En la tarde del 19 de agosto de 1970, seis niños informaron de la presencia de un objeto en las cercanías de la escuela de Bukit Mertajam, en el estado de Penang...
Tenía forma de plato y no medía más de un metro... El miniovni aterrizó en el jardín del colegio y de él salieron cinco criaturas de 3 pulgadas de altura cada una [algo más de seis centímetros]...

Uno de los seres vestía un buzo amarillo; los otros llevaban uniformes azules... Y los niños observaron cómo los hombrecillos amarraban un cable a la rama de un árbol... Los nombres de los testigos son:
Mohamad Zulkifli, de once años; Abdul Rahim, de diez; David Tan, de nueve; Sulaiman, de diez; Vickneswaran, de diez, y Mohamad Alí, de ocho... La criatura con el uniforme amarillo presentaba dos antenas en la cabeza... Uno de los niños (Vickneswaran) hizo ademán de coger a uno de los seres, pero el de las antenas le disparó, hiriéndole en una pierna... Los seres regresaron al objeto y desaparecieron.

Segundo caso:
... Base de la Fuerza Aérea de Malasia en Kuantan... 1975... Varios muchachos que jugaban en el interior de la base aérea, pertenecientes a la escuela primaria de la misma, fueron testigos de la presencia de una criatura de 3 pulgadas [seis centímetros]... Uno de los niños —Paul Lazario— aseguró que el hombrecito se hallaba cerca de una cloaca... Presentaba dos antenas en la cabeza y portaba una especie de barra metálica en la mano izquierda... Algo parecido a una pistola colgaba del cinto...


El tercer testimonio se registró en mayo de 1991.
... Sucedió en Kuala Terengganu, al noreste de Malasia... Testigos: varios niños de la escuela primaria de Sultán Sulaiman... Los hechos se produjeron los días 12 y 13...
A las 15 horas, durante el recreo, los niños se aproximaron a la valla exterior y pudieron contemplar a decenas de criaturas, muy pequeñas, que salían de un agujero en la tierra... Tendrían seis o siete centímetros y vestían de rojo... Uno de los testigos —Nor Zaidi, de ocho años— aseguró que intentó atrapar a uno de los seres, pero éste le pinchó (?) en una mano... Los maestros pudieron comprobar la herida...)





Seré sincero. Durante años, las informaciones procedentes de Malasia me dejaron confuso. ¿Decían la verdad los testigos? ¿Por qué siempre eran niños?
Y en 1994 llegó la sorpresa. Un fotógrafo catalán había logrado captar dos imágenes de un ovni invisible (que nunca vio) y que medía alrededor de cuarenta o cincuenta centímetros de diámetro. El fotógrafo (Arbós) se hallaba en la sierra de Collserola, en Barcelona (España). En esos momentos fotografiaba la fuente del Bon Pastor. Al revelar la película, en dos tomas sucesivas, apareció la pequeña nave...




(NOTA: A continuación fotografías en color del libro MIS OVNIS FAVORITOS, también del mismo investigador J.J. Benítez relacionadas con el mismo caso, un OVNI de 40 o 50 cm fotografiado en la fuente del "Bon Pastor", en la sierra de Collserola (Barcelona, España))






 
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Tampoco debemos obviar que muchas de esas civilizaciones extraterrestres, millones de años más avanzadas que la nuestra dominen a la perfección el “lenguaje del ADN”, es decir, que son capaces de “ordenar adecuadamente el código genético”, bien para prolongar su propia existencia o quizás para “crear a otros seres subordinados” que realicen los trabajos más tediosos o peligrosos, una especie de “cyborgs biológicos” altamente inteligentes.

En Internet circula un documento fotografiado, cuyo origen pudiera ser alguna Agencia de Inteligencia, donde se describe a una civilización extraterrestre que habita tres planetas en el sistema estelar de Alfa Centauro A. En la descripción se incluye a una raza inteligente, creada artificialmente y de origen vegetal.

He aquí una pequeña transcripción (el resto de la información puede encontrarse en este mismo blog  Transcripción documento Habitantes de Alfa Centauro A:
http://elmensajedeotrosmundos.blogspot.com.es/2012/10/transcripcion-documento-habitantes-de.html



 INFORMACIÓN ACTUAL DISPONIBLE

De la información en poder de los estados se desprenden los siguientes datos:

Procedencia y características: Las dos razas extraterrestres tienen sus orígenes en el Sistema planetario de Alfa Centauro A, a casi 4.3 años luz y que es una estrella muy similar a nuestro sol, se les conoce una colonia en Tau Ceti a 11,5 años luz. La primera es una especie casi idéntica al ser humano y habita en tres de los seis planetas de su sistema. Su nivel tecnológico le ha permitido situar a los astros en una misma órbita, permitiendo así su colonización gracias a las óptimas condiciones. Hablan una lengua aglutinante parecida al turco en su pronunciación. En ocasiones no han dudado en atacar interceptores. Son una forma evolucionada de animales, poseen sexo (macho y hembra) y se comportan como mamíferos. Su esperanza de vida debe ser de siglos o quizás milenios, circunstancia probablemente motivada por su elevada tecnología.

Su civilización es una democracia en extremo parecida a las de la Tierra. No obstante los Gobernadores no son individuales sino que se presentan en un proceso electivo por sufragio. Mantienen una federación compuesta por tres clanes gobernadores sobre los tres planetas que habitan. La segunda raza es una forma vegetal extremadamente inteligente, creada por ingeniería genética por la primera pero que a pesar de su naturaleza tiene una apariencia antropomórfica. Su altura es inferior a 1,5 metros y su piel posee una tonalidad verdosa oscura, su morfología es exacta a la de los relatos de abducciones por lo que han venido a denominarse  grises en el argot ufológico. Se comportan de forma totalmente gregaria con respecto a la primera raza y son usados como mano de obra logística y para pilotar sus artilugios espaciales.

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Nuestra galaxia, La Vía Láctea, es sin duda un hervidero de vida, y tarde o temprano, aquellos que tratan de enmascarar esta realidad a la opinión pública, se verán obligados a reconocerlo; entre otras cosas, porque es ya imparable el descubrimiento de miles de exoplanetas, un hecho corroborado por la ciencia oficial: Hasta la fecha de hoy se han descubierto más de 4000 planetas fuera de nuestro Sistema Solar. 



El telescopio espacial Kepler descubrió en el año 2014 el primer planeta llamado Kepler-186f orbitando en la “zona habitable” de una enana roja y situado a 492,3 años-luz de la Tierra. En esta búsqueda incesante de planetas habitables se están utilizando entre otros los telescopios espaciales Hubble o el Spitzer de la NASA; además de muchos otros telescopios terrestres situados en Chile, USA, Sudáfrica o la Isla de La Palma, en Canarias, España, por poner algunos ejemplos.

De este modo, es fácil llegar a la conclusión que en otros mundos, en aquellos que no hayan perecido todavía, afortunadamente, por acontecimientos imprevisibles tales como meteoritos capaces de destruir un planeta, o bien, por el uso descontrolado de la ciencia del átomo, es decir, holocaustos nucleares; los habitantes de esos mundos, en una dinámica natural de conocimiento científico, exploren lugares tales como la Tierra, un sitio este donde el componente social y espiritual dejan mucho que desear arropados por el fanatismo.

Telescopio espacial Hubble

En esta ocasión he traído, recogido en el libro La autopista del misterio, de Bruno Cardeñosa, un hecho poco menos que extraño para nuestro concepto de la realidad, donde unos soldados españoles interactúan con seres extraterrestres de una forma, llamémosla, irracional, puesto que en vez de estudiar y analizar el fenómeno que se les presentaba optaron por formas propias de la milicia.

El investigador Bruno Cardeñosa

Del libro La autopista del misterio, de Bruno Cardeñosa

EL OSO

El Oso no supo guardar el secreto y comentó entre sus amistades lo que le había ocurrido en una playa canaria durante la primavera de 1991. Las primeras pistas sobre el caso quedaron reflejadas en mi cuaderno el 2 de septiembre de ese mismo año. Lo conocían así, como El Oso, debido a su corpulencia física, gracias a la cual, también, formaba parte de un cuerpo de élite del Ejército del Aire.

Éste es otro de esos casos que, oficialmente, no existe.
Fue precisamente durante su trabajo cuando tuvo ese encuentro, espectacular, con humanoides. Ha ocurrido en muchas ocasiones durante operaciones militares. No sé por qué, pero como vengo diciendo... es así. Cuando uno empieza a buscar respuestas en relación a estas temáticas se da cuenta de que las preguntan abren nuevas cuestiones. Así, cuando uno ya lleva veinticinco años en esa autopista, la lista de interrogantes es cada vez mayor. Las certezas, eso sí, pese a lo que digan y el qué dirán, son menos pero muy rotundas.

Según aquellos primeros datos, El Oso había abierto fuego contra aquellos «aparecidos». Insisto en que pasa más veces, y reitero en que en no pocas ocasiones el personal militar tiene estos encuentros más a menudo de lo que imaginamos. También suele darse el caso de que este tipo de sucesos, pese a que haya un expediente secreto, no existe oficialmente. Y aunque fuera increíble, no había más que buscarlo. Pregunté aquí y allá en la ciudad en la que vivía. Pronto, la aguja en el pajar comenzó a aflorar, y finalmente estuve frente a él para preguntarle por lo que había vivido, aunque todo tuvo que llevarse a cabo en base a una estrategia y sin ir de cara.

Las Islas Canarias vistas desde satélite.
Miré el reloj. Marcaba las 20:25. Estaba en una cafetería que sabía que él frecuentaba a menudo...
-Oiga, perdóneme -asalté al camarero-, es que he quedado aquí con un amigo y temo que se haya marchado ya.
-¿Quién es?
-El Oso -dije con la seguridad y el gesto, irguiendo la cabeza, que sólo alguien que lo conociera puede tener.
-Pues no sé quién es. La respuesta del camarero me desconcertó. Es cuando el periodista tiene que actuar con celeridad, con energía y, sobre todo, con seguridad.
-Sí, hombre, es un muchacho alto y corpulento -lo describí lo mejor que pude-, que viene a veces por aquí. Es militar y está destinado en Las Palmas.
-Ahh... -Otro camarero que estaba en la barra también atendiendo a los clientes cayó en la cuenta-. Sí, hombre, el de María.
«Ése, ése.... », -Dije sin decir, sólo con el gesto. La tal María, claro, debía de ser la madre.
-¿No ha venido?
-Creo que ya no está por aquí, que se ha vuelto a Canarias.
-¿Hace mucho rato que se ha ido? -insistí, haciéndome el despistado, como si hubiera oído otra cosa diferente a la que me había dicho.
-No -precisó-, no ha venido, no está por aquí.

No me importó que me cazara o no en la mentira que le estaba soltando. La cuestión era sacar la información, saber cosas, conocer su nombre, saber dónde vivía. Y lo conseguí. Me dio la dirección. Efectivamente, el camarero lo conocía y sabía la verdad. También María, la madre, con quien hablé unos minutos a través de telefonillo del portal de su casa. Era, por tanto, cuestión de esperar.

Las Palmas de Gran Canaria
Viajé a Las Palmas. Durante mi estancia -a uno no le sobraba el dinero, pero en esas fechas tenía lugar un congreso y los organizadores pagaban el viaje y la estancia de los conferenciantes, entre los que me encontraba-seguí las pistas sobre un caso muy llamativo que se había producido el 22 de mayo de 1991, cuando el piloto de un F-1 de la base aérea de Gando falleció durante un scramble, que es el nombre con el que se conoce a las operaciones aéreas de identificación tras la alerta, visual o por radar, de la aparición de un objeto no identificado que, en la mayor parte de las ocasiones es un avión de otra nacionalidad que ha invadido, queriendo o sin querer, el espacio aéreo del país en cuestión; otras veces se trata de aviones que no se han identificado, asociados al tráfico de drogas, o ecos falsos que han aparecido en las pantallas de radar. Pero en aquella ocasión no hay pruebas de que se tratara de algo conocido. Las actas del aeropuerto de Gando explican que el accidente se produjo a las 4:34 horas de la madrugada, hora a la cual no se efectúan vuelos salvo en ocasiones excepcionales. El secreto se apoderó del suceso; nunca se hallaron restos del avión que se accidentó fuera de aguas jurisdiccionales españolas.


OVNI fotografiado en la isla de Gran Canaria el 22 de Junio de 1976, España.
Lo cierto es que durante los días de aquel incidente -en los cuales también acaeció el suceso de El Oso-se produjo una oleada de avistamientos ovni y los radares detectaron su presencia, en concreto el 3 de junio. Lo que decía el parte de novedades -elaborado por un controlador militar-que mi contacto en las islas pudo conseguir es lo siguiente:
14:15: Tráfico entre 64-70 N-W. Se llama a la base para saber qué tráfico hay. Todos en tierra. El Jefe de Sala hace gestiones con la Guardia Civil por si hay helicópteros. Dice que no hay ninguno allí.
14:30: Comunico a Papayo alerta y control de tráfico no identificado. Tampoco saben lo que es.

EVA-21 (Estación de Vigilancia Aérea nº 21)
Y en Papayo tomarían las decisiones oportunas, porque Papayo es el nombre que en la jerga militar se conoce al radar que vigila y controla toda la zona de las Canarias. Más exactamente, el nombre es EVA-21 (Estación de Vigilancia Aérea 21). En entonces cuando tendría lugar el scramble que, en este tipo de casos, suele ordenarse. Aproximadamente, en todo el territorio español se producen cuatro al mes; sin embargo, sólo se han reconocido ocho en los documentos oficiales desclasificados.
Hubo que esperar varios meses para poder colocar una grabadora delante de El Oso. Al final se consiguió, y relató lo ocurrido aquellos dos días de mayo o junio de 1991. Lo que vivió es digno de una película de terror:
«Formaba parte del cuerpo de élite de la Policía Aérea. Aquella noche prestaba guardia, y un capitán al que no había visto nunca y un sargento entraron en el destacamento. Les preguntamos qué ocurría y sólo nos dijeron: “Ya veréis”, y nos informaron de que estábamos en alerta. »


Y es que por lo visto, otra vez EVA-21 tenía notificación de algo extraño en los cielos: se detectaron ecos no identificados en el sur de la isla, y los soldados de aquel destacamento, ocho en total, fueron conducidos por los dos oficiales para una acción rápida. Subieron a bordo de un helicóptero SuperPuma del Servicio de Alerta y Rescate perteneciente al 802 Escuadrón, que los condujo a una de las inmensas playas del sur de la isla. Bajaron a la arena y el helicóptero permaneció a unos cien metros de altura.
«Tuvimos que montar y cargar nuestros fusiles Cetme. También nos ordenaron llevar bengalas y bombas de humo. Todas las órdenes las daba aquel capitán al que no había visto nunca... Fue bajar ahí, estar unos segundos, y empezaron a aparecer sombras por todos lados. »
Eran como diez o quince «sombras» de figuras humanoides estilizadas, de las que percibió sólo la silueta oscura; por eso las definía como «sombras». No distinguió rasgo alguno. Medían unos dos metros y se deslizaban sobre la playa sin tocar el suelo, como levitando. Surgieron... de la nada.

El misterioso capitán les ordenó abrir fuego:
«Vaciamos todo el cargador, pero las balas no les hacían nada, y eso que estaban tan sólo a unos diez metros de nosotros. Estuvimos así unos tres cuartos de hora. Cada vez que abríamos fuego y disparábamos una ráfaga contra aquellas siluetas, éstas se desvanecían y hacían acto de presencia en otro punto de la playa. El procesos e repitió varias veces.
»En una de las ocasiones llegamos a realizar una maniobra en forma de U, es decir, que los rodeamos, pero ¡no podíamos disparar! Podríamos habernos matado entre nosotros. Si las balas atravesaban aquellos seres como si en realidad no existieran, acabarían en el cuerpo del soldado que teníamos enfrente. Mientras tanto, recuerdo cómo los perros pastor alemán que iban con nosotros ladraban como si estuvieran aterrorizados. Llegamos a lanzar bengalas para iluminar la zona, pero entonces las sombras desaparecían y sólo veíamos nuestras huellas. Cuando todo volvía a estar oscuro... regresaban.»


Helicóptero SuperPuma del S.A.R. (Servicio de Alerta y Rescate) español.
Huelga decir que recibieron la orden de mantener silencio absoluto.
El fenómeno cesó tan inexplicablemente como había empezado, pero dos semanas después la escena volvió a repetirse. De nuevo, el misterioso capitán y el sargento sin nombre aparecieron otra vez en el cuartel e hicieron salir a los muchachos. La historia volvió a repetirse casi exactamente igual. Del capitán, de aquel hombre que se apellidaba Santos, jamás supieron nada más.
Racionalmente, a sabiendas de que aquello sí sucedió, cabe pensar que los soldados fueron objeto de un experimento y alguien decidió poner a prueba el temple y la forma de actuar de los soldados. Eso sí, emplearon para ello una ficción que se parecía, y mucho, a otros sucesos protagonizados por soldados y que enmarcaríamos, si pudiera hacerse, dentro de los llamados fenómenos extraños.


El más similar a este caso es el que ocurrió en la madrugada del 12 de noviembre de 1976 en la base aérea de Talavera la Real cuando dos soldados abrieron fuego en los aledaños de las instalaciones contra una figura humanoide. La única información que existe al respecto son notas de prensa. El Ejército del Aire señaló -oficialmente-que no existió investigación más allá de la recopilación de aquellas notas de prensa. Sin embargo, investigadores como J. J. Benítez localizaron no sólo a los testigos, sino también al juez instructor que se nombró desde las altas esferas para efectuar dicho informe oficial. Según se filtró, aquellos disparos incluso impactaron en un coche próximo que llevaba ocupantes en el interior. Es decir, que aunque oficialmente se diga que el expediente es parco, la verdad es otra muy distinta. Algunas de las fuentes que he consultado me hablan de un voluminoso informe de trescientas páginas. ¿También en este caso los soldados fueron cobayas para un experimento? Siempre y cuando, claro está, el suceso de Gran Canaria fuera eso.


Otro de los casos similares que he podido recoger en primera persona sucedió en 1985 en el campo de pruebas de la Academia General del Ejército de Tierra en Zaragoza. Según uno de los testigos, al que pude entrevistar, los hechos tuvieron lugar durante unas maniobras militares a las cuatro de la madrugada. Los soldados atravesaban el campo militar en un convoy. Repentinamente, un ovni «tan grande como el albero de una plaza de toros » se aproximó a los camiones y los escoltó durante unos cuantos cientos de metros. Uno de aquellos camiones se caló inexplicablemente, como si algo proveniente del artefacto hubiera bloqueado el motor. Posteriormente, los otros camiones del convoy tuvieron dificultades para seguir la accidentada marcha. Entonces, el ovni comenzó a descender, y uno de los oficiales al mando --con un susto que para qué-ordenó a los militares que abrieran fuego a discreción. Los soldados vaciaron sus cargadores, pero las balas parecían no causar efecto alguno en aquel artefacto volante. Era como si el no identificado «absorbiera » los proyectiles, porque tampoco hubo ninguno que cayera posteriormente. Tras los disparos, la nave detuvo su descenso y acabó elevándose a gran velocidad. La pesadilla había terminado, pero cuando los veinte soldados implicados llegaron a sus cuarteles, uno de los mandos les requisó las armas. Después se dirigió con severidad a ellos y les advirtió: «Aquí no ha pasado nada. Queda prohibido cualquier comentario. Si alguno lo hace, nos encargaremos de que se os tome por enfermos mentales.»
¿También fueron cobayas en otro experimento, o cuál era la naturaleza de aquel objeto, acaso la misma que la de los humanoides contra los que abrieron fuego los militares de Gando y Talavera la Real?

OVNI



miércoles, 28 de diciembre de 2016

Francisco Franco y los extraterrestres: Cuatro naves, blancas y brillantes, se situaron sobre la vertical del castillo de Mudela, permaneciendo silenciosas.

Francisco Franco y los extraterrestres: Cuatro naves, blancas y brillantes, se situaron sobre la vertical del castillo de Mudela, permaneciendo silenciosas.



En el año 1971, cuatro naves extraterrestres se situaron sobre la vertical donde el dictador español Francisco Franco pasaba la noche. De ello fueron testigos el personal de servicio del castillo de Mudela (Ciudad Real), así como personal encargado de la seguridad, incluido un capitán de la Guardia Civil, quien relató este hecho al investigador español J.J. Benítez.



Todo ello está recogido en el libro FRANCO TOP SECRET, de José Lesta y Miguel Pedrero. En realidad es un relato muy corto, de un tiempo teñido de gris para España y de donde pueden extraerse algunas conclusiones: Una de ellas, que los extraterrestres monitorizan la sociedad de los seres humanos; que nos observan y evidentemente, sacan sus propias conclusiones respecto al desarrollo de nuestra civilización y de aquellos que rigen nuestros destinos; dictadores muchos de ellos.

Como preludio al relato propiamente dicho, he incluido resumido, el testimonio de dos contactados recogido en el libro Los grandes contactados, de Manuel Navas Arcos. Si meditamos la explicación que dan los tripulantes extraterrestres, entenderemos entonces la cerrazón intelectual de muchos políticos, que en ciertos momentos de nuestra historia, “han asumido el papel de líderes”, “visionarios y guías”, “personajes que pretendían dejar una impronta en la historia de la humanidad”…  y sin embargo, mirando hacia atrás, analizando esos momentos históricos, nos damos cuenta que los seres humanos a veces involucionamos, distorsionamos la realidad y creemos en profetas equivocados, tal como le ocurrió a la población de la Alemania nazi en tiempos de preguerra.






Pero… ¿Qué pueden hacer los extraterrestres para ayudar a los seres humanos frente a líderes fanáticos? ¿Deberían actuar? Si lo hiciesen en una ocasión… tal vez deberían hacerlo siempre y quizás, los extraterrestres cambiarían el desarrollo “normal de nuestra historia” y entonces, nuestro “libre albedrío” se rompería… ahí es donde reside la cuestión principal. Si lo llevásemos a otros términos, difícilmente podríamos explicar a un robot, un ser cibernético, que es el dolor o tal vez el amor hacia un hijo: Tan solo los seres biológicos pueden entenderlo. Por la misma razón, se intuye, que si los extraterrestres interviniesen frente a dictadores o fanáticos, los seres humanos no “tendrían una evolución natural como grupo” donde algunas vivencias son necesarias, desgraciadamente, para comprender otras. Por ejemplo, entendemos el significado en su conjunto de “paz” cuando revisamos las interminables guerras que se han desarrollado en la Tierra. Comprendemos la importancia de la “libertad” cuando otros se empeñan en arrebatárnosla. Definimos “ecologismo” al ver la devastación de nuestras selvas, el envenenamiento de los océanos y la polución en el aire…

Tal vez no fue casual que cuatro naves extraterrestres se situasen justo encima donde el dictador español Francisco Franco Bahamonde se encontraba; quizás leyesen su mente, sin gustarles para nada lo que allí había… 



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Del libro Los grandes contactados, de Manuel Navas Arcos

 F.SINOD.
La revista La Actualidad Española con fecha 12‑12‑68, publicaba un reportaje que hacía referencia a la fantástica experiencia vivida por un conocido hombre de negocios del Levante español y un extraterrestre llamado Francisco Atienza.
Nuestro contactado, ya fallecido, decidió desde el primer momento de su aventura permanecer en el anonimato. El contacto, tuvo lugar la madrugada del 12 al 13 de noviembre muy cerca del pueblo Castillo de Alarcón.

...Soy Francisco Atienza, desciendo de hombres de la Tierra, pero he nacido en otro planeta. He estado en imperfecta comunicación telepática con usted, pre­parando este encuentro de paz y amistad.

‑ Aunque morfológicamente podríamos confundirnos con los terrícolas y adaptar­nos, con alguna pequeña incomodidad, a la vida física en la Tierra, mentalmente nos sería imposible hacerlo, porque nuestra manera de actuar es distinta de la de los terrícolas y originaría continuos conflictos.
Nosotros leemos en la mente de buena parte de los terrícolas, y lo que leemos en ella no nos complace. Vuestro mundo es inmensamente hipócrita e insincero, aunque una gran parte de la Humanidad terrestre dice aceptar el precepto divino, en que nosotros creemos de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo. Entre nosotros, este mandato informa sistemáticamente nuestra conducta, mien­tras que muchos de los que entre vosotros alardean de cristianos, contradicen con su forma de vida lo que ellos pregonan como sus creencias.

Esto, para quienes nos hemos educado en la Cuarta Civilización de Urln, es inimaginable y no porque seamos perfectamente virtuosos, pero ya están proscritos de entre nosotros los grandes pecados sociales que vosotros cometéis y eliminadas las guerras, las matanzas, la feroz ambición, el afán de dominio y de poder que prevalece en gran número de los humanos. Todo eso nos es tan ajeno como pueda serlo el canibalismo para los españoles de hoy.

Aquellas plagas existieron en la Tercera Civilización de Urln, en la etapa de los Nacionalismos, que con la ayuda de Dios hemos dejado atrás, y que conste que no somos tan estúpidos y orgullosos como para creernos por ello superiores. Simplemen­te, hemos tenido acceso a una civilización más adelantada, por más vieja, y hemos elevado así un tanto nuestro grado de virtud colectiva.
De la infinita serie de escalones que separan a la Divinidad de los seres inteligentes que pueblan el Universo, nosotros estamos respecto a vosotros en una posición que, relativamente, podríamos definir de unos pocos escalones más arriba, que, indudablemente, con el tiempo, también subiréis superándonos quizá, como ya nos superáis en el mundo de la pintura, escultura, música y literatura.

La tragedia en nuestras posibles relaciones mutuas estriba en que no vemos la forma clara de poder ayudaros a subir los escalones más deprisa.
En cuanto el centenar de emigrados de la Tierra y sus descendientes viniese a este planeta en que estamos, vosotros, que establecéis diferencias raciales tan sutiles como el color de la piel, los catalogaríais como invasores, espías, extraterrestres que vienen a invadir vuestro mundo etc, etc..
Un escollo esencial para la convivencia entre los hombres de la Tierra es su total falta de sinceridad. La palabra sirve al hombre para ocultar su pensamiento.



Sería insufrible para vosotros que cuando alguno de vuestros políticos nos dijese: Sed bien venidos, deseamos acoger a vuestros sabios para que nos enseñen lo que ignoramos, nosotros, que no podemos mentir porque nos lo impide nuestro mecanis­mo mental, tuviéramos que responderle: Leemos en tu mente y vemos que tus palabras son insinceras: tenéis grandes dudas sobre la conveniencia del trato con nosotros. Deseáis nuestros adelantos científicos para mejor dominar a otros países. Por ello consideramos nocivo el proporcionaros acceso a una tecnología más avanza­da. Vuestro fallo está en vuestra escasa velocidad en el progreso social, político, moral y religioso, del que os ocupáis muy poco, obsesionados por las conquistas materiales y científicas. Jesucristo os señaló los claros caminos a seguir y vosotros le crucificas­teis. Han pasado veinte siglos y apenas habéis mejorado en lo esencial. Es serio el peligro de una guerra atómica, en una de las naciones técnicamente más avanzadas de la Tierra han sido asesinados recientemente tres de los hombres cuyas ideas podrían haber ayudado a su progreso real.
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Del libro Los grandes contactados, de Manuel Navas Arcos

PABLO  R.
A continuación voy a transcribir un contacto extraterrestre que sin duda nos transportará a otra lógica. Se trata de la vivencia del Sr. Pablo R. en la provincia de Alicante y que el reportero y gran investigador Luis Jiménez Marhuenda publicó en el periódico Información de Alicante, los días 22 y 29 de Octubre de 1.978.
Lugar de los hechos: una carretera comarcal bastante alejada de los centros urba­nos. Hora 2.30 de la madrugada. Día 5 de Julio.

Don Pablo R. viaja con su coche tras una reunión de negocios que se ha celebrado en una cercana población, se le ha hecho muy tarde y teme que su esposa esté preocupada. Acelera lo posible, pero el camino tiene curvas cerradas, que sortean pequeños montículos, lo que le obliga a conducir con prudencia.
Su mente fluctúa entre la atención al volante y los asuntos profesionales que le han ocupado toda la tarde y gran parte de la noche. Es un hombre práctico, instruido y poco amigo de dejarse llevar por fantasías.



Por eso, cuando ve a lo lejos una luz intensa la cree pertenece a algún coche que viaja en dirección contraria con potentes faros. De pronto la luz se oculta tras una colina y poco después reaparece, llamándole la atención su desmesurada intensidad.
‑ Me extrañó ‑dijo luego‑ no sólo la intensidad, sino el tono. No era blanco, como debiera haber sido de tratarse de los faros de un vehículo, sino de un anaranjado muy fuerte. Desapareció tras una curva y al aparecer de nuevo me pareció tenerla muy cerca. Disminuí la marcha para contemplarla mejor.
Entonces me di cuenta de que tenía forma discoidal y era enorme. No creo que me asustara en ese momento. Bueno...tal vez un poco, no recuerdo. Aquello estaba a la izquierda de la carretera por donde tenía que pasar y decidí acelerar a fondo y alejarme de allí lo más aprisa posible.

La voz de Pablo ha empezado a temblar. Está evocando el instante peor.
‑ Fue el único momento en que tuve realmente miedo. Pensé... ¡qué sé yo! un atra­co.... un secuestro...¡ocurren tantas cosas en estos tiempos!
Pero fue sólo un segundo. Hasta que me di cuenta de que me habían llamado por mi propio nombre. Tenía que ser alguien que me conociera...Apunté la linterna a la oscuridad y distinguí una figura alta...No sé... tal vez un metro ochenta...tal vez más. Vestía una especie de mono transparente muy ajustado. Me extrañó por el calor que hacía aquella noche.
Su rostro era de facciones regulares y sólo recuerdo que sus ojos eran brillantes y un poco rasgados. Como los chinos... o más bien como los malayos.

‑ ¿por qué me han elegido a mí para este contacto?. Nunca creí en los ovnis, ni en que existieran los extraterrestres...
‑ A partir de ahora creerá. Pero no es eso lo que importa. Usted no es el único elegido para un contacto. Hay varios miles de humanos en la Tierra que han vivido o vivirán una experiencia semejante. Debemos cuidar mucho estos contactos porque pueden ser peligrosos para ustedes.
- Pero ¿por qué me eligen a mí y no a algún personaje importante?. Un jefe de Estado, por ejemplo. ¿Por qué nunca han establecido contacto con altos dirigentes del Mundo?.
‑ ¿y quién le ha dicho que no lo hemos hecho?



‑ No lo sé...Creí que tendría más importancia que hablaran con un político...
‑ Los políticos son decepcionantes para nuestra concepción existencial. Represen­tan uno de los estratos más bajos de la espiritualidad de su planeta. Pero ustedes ya están muy cerca de superar la etapa en que tengan que ser dirigidos por ellos. Los sistemas de elección de dirigentes que se ven obligados a utilizar actualmente son nefastos.
El concepto de elección no implica un concepto de libertad, porque no pueden elegir al mejor, sino al que se ofrece, al que se presta con afán de ascender, con la ambición de alcanzar el mando, el poder. Ustedes no tienen opción para elegir el mejor, porque los mejores están imbuidos de un altruismo que les descarta para la política.

Muy pronto quizá antes de un siglo, cuando sus técnicos hayan perfeccionado sus máquinas pensantes.... las que llaman computadoras, podrán utilizarlas para esco­ger el equipo humano más capacitado de todo el planeta. Se llevarán muchas sorpresas. Nosotros vivimos una etapa semejante hace miles de años.
Ahora no necesitamos de máquinas pensantes para hacer la elección. Nuestro sistema de comunicación telepática nos tiene permanentemente informados del pensamiento, ideas, inteligencia, bondad, intuición, capacidad y demás virtudes de todos los habitantes de nuestro planeta. De esta forma es fácil la elección del Consejo de los Veinte.
‑ ¿Qué es ese Consejo de los Veinte?
‑ Los veinte seres más perfectos de nuestro planeta. Ellos son los que rigen todo allí.
‑ ¿Un Gobierno único para todo un Planeta?
‑ ¿No hay guerra allí'?
‑ Hace muchos miles de años que esta palabra no existe ni siquiera en nuestras mentes.

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Del libro FRANCO TOP SECRET, de José Lesta y Miguel Pedrero

Los ovnis que espiaron a Franco

El sábado 18 de diciembre de 1971, en el castillo de Mudela, situado en el municipio de Viso del Marqués (Ciudad Real), Francisco Franco, acompañado de su esposa Carmen Polo, su yerno, el marqués de Villaverde, y otros insignes invitados, pasaba unas jornadas de descanso en las que, por supuesto, no faltaron las habituales cacerías. Miembros de la VI Compañía de la Guardia Civil vigilaban, estacionados en cuatro puntos diferentes, los accesos al palacete. En un segundo cinturón, otros miembros de la Benemérita hacen lo propio, distribuidos en cinco zonas.

Castillo de Mudela, en el Viso del Marqués (Ciudad Real, España)
A las once de la noche Franco y sus invitados continúan de tertulia. Así lo indican, al menos, las luces del castillo, que permanecen encendidas. En ese mismo momento Isidro Pradas Toledo, guardés de la finca, sale del castillo para dirigirse a su residencia, una casa situada a poco más de cien metros del palacete. De repente observa en los cielos algo extraordinario, fuera de lo normal. Así se lo contó al periodista J.J. Benítez, reputado especialista en el estudio de los ovnis:

«... de pronto, cuando caminaba hacia mi casa, vi aquello. [ ... ] Eran cuatro luces. Pasaron por mi vertical. Marchaban despacio y no a demasiada altura. [ ...] Eran silenciosas, volaban en una formación perfecta. Dos en cabeza y otras dos atrás. La separación entre ellas no era muy grande. [...] Brillaban intensamente, con un color blanco importante. [...] Me quedé mirando embobado. Y pasaron despacio, sin prisas. Llevaban dirección Almagro, y las vi caer por la finca que llamamos Casa Lato. [ ...] y desaparecieron. A los quince minutos, más o menos, bastante confuso retorné al castillo. Y recuerdo que se lo comenté al conductor del Caudillo y también a don Federico Pajares, el ingeniero. Estaban jugando a las cartas, pero al parecer, nadie había visto nada.



[ ... ] Entonces sucedió algo raro. [ ... ] Franco había solicitado un electricista. La lámpara del techo del dormitorio acababa de fundirse, y provisto de mis herramientas subí hasta las habitaciones del general. Doña Carmen estaba en la cama, leyendo. Franco me pidió un destornillador e intentó soltar los tornillos del enchufe. No fue posible. Le dije que me dejara intentarlo. Tampoco pude. y se fue la luz. A decir verdad, nunca entendí aquel apagón. Total, que el Caudillo pasó su brazo por mi hombro y comentó: “¡Qué artistas somos!”.

En su investigación del suceso, Benítez localizó a un nuevo testigo. Cualquiera que conozca los artículos del tenaz reportero navarro sabe que se trata de uno de los grandes periodistas de investigación del país, a pesar de que su labor no siempre es justamente reconocida al dedicarse a un objeto de investigación tan evanescente como los OVNIs. A pesar de ello, la seriedad de su trabajo está fuera de toda duda. El informador de Benítez, por entoncesun capitán de la Guardia Civil que se encontraba prestando servicios de protección al Caudillo en el interior del palacete, decidió salir al exterior para comprobar el desarrollo normal de las guardias. Habían pasado varias horas desde el avistamiento de Isidro Pradas, cuando de nuevo los extraños fenómenos aéreos se repitieron.


Así lo cuenta el protagonista:
- Nada más pisar el recinto que rodea el palacete, el cabo me salió al encuentro y dijo: “Sin novedad, mi capitán, salvo que tenemos compañía”. Y señaló con la cara hacia el cielo. Al seguir la dirección indicada vi las luces. [ ... ]Eran cuatro y aparecían inmóviles sobre nuestra vertical. [ ...] Dos presentaban un mayor tamaño. Eran blancas y muy brillantes. [ ... ] Los guardias, según me explicaron, las habían visto llegar poco antes, y allí permanecían, silenciosas. [ ...] Encendimos un cigarrillo y comentarnos el asunto, sin dejar de mirar. [ ...] Yen eso estábamos cuando, súbitamente, dos de las luces se hicieron más grandes, por lo que interpretamos que habían descendido. [...] Al instante se detuvieron de nuevo [... ] y comentamos entre nosotros: “¿Serán reflejos?”.

Al momento, como si nos hubieran oído, una de ellas emitióun haz de luz hacia el suelo. Entonces los cuatro ovnis se pusieronen movimiento, alejándose en dirección a Madrid [... ] y lohicieron a gran velocidad, sin ruido ni estampido alguno. Desde luego volaban más rápidos que un caza. [...] ¿Duración? Alrededor de quince o veinte minutos. [ ...] El responsable era yo y no consideré oportuno llamar a Madrid. Ignoro si el Mando de la Defensa los detectó en sus radares. [ ... ] A la mañana siguiente lo comentamos con el resto de la gente, y fue entonces cuando el guarda lo asoció a lo que él había visto unas horas antes. [ ... ] Nadie, insisto, se atrevió a decírselo al Caudillo. Franco salió de caza y no hubo más comentarios».

Francisco Franco, durante una cacería en Toledo (España)