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sábado, 6 de abril de 2013

Vivimos 2.500 años, pasado ese tiempo, regeneramos nuestros cuerpos


Vivimos 2.500 años, pasado ese tiempo, regeneramos nuestros cuerpos.



¿Cuál es el modo, la forma, de establecer un contacto con los seres de las estrellas? En primer lugar debemos asumir por el momento, que ese contacto esperado no será de una forma masiva a la población en general, debido principalmente a que son más los inconvenientes que las ventajas. Como le explicaron a Billy Meier los seres de las Pléyades, se correría el peligro que una parte importante de la población idolatrara a los extraterrestres como si fuesen dioses (algo que ya sucedió en la Antigüedad), buscando en ellos la solución a muchos problemas de nuestra sociedad que nosotros mismos tendremos que depurar tarde o temprano, tales como las guerras y desigualdades entre países.

De otro modo, el ansia de poder de muchos dirigentes mundiales, una vez adquirieran tan prodigiosa tecnología, extenderían fuera de nuestro planeta “las mezquindades y miserias humanas” creando un verdadero problema para el resto de planetas habitados y que tal vez los  seres de las estrellas solucionarían de una forma drástica y contundente, aunque esos mismos dirigentes humanos emplearían dicho castigo recibido por sus malos actos de una forma victimista, enfrentando directamente a una parte importante de la población mundial contra los extraterrestres, aquellos que precisamente estarían velando ahora por nuestro planeta, la Tierra. Y ello se traduciría sin duda en un desandar el camino de concienciación de los seres humanos respecto a la presencia extraterrestre como búsqueda de  una evolución superior de la raza humana.



Por tanto, descartando el contacto masivo nos moveríamos inevitablemente en el dirigido  individualmente a personas muy concretas, sabiendo a su vez que los avistamientos de naves extraterrestres son cada vez más frecuentes a nivel mundial, así como la existencia de otros medios de comunicación indirectos tales como los crop-circles (ideogramas hechos en las cosechas) de los cuales puede destilarse mucha información lista para analizarse.  

Crop-circles

Sabemos que desde las “esferas oficiales” intentaran por todos los medios convencernos asegurándonos que los OVNIS, los extraterrestres, no existen y que una parte de la población ingenuamente se creerá tales mentiras, empeñada esa mayoría de gente en pensar lo menos posible y de ese modo no tener la necesidad de formularse a sí mismos preguntas de difícil respuesta, cuestiones en cierto modo existenciales, o como dijo Robert Dean, viviendo sus “rutinarias vidas y poco más”.

Para aquellos que intuyen que algo  extraordinario esta sucediendo en nuestro planeta desde mucho tiempo atrás lo hacen, sin duda,  contrariamente a la desidia en general. Y mientras tanto, la ciencia oficial sigue negando esta realidad con escasos argumentos (por un lado descartan la existencia de extraterrestres y por otro descubren centenares de exoplanetas ciertamente habitables….), pudiendo crearse un cierto desasosiego en las personas “que si  creen e intuyen un nuevo escenario junto a otros mundos extraterrestres” pero que erróneamente pudieran llegar a la conclusión que dichas sociedades no-terrestres y muy evolucionadas  no quisieran estar en  sintonía con nuestro mundo actual, siendo precisamente cuando más necesita ahora la Tierra de un “empujón” que la saque de tanta miseria y desequilibrio espiritual.  Pero, si los extraterrestres están ahí, a la expectativa y observación del planeta azul, velando en realidad sutilmente por los seres humanos. ... ¿Cómo podríamos verdaderamente comunicarnos con ellos de una forma individual?: Si analizamos la trayectoria de muchos contactados, la forma de comunicación es de lo más variada e incluso variopinta. Ya en la Antigüedad se presentaron como Dioses o Angeles con la finalidad de impulsar espiritualmente  a los seres humanos y sabiendo que no podrían explicarles a los hombres de aquellos tiempos “ciertos conceptos técnicos que nunca hubiesen asimilado adecuadamente” .Pasados unos siglos, en mensajes  a otros contactados contemporáneos, los extraterrestres  buscaron la forma de evitar cierto “choque mental” frente a determinados paradigmas establecidos por la religión, donde se afirmaba que los seres humanos eran los únicos seres conscientes de la Creación.

Luego, ante los recientes “paradigmas de la física del momento”, los seres de luz explican que efectivamente, sí es posible viajar más rápido que la luz yendo de una dimensión a otra y que por ello, ellos precisamente estaban allí y ahora,  por muy increíble que pudiera parecer, rompiendo el argumento impuesto por la ciencia de las distancias interplanetarias insalvables. Por ultimo, en el siglo en el que hayamos, los contactados han tenido que hacer frente a diferentes amenazas, entre las que se incluyen el descredito público, cuando a muchos se les ha intentado hacer pasar por locos a la vez que luchaban denodadamente para abrir la mente de sus semejantes sobre la presencia extraterrestre en este planeta.



Resulta no menos que curioso el modo de contactar de la familia de Guillermo Hernandez Berenguel mediante la Ouija, un medio ciertamente poco común y utilizado principalmente en el espiritismo, aunque afortunadamente en este caso se estableció finalmente comunicación con un habitante de Ganimedes, satélite de Júpiter. En esta ocasión la Ouija sirvió para unos fines inesperados y benignos aunque yo personalmente no recomiendo este modo de establecer contacto, debido principalmente a los riesgos implícitos que pudieran derivarse, al ser la Ouija uno de los modos preferidos por los espíritus malignos, aquellos que han sido incapaces de ascender a planos mayores de evolución espiritual.

En su momento, Sixto Paz Wells estableció también comunicacion con seres de Ganimedes, pero utilizando en este caso la psicografia, escritura automática, donde se  dictan mensajes escritos a través de comunicaciones telepáticas, hasta que finalmente se  inicia y perfecciona una transmisión telepática “pura”. A otros como el ingeniero Daniel Walter Fry se les invito directamente a subir a una de sus naves ó situaciones como la que vivió George Adamski cuando sintió la “necesidad” de ir a un lugar apartado y solitario del desierto, donde un ser procedente de Venus le habló telepáticamente y al que pudo ver físicamente. Se deduce de ello, que no hay una forma única y rígida y como le explicaron a Billy Meir, los extraterrestres necesitan ajustar su “nivel vibracional” al nuestro para de este modo, propiciar una comunicación telepática aceptable.

Jupiter y una de sus lunas, Ganimedes
De ello se deduce, que somos nosotros mismos, al crear unos pensamientos u otros, quienes inducimos directamente sobre nuestros propios niveles vibracionales, “somos lo que pensamos” y yo siempre pongo como ejemplo el experimento “elemental” de los dos frascos con arroz y agua: en el experimento, a uno de ellos se “lanzaban pensamientos negativos” y al otro, “pensamientos de bondad y amor”, curiosamente, el frasco receptor de pensamientos positivos no se ennegrecía, creándose una clara relación entre nuestra mente y el entorno, aunque la ciencia en el momento actual se incapaz de dar una explicación razonable sobre este fenómeno. Por ello, los extraterrestres hacen hincapié incesantemente en la necesidad que tendríamos los seres humanos de reequilibrar nuestra mente si verdaderamente queremos evolucionar a  otros horizontes elevados, y tal vez, comunicar con ellos.

Ganimedes es el satélite mas grande del Sistema Solar y en teoría, para nuestros “doctos científicos terrestres”, un lugar inhóspito para la vida, donde toda su superficie estaría cubierta por una costra de hielo, sin embargo, según el testimonio dado a Guillermo Hernandez Berenguel, en Ganimedes existe una colonia de seres extraterrestres evolucionados a unos niveles que rebasan nuestra imaginación. Los antepasados habitantes, llegaron allí cuando su planeta estalló debido a fuerzas telúricas incontroladas, movimientos sísmicos que resquebrajaron su hogar hace miles de años obligándoles a buscar otra morada. Entonces eligieron Ganimedes, terraformandolo, elevando su temperatura hasta hacerlo habitable,  construyendo ciudades y creando una sociedad de valores superiores. Pero todo ello lo describe magistralmente en su libro Los grandes contactados, Manuel Navas Arcos, con esa maestría que lo caracteriza.  

Superficie de Ganimedes
*Breve descripción de Ganímedes*: Está compuesto de  silicatos y hielo, con una corteza de hielo que flota encima de un fangoso manto que puede contener una capa de agua líquida. Las indicaciones preliminares de la nave orbital Galileo sugieren que Ganímedes tiene una estructura diferenciada en tres capas: un pequeño núcleo de hierro fundido o de hierro y azufre en el centro, rodeado por un manto de sílice rocoso con una corteza helada en lo más exterior. Este centro metálico hace pensar en un mayor grado de calentamiento de Ganímedes de lo que se había propuesto previamente. De hecho, Ganímedes puede ser similar a Ío con una capa exterior adicional de hielo.
La superficie de Ganímedes es una mezcla aproximadamente igual de dos tipos de terreno: uno muy viejo, muy craterizado y las regiones oscuras y algo más jóvenes (aunque todavía viejas) marcadas con una serie extensa de ranuras y anillos de origen claramente tectónica.
La corteza de Ganímedes parece estar dividida en placas tectónicas, como la Tierra. Las placas tectónicas pueden moverse independientemente y actuar a lo largo de zonas de la fractura que producen las cordilleras. También se han observado flujos de lava (ya solidificada). En este aspecto, Ganímedes puede ser más similar a la Tierra que cualquiera de los planetas Venus o Marte (aunque no hay ninguna evidencia de actividad tectónica reciente). Se observan terrenos con ranuras y anillos similares a los que se ven en los satélites Encelado, Miranda y Ariel. Las regiones oscuras son similares a la superficie de Calisto. Fuente: Wikipedia
  

  
Los grandes contactados, de Manuel Navas Arcos

CAPITULO XXI

 ...antes, sin embargo, del último estertor de vuestra civilización, habrá concluido el traslado a Ganíme­des de los escogidos, de todos aquellos que tendrán la misión de inaugurar, con nuestro apoyo, una nueva Era en la Tierra.

GUILLERMO HERNANDEZ BERENGUEL.

Si hay un lugar donde el contacto extraterrestre se hace repetitivo y sugerente es en Ganímedes, satélite mayor de Júpiter, que al parecer acoge una alta civilización extraterrestre muy tecnificada y con cotas notables de espiritualidad. Según algunos de estos contactados, sería este satélite la cabeza o avanzadilla del Gobierno Galáctico, como una oficina que nos permite relacionarnos con la jerarquía máxima de nuestra galaxia y en su sede viviría el Consejo de los Ancianos que rige los destinos de este lado del cosmos.
No es poca la literatura producida en este sentido, pero quizás para el europeo haya pasado un poco desapercibida.
Existe un contacto que a mi entender merece ser publicado y que sin ser espectacular en sí mismo, habla de la realización positiva de una familia que ha cambiado sus valores materiales por un fin más altruista.

El padre de dicha familia, Guillermo Hernández Berenguel, publicó en su día un libro titulado Pasaporte a Ganímedes, agotado ya por ser pocos los ejemplares editados.

La revista Revelación Extraterrestre n° 26 págs. 2 a 16, nos cuenta las experien­cias vividas por el Sr. Guillermo Hernández y familia.
Todo comenzó con una revista que anunciaba el método de ponerse en contacto con entidades superiores por medio de la Ouija, sistema harto conocido en el mundo esotérico y que consiste en hacer circular un indicador de diversos materiales por un tablero con letras del abecedario y los números del 1 al 10 inclusive. Se pregunta a la entidad o ser que desea penetrar en el campo telepático de los asistentes, diversas cuestiones, y el indicador se mueve, con una ligera opresión de los dedos que la manejan haciendo que se formen palabras que son anotadas y registradas en la libreta. Este es un método francamente peligroso puesto que requiere de un análisis objetivo de lo recibido y además ha sido el vehículo de verdaderas posesiones diabólicas de muchos que movidos por la curiosidad se han aventurado en este campo.
La Asociación NO recomienda ninguno de estos métodos pues, nos parecen contraproducentes. Muchos dirán que si no estamos de acuerdo, ¿por qué publicamos este caso? Lo hacemos simplemente a título informativo y para hacer reparar al lector que la familia Hernández hizo una evolución positiva de la Ouija para mutarla en sintonía directa de corazón a corazón con los seres del espacio. Realizar el mensaje implica siempre suprimir las formas para penetrar en las esencias de las cosas.

Esta historia comienza en el año 1.973 y se mantuvo en silencio por un período de 4 años, siguiendo instrucciones de los seres extraterrestres que contactaron con la familia, un grupo humano sin vinculación alguna a corrientes esotéricas. Fue Flossie, la madre, la que adquirió la revista y posteriormente fabricó la Ouija junto con las hijas, sin dárselo a conocer al padre pues pensaban que su mente racionalista seguramente hubiera rechazado al principio tales métodos.
Se hicieron varios intentos sin éxito hasta que efectivamente consiguieron un primer contacto: H‑0‑L‑A...¿Cómo están? y siguió la conversación con un ser que a falta de identificación le asignaron el nombre de Jacito, ya que los movimientos del tablero fueron J‑A. El ser que se puso en contacto con ellos saludó a la madre y a los hijos, Pelusa, Breda y Raul, pero aconsejó que se lo dijeran al padre más tarde.

Ciudad de Lima, Perú
En un principio creyeron que Jacito vivía en Lima, pero luego especificó que estaba en misión sobre la Tierra siendo su origen el satélite Ganímedes.
Veamos estas primeras comunicaciones:
Quiero que sepan ‑continuó nuestro afectuoso amigo‑ que pertenezco a una civilización muy antigua: la de ustedes resulta una civilización sumamente joven al lado de la nuestra.
Ganímedes llaman en la Tierra a mi mundo; soy pues, un extraterrestre. Sí, un extraterrestre; pero aunque lo soy, formo al lado de ustedes una misma y gran familia. Ganímedes es un satélite de Júpiter y este planeta y la Tierra, sumados a otros varios, constituyen el Sistema Solar.
Cuando tú, Flossie, y tú Sandra, trataron de comunicarse con alguien a través de la Ouija, yo las escuché muy débilmente en Ganímedes.
Esperaba ese día vuestra convocatoria, si así puede definirse una situación que previmos hasta en sus menores detalles.
Sepan que decidimos vuestra participación y que lo hicimos porque ustedes habían superado diversas pruebas en la vida y reunían las condiciones necesarias para intervenir en una misión de perfeccionamiento humano, cuyos pormenores conoce­rán posteriormente.
A tí, Flossie, te inducimos a comprar aquella revista, a confeccionar la Ouija y a participar tú y tus hijas en diálogos mentales conmigo.
Posibilitamos, incluso, la comunicación y cuando sobrevino el llamado, me proyec­té mentalmente para alcanzarlo.

La recepción por ustedes de mi respuesta sería algo mucho más dificil y, por supuesto, no lo lograrían en la primera oportunidad.
Hicieron otros empeños y en ellos me captaron varias frases, algunas débil y confusamente.
Lo importante eran que no desistieran entonces de su propósito de comunicarse y ello se había conseguido ya; aquellas pocas frases habían sido suficientes. No desistirían, pues, de su empeño, porque habían adquirido la certeza de que ese alguien aún desdibujado que ustedes buscaban, estaba al otro extremo del hilo mental ya tendido.
Urgía, espero, algo más que buenos propósitos y la Ouija, En consecuencia, adelanté el viaje previsto a una de las bases submarinas que tenemos provisional­mente en la Tierra, base situada frente a Lima.
Desde ella les transmití mente a mente algunos conocimientos básicos, induciéndoles a reiterar el mensaje a través de la Ouija, un dispositivo que nos auxiliaría un tiempo.
En estas condiciones sobrevino la quinta tentativa de vuestra parte que, como saben, fue un éxito.
Ustedes estaban preparadas para conocer, por mi intermedio, algunos secretos de la vida; antes, sin embargo, debían saber que era yo un extraterrestre y una confesión de esta clase, a la que deben seguir otros descubrimientos, sólo se hace a quienes consideramos nuestros amigos.
Vosotras y yo somos amigos y han alcanzado ustedes, tras dos semanas de charlas, esa disposición de ánimo indispensable para oír con serenidad las revelaciones que he empezado a hacerles.
Ahora es el propio Guillermo quien sigue escribiendo:
Y respecto a las dificultades que teníamos con su denominación personal, informó que la mayoría de los nombres de sus cosatelitanos era igualmente impronunciable en nuestro idioma; que no nos afligiéramos, y que le agradaría mucho que lo siguiéramos llamando Jacito.

Acerca de la base submarina indicó que estaba ubicada frente a La Herradura, que sus instalaciones se hallaban protegidas por gigantescas cúpulas de un material semejante al cristal y de resistencia extraordinaria y que su personal, de número indispensable, era renovado periódicamente.
Añadió que bases como ésa, eran amplias estaciones de estudio integral, exclusi­vamente científico de nuestro planeta, y que de dicho estudio no excluían la inves­tigación de la fauna.
Se explicó de esta. manera para decirnos enseguida que en Ganímedes no existen los animales, que sus antepasados decidieron una vida sin ellos y que el tiempo había corroborado los viejos cálculos científicos en el sentido de que no les haría falta.

Las bases de la Tierra están extraordinariamente bien equipadas, tanto como lo están los mejores centros de investigación científica de Ganímedes.
Hay en ellas perfeccionadísimos laboratorios y gabinetes para un trabajo copioso y complejo y zonas estupendas de recreo y descanso.
En los módulos individuales de comunicación, el personal de las estaciones dispone de aparatos que permiten el diálogo a distancia; recogen en una pantalla la imagen de los interlocutores. Los usan para conversar con sus familiares residentes en el satélite joviano.
Ese tipo de comunicación es muy importante para ellos, porque vigoriza el vínculo de la familia y ello redunda significativamente en la buena salud del cuerpo social.
De otro lado, esas pequeñas máquinas permiten a los ganimedeanos ‑cuando lo desea‑ hacer uso mínimo de la relación telepática y ahorrar energía que requerirán en otros menesteres.
Aparatos similares, de mayor complejidad y tamaño y de múltiples canales, forman parte del equipo material del centro de información de cada base.
Para las investigaciones u otras taréas siempre pacíficas en el mar, en la atmósfera y fuera de ella los ganimedeanos de la base disponen de máquinas discoidales que la ciencia de la Tierra reconocerá un día como tales, separándolas del grupo de fenómenos OVNI (Objetos Voladores No Identificados).
Estos ingenios, nos explicó. son siempre circulares, pero varían según sus dimen­siones y su velocidad según los usos a los que están destinados. Recordó que a esas y otras máquinas similares llaman los terrícolas platillos voladores.

Las naves mayores las usan generalmente con transportes, en misiones prolonga­das, muy lejos de su mundo.
Esas espacio‑naves son madrinas y disponen de sendos hangares para máquinas volantes menores, de seis, ocho, diez metros de diámetro, de sorprendente maniobra­bilidad.
Tienen, además, gigantescas bases de descanso y de aprovisionamiento ubicadas en estratégicos puntos intermedios entre Ganímedes y las zonas finales de sus mi­siones.
Se tratan de estaciones que cambien de situación en el espacio por sus propios medios, de conformidad con las exigencias del trabajo que desenvuelven.
Nos informó, asimismo, que las naves ganimedeanas no son las únicas que surcan nuestra atmósfera.
En relación a los orígenes y civilización de Ganímedes, Jacito, nos explicó:

Yo soy algo así como un hijo adoptivo de Ganímedes, porque si bien es cierto que nací en el satélite joviano, el mundo de orígen de mis antepasados fue un planeta que desapareció hace mucho tiempo; un planeta de este Sistema Solar nuestro.
Varios siglos antes de que aquel planeta estallara en mil pedazos, antes incluso que se iniciara la época de convulsión extraordinaria que pudiera hacer sospechar que el astro entraba en su agonía, el personal de las estaciones científicas puestas en el espacio y las investigaciones in situ, coincidieron en el diagnóstico del desastre y en la fijación exacta de la fecha, todavía lejana entonces, de la destrucción.



Para una civilización que en aquella remotísima era se paseaba triunfal por gran parte de ese conjunto sidéreo que ustedes han denominado Vía Láctea, no fue tarea difícil encontrar en nuestro Sistema Solar una nueva residencia.
Escogió Ganímedes por muchas razones, pero tal era el adelanto de su ciencia que de haber sido indispensable hubiera podido optar por cualquier otro astro, incluso mucho más hostil.
Ganímedes era un lugar inhóspito, La composición de su atmósfera tuvo que ser modificada; debió elevarse varias decenas de grados la baja temperatura; hubo que transformar vastas zonas de la accidentada superficie del satélite, producir agua, hacer ríos y represas; tornar fértil el suelo...

La tarea fue colosal, gigantesca, casi increíble, milagrosa dirían ustedes, y cuando estuvieron dadas las condiciones necesarias, se sembró una rica selección de semillas de la flora de nuestro mundo de origen y se levantaron las primeras ciudades.
El traslado de animales a Ganímedes fue desechado. Nuestros antepasados deci­dieron desarrollar en el satélite joviano una vida exenta de aquellos ejemplares. En la Tierra los animales son necesarios; en Ganímedes no lo son; su ausencia ha derivado, por el contrario, múltiples beneficios, particularmente en el campo de la salud.
Al cabo de varios siglos de trabajo transformador, se había creado una y otra vez las distancias entre ambos astros y trasplantaron una humanidad que debía supervivir, para ejercer una permanente acción bienhechora en la galaxia. Lo que se hizo posteriormente tendrán ocasión de conocerlo en el futuro. Obviaré, pues, mientras tanto, la narración de esa parte de nuestra historia y les referiré, en cambio algo sobre la actualidad ganimedeana.


SOBRE EL GOBIERNO.

Se trata de un Estado que sirve permanentemente a la nación. Este Estado tiene en la cumbre un Consejo Superior, integrado por la gente más sabia y más calificada moralmente y cuya acción está siempre dirigida a la protección y mejoramiento del bien común.
El Consejo tiene representaciones colegiadas en todas las poblaciones del satélite y éstas, tríos de gobierno auxiliar en las comunidades menores.
Tiene el Consejo Superior, además, delegados ante otra humanidades y un emba­jador del más alto grado en el Consejo Máximo de la Unión de Mundos de la Galaxia.
En el satélite no existen países de gobiernos independientes como los hay en la Tierra, sino ciudades con autoridades locales que secundan al gobierno central o Consejo Superior.
De hecho, hay gentes de distintas razas y procedentes de mundos diversos, pero todas ellas son integrantes cabales de la única gran comunidad. En Ganímedes no hay guerras ni disensiones de ninguna clase. No existen cuerpos militarizados. El tipo organización explicada es capaz de preparar y dirigir y realizar la defensa de la VIDA, la libertad y los altos valores de la población ganimedeana si alguna fuerza extraña intentase una invasión del satélite.
Ganímedes carece de policías y de cárceles, porque no hay delincuencia que exija sometimiento o reeducación.

Los seres desarrollados provenientes de sociedades primitivas, son sometidos a operaciones quirúrgicas cuando revelan alguna deficiencia física y a readaptación mental cuando la deficiencia es rezago de una equivocada educación.
La existencia o ausencia de anormalidades se detecta en un exhaustivo, riguroso análisis de requerimientos que se le practica a todo integrante apenas desembarca en Ganímedes.
En el mundo de Jacito no se registra el mal; no hay vocación, ni inclinación, ni manía, gusto que pueda conducir a él. Sólo existe el bien y la alta comprensión de que dicho bien se puede realizar cada día mejor.

No existe el mal porque lo impide la formación espiritual superior de los ganime­deanos y porque, además, son telépatas y clarividentes. Bastaría, pues, empezar a desear el mal a otro, cosa que no ocurre, para quedar uno totalmente al descubierto.
Además de los cinco sentidos de los terrícolas y de la telepatía y de la clarividencia, aquellos ultra‑hombres que han culminado una extensa y rigurosísima educación, los espíritus mayores, disponen de una séptima facultad, el Verbo Creador.
Este poder extraordinario permite modificar las cosas o construir nuevas, median­te la formulación de la voluntad a través del sonido de la voz.
Si consideramos que sólo existe una sustancia fundamental en el Universo y las cosas los elementos en general son únicamente concentraciones de las propiedades de la materia que suman determinada frecuencia de vibraciones, entenderemos, cómo la emisión de las ondas sonoras de la voz puede desarticular esas concentracio­nes y provocar nuevas y diferentes reagrupaciones.

La educación que se imparte a los ganimedeanos para alcanzar el verbo creador, no es exclusividad de los centros superiores de enseñanza de la principal ciudad.
Esos centros están distribuidos en todas las ciudades del satélite. No ocurre en Ganímedes, lo que sucede en la Tierra, planeta de los grandes contrastes donde, frente a naciones ricas, poderosas e instruídas, se encorvan repúblicas pobres y débiles que cuentan en su territorio tribus semi‑ignoradas en las que el ser humano no ha salido aún de la barbarie. No, esto no pasa en Ganímedes. Existe allí un único gran país que integra decenas de ciudades muy semejantes las unas de las otras y que se corresponden en perfecto equilibrio. Y aunque las máximas autoridades políticas y administrativas tienen su asiento en la llamada Ciudad Madre o Ciudad Matriz, todas las poblaciones del satélite disponen de lo necesario para desarrollar si así conviniera una vida independiente del más alto nivel.
La Ciudad Matriz, por ejemplo, tiene una población de dos millones de habitantes, como muchas otras urbes. Y hay poblaciones menores sin que ello signifique condición de inferioridad. No hay, en cambio, poblaciones mayores pues aquel número de habitantes constituye un nivel que los ganimedeanos consideran incon­veniente sobrepasar.
La política del gobierno del satélite joviano mayor está fundamentalmente dirigida a planificar y orientar el cumplimiento de los planes internos y cósmicos.
Los principios morales y religiosos son semejantes a los que, en esencia, proclama el cristianismo en la Tierra.




Los habitantes de Ganímedes conocen a Jesús y El es el más alto exponente de la perfección a la que se aspira en el satélite joviano, como es el mayor ejemplo a seguir en nuestro planeta.
Todos entienden allá perfectamente la existencia del espíritu y que este es inmortal, Comprenden, asimismo, que lo que nosotros llamamos muerte no es la negación de la vida. sino su afirmación. El ser humano está integrado de varios cuerpos más o menos densos y perecederos y de un espíritu eterno que se manifestará a través de dichas envolturas. Si al arribar al plano mental, resulta que ha sido eficiente su desarrollo, ascenderá a otros mundos superiores; de lo contrario, auxiliado por sus maestros se elaborará un nuevo plan de existencia y retornará el espíritu a encarnar una vez más el nivel físico.
Esta verdad la proclamó Cristo en la Tierra; hoy es apenas certeza de unos pocos, olvido de otros, motivo de sorpresa o burla de muchos y fenómeno desconocido de la mayoría de la gente.
La idea de Dios es similar a la nuestra, Dios es en el satélite la Suprema Entidad, la Perfección Radiante, el Bien Eterno, la Luz y a Él se llega por aquel único camino del mejoramiento constante, intelectual y moral; el camino del perfeccionamiento, de la sabiduría y del amor.
Una vocación profunda por la verdad alienta la conducta permanente científica del hombre, o el ultra‑hombre de Ganímedes. La falsedad, el engañó y, en otro sentido, la ignorancia son señales infamantes cuyo registro ha descubierto sólo en los mundos primitivos como la Tierra.
El mundo de los ganimedeanos es un mundo igualmente físico, pero de un nivel superior.
Esa vocación y prácticas tan extendidas en Ganímedes, orientan y caracterizan todo el quehacer en el satélite; pero simultáneamente, esa vocación y esa práctica tienen una inspiración claramente espiritual.

La verdad brilla en todos los órdenes: en el de la política, en el del trabajo, en el de la salud, en la vida familiar, en la amistad en el amor.
El lugar que a cada uno le corresponde en la jerarquía‑ y ésta es sólo una forma terrena de explicar el asunto‑ depende de su condición intelectual y moral, y el rango no supone de ningún modo, en absoluto, privilegio de ninguna clase.
Por otra parte, nadie en Ganímedes busca un alto grado por la satisfacción y el poder que se derivan de la situación respectiva. Alcanzar los más altos grados significa allí poder servir mejor a los demás, ser capaz de ayudar con más eficacia, saber amar al prójimo con pureza más evidente.
El rango es cada vez más alto como consecuencia de una experiencia cada vez mayor, es decir, de una mayor sabiduría y de un mayor amor, y el habitante de Ganímedes‑ que es vibración como todo lo creado‑ vibra por ello en una más alta frecuencia, es poseedor de una mayor energía y esto se refleja en el aura, la radiación que aparece en torno del cuerpo.
Y como ven y entienden el aura, nadie en el satélite jupiteriano necesita pregonar su elevado nivel en la jerarquía.
El ser más evolucionado asume en el satélite y en las misiones al exterior las taréas más complicadas, más exigentes, riesgosas, de más alta y de más vasta responsabi­lidad.
Y algo muyimportante: Allá no envanece a nadie un elevado brillo ni nadie envidia a otro una mayor luz. Enseña y sirve generosamente quien más relumbra y quien menos reluce aprende con gozo y agradecida devoción.

Es evidente que Guillermo, el padre de familia, tuvo al final que aceptar la comunicación iniciada por su familia, y de hecho, participó más de una vez en las mismas haciéndoles preguntas directas como en la ocasión que Jacito les comentaba respecto de la misión específica de su persona y de su contacto:
Ustedes han venido al mundo con una misión especial: colaborar en el adveni­miento y desarrollo de una nueva raza terrena. No están solos; en la misma misión trabajan ya decenas de miles de vuestros coplanetarios, muchos de cuales se encuentran ya en mi mundo...Allá completan su entrenamiento y adaptación para desenvolverse más adelante, con eficacia, en un nivel más elevado de vida.
La actual civilización de la Tierra mientras tanto, sigue precipitando el final de su tiempo y ese final está ahora muy próximo.
Cegada por su intolerancia y su ambición de poder y goce materiales, provocará pronto una nueva guerra mundial, la última. De ella saldrán todos vencidos para reconocer, demasiado tarde, que se han vaciado las manos y ya no tienen como detener los liberados flagelos mortales de la contaminación ambiental, el hambre, la corrupción y las pestes; que han descompuesto y tornado inestable su propia morada, y que tal descomposición e inestabilidad, tal agonía podría provocar desarreglos de magnitud estelar.



Antes, sin embargo, del último esténtor de vuestra civilización, habrá concluido el traslado a Ganímedes de los escogidos, de todos aquellos que tendrán la misión de inaugurar, con nuestro apoyo, una nueva era en la Tierra.
Ya otras veces el hombre ha construído y organizado culturas importantes, pero, por desconocerse a sí mismo y no promover su mejoramiento mental y espiritual, no ha sido capaz de evitar la descomposición y la muerte de sus propias obras.
La generosidad divina ha diseminado la vida en el Universo. Millones de mundos están coronados de vida inteligente; éste no es un fenómeno exclusivo de la Tierra, yo soy una prueba que evidencia esta verdad categórica.
Somos una familia cósmica muy sensible, cuyo equilibrio general depende de la salud de sus miembros integrantes.

Por eso, los mundos superiores, los hermanos mayores guardianes de la armoniosa evolución de las cosas, hemos tenido que estudiar y planificar la forma de poner fin a las deficiencias terrenas que bloquean el camino del perfeccionamiento del planeta.
Es en este sentido que posibilitamos la encarnación este siglo, en vuestro mundo, de espíritus más adelantados. Enriquecidos con esta experiencia y auxiliados por nosotros, esos espíritus serán la semilla adecuada que genere un orden vital distinto el próximo milenio en la Tierra.
Así fue como tales espíritus iniciaron un tránsito específico en este tercer planeta interior de nuestro Sistema Solar. una existencia inspirada en nuestro Sublime Maestro y al servicio de una misión que evitará la extinción total de la especie humana.
Ustedes colaborarán en esa misión. Por eso seguimos muy de cerca vuestros pasos y comprobamos cómo la densa atadura de vuestros cuerpos fracasa una y otra vez en sus intentos de asfixiar vuestra esencia.
Nos complace mucho que así ocurra y nos complace otro tanto la enseñanza que asimilan algunos amigos vuestros y otros espíritus de seres humanos que la vida aproxima ocasionalmente a ustedes.
Vosotros fuisteis siempre mis discípulos y seguiréis siéndolo por mucho tiempo.
Estos anos recibiréis una preparación intensiva de perfeccionamiento, aceleraréis vuestra espiritualización.
Vais a añadir salud a vuestro cuerpo, fuerza a vuestra voluntad, eficacia al control de vuestras emociones, rigor a vuestra disciplina, claridad a vuestro entendimiento, potencia y agudeza a vuestra mente, armonía a vuestra conducta... Finalmente es posible que asistáis sin riesgos al perecimiento de la civilización terrena y observéis que tal como lo profetizó el Divino Maestro‑ no quedará piedra sobre piedra en vuestro planeta.

Muchos son los llamados y pocos los escogidos ‑dijo Jesús, El Salvador. Los terrícolas que participan en esta misión no pertenecen ya a la inmensa legión de los requeridos, sino a los últimos, a los seleccionados por las virtudes de su propio esfuerzo.
Subirán a Ganímedes y allá se les impartirá enseñanzas mayores y se hará lo necesario para redondear su adiestramiento en el uso del sexto sentido, es decir, la telepatía y de la videncia clara y profunda...
Mientras se completa la preparación de los últimos coplanetarios vuestros trasla­dados a mi mundo los postreros días, gente de Ganímedes purificará la Tierra y la adaptará para el retorno de los terrícolas y su feliz desenvolvimiento como seres físicos pero superiores, integrantes de la nueva raza.
Será la Tierra un mundo menos denso, más fecundo, mucho más acogedor, propicio a la acelerada superación de sus nuevos habitantes.
La gente de hoy de la Tierra es semejante en apariencia física a los de mi reino; no es igual, pero sí hay una gran similitud.
Las grandes diferencias son más bien efecto de nuestra capacidad mental más desarrollada y de nuestro espíritu mayor.

La Tierra
La nueva raza de la Tierra sí que se le parecerá más en todo sentido. Disfrutando de una constitución molecular y vibratoria más sutil, los futuros terrícolas serán científicos transeúntes de los planos físico y astral, dominadores de la cuarta dimensión, aspirantes aplicados al reino mental.
Así ocurrirán las cosas, Nuestro auxilio para evitar la extinción de la especie humana y nuestro trabajo de limpieza de vuestro mundo y de adecuación para que acoja a la nueva raza es obra de colaboración interplanetaria y de defensa amorosa de la creación.
Una ley de la vida cósmica impide a una civilización intervenir en el mundo de otra, para alterar totalmente su destino. La intervención se justifica únicamente cuando media el reclamo divino en defensa de la integridad de los planes cósmicos, de la armonía universal.

Nosotros estamos‑impidiendo que se produzca esa alteración desastrosa; el Bien Eterno no desea que la Tierra encuentre nuevamente obstáculos en el ascenso a que está llamada...
Haciendo cuanto les indicara el contacto con Jacito, cambiaron integralmente sus vidas, sus pautas y hábitos, en mayor medida la alimentación, que se volvió limpia y natural. Asimismo se activó el trabajo tendente a adquirir más telepatía y clarividencia. Respecto del régimen no fue todo vegetariano sino que contemplaron el consumo de huevos, leche y sus derivados.
Durante las sesiones de contacto, fue el propio Guillermo a ser invitado a participar en una experiencia directa física de contacto pero el miedo y el hecho tan insólito le disuadió y no acudió a dicha cita, cosa de la que posteriormente se lamentó en más de una ocasión puesto que ciertamente pocos humanos han tenido tales invitaciones.
En otro momento Jacito les dijo:

Uno de los mayores problemas del hombre de la Tierra es la crisis de la voluntad. Causa de muchos males y atrasos en vuestro planeta es esa crisis, la aceptación callada de una suerte de determinismo que impulsa vuestros pasos y que expone al hombre como ser dirigido, incapaz de asumir el control de su propia vida; es decir, un hombre carente de determinación, de responsabilidad.
El hombre, está pues, equivocado; pero mientras no disponga de la capacidad suficiente para comprender los grandes secretos de su vida, debería cuando menos realizar un esfuerzo dignificante para creer con más entusiasmo y sinceridad en sí mismo, encender y avivar la fe en las enormes posibilidades que tiene de optar y decidir.

Cuando alguien afirma algo semejante, no falta quienes ríen incrédulos y hasta ‑aparentemente seguros de sí mismos‑ elaboran un gesto impropio de desdén. Hay que ser tolerantes con ellos; y ya bastante desventura es ser de los últimos en alcanzar la luz.
La ciencia terrena ha comprendido ya que sólo una pequeña proporción de las posibilidades del cerebro humano está activa, no más de un dieciocho por ciento en aquellos que ustedes conocen como los mejor dotados y un décimo apenas en el caso del hombre medio, común.
El resto de las posibilidades cerebrales del hombre permanece dormido. Esto quiere decir que el hombre es, en realidad, poseedor de un asombroso poder, pero que sólo emplea una parte de esa extraordinaria fuerza.
No debe sorprenderles ‑explicó el maestro‑ que así ocurra. El hombre no ha creado aún las condiciones necesarias para encontrarse realmente consigo mismo. Para que esto suceda, deberá empezar por tener fe en sus posibilidades verdaderamente su­periores y elevarse en la escala de los valores.




Es importante que el hombre acepte que Dios está en él; que desde los albores del Génesis. Dios observa atenta y permanentemente el desenvolvimiento de su creación y que el hombre debe, por tanto, empeñarse en ser lo que Dios dispuso que fuera: Su imagen y semejanza.
La voluntad es un poder extraordinario, como lo son también la fe y la inteligencia. Al dotarlo de ellas, Dios posibilitó la transformación y el ascenso del barro humano.
Pongan la máxima atención en las palabras que les digo y su significado cierto; aportan constantemente una conciencia clarificadora de lo que es el bien y lo que es el mal, y precedan siempre de una intención invariablemente correcta los actos que decidan efectuar.
La voluntad es más que un simple deseo que puede despertar. Voluntad es la capacidad que tienen de dirigirse a sí mismos y la seguridad e poderse imponer a ustedes mismos en un esfuerzo diario de realización personal.
Inspirada, sostenida y alimentada por la fe y la inteligencia, la voluntad se convierte te en un apreciable don creador. Cada vez que se sepan animados de buenos propósitos, el ejercicio de vuestra voluntad será expresión de hombres libres y responsables.

Pero como no se puede vivir borrando con una mano lo que se hace con la otra porque, al fin de cuentas, tal vida sería inútil, es indispensable que la voluntad inteligente y fervorosa esté permanentemente imbuída de las mejores intenciones, que beneficie a los demás como a ustedes mismos, que ponga de relieve la exacta dimensión humana...
Es muy importante ‑dijo el maestro aquella vez‑; todas vuestras acciones deberán estar imbuídas de la más sana intención.
Si no fuera así ‑precisó‑, si por el contrario los pasos que dan en la vida fueran resultado de las exigencias de los bajos instintos, de las groseras pasiones, estarían realizándose no como personas legítimamente libres, sino como auténticos esclavos.
Nadie desea que el comportamiento del hombre se reduzca a tan poco o a menos; conducta de esta clase nos entristece a todos; nos hace sentirnos algo inútiles a todos.
Nos preocupa a nosotros ‑dijo el maestro‑, y ha de preocuparles más a ustedes mismos, que se ejecuten malas acciones, que se denigre tanto el espíritu humano.
Cuando el carpintero, por ejemplo, trabaja con alegría, con amor, con sus cinco sentidos puestos en la realización eficiente de su tarea, salen de sus manos cosas hermosas y cada día que pasa lo hace mejor. Está contento de sí mismo por su destreza y satisfecho, además, de alegrarlos corazones de aquellos para quienes está destinado su producto...Y como con el carpintero, ocurre con cualquier otro lo mismo. Si hacen las cosas de la forma contraria, también se multiplicarán los efectos; sólo que este caso, a diferencia del primero, la cadena será de perjuicios.
La insistencia en la hechura de las cosas de un modo o de otro, les proporcionará indefectiblemente una experiencia muy grande, sumamente beneficiosa o singular­mente dañina, les convertirá en diestros del bien o expertos del mal.

Asegúrense, por tanto, de que todos vuestros actos se distingan por su correcta intención y luego, háganlos bien. Esto es de especialísima importancia. Por este camino se alcanza la voluntad creadora.
Fue el día 16 de Abril, cumpleaños de una de las hijas ‑Sandra‑ cuando previa cita pudieron ver al anochecer de Lima, todo un espectáculo de naves evolucionando hacia todos los ángulos posibles con distintas frecuencias de luz y conforme a lo previamente anunciado en el contacto. Fue allí donde se ratificó el fenómeno que venían experimentando puesto que poco a poco la Ouija fue sustituída por medio de las respectivas disciplinas a una sintonía directa con estos seres del espacio.
En otro momento. el maestro le aconsejó la lectura de un documento relativo a Ganímedes que por esas fechas apareciera y que seguramente se refiere al libro de Yosip Ibrahín: Yo visité Ganímedes que también abunda en estos datos que recibiera esta familia.
En varias ocasiones fueron también visitados por medio de la telepatía y en proyección directa, por un maestro de Ganímedes que les dijo:
El terrícola pone frecuentemente en peligro lo que considera que es la vida. Cuando lo lógico debía ser que más la amara y más la cuidara, observamos que no le importa incluso conducirla a lo que en el orden de sus creencias tendría que ser su destrucción.

Nosotros ‑precisó el Hermano Mayor‑ sabemos que la vida es inmortal, pero no por ello la desatendemos. Por el contrario, merece nuestra más alta y prolija consideración; nos esmeramos infatigablemente en la tarea de embellecerla y sublimarla.
Procuraros también, prolongar la vida de nuestro cuerpo pasajero, temporal, y lo hacemos porque entendemos que la materia densa requiere igualmente de perfeccio­namiento y que formando parte de nosotros mismos, tenemos ocasión importante de transformarla en algo más sutil y delicado de lo que fue al recibirla.
Nuestro cuerpo puede vivir varios miles de años y nos preocupa mantenerlo intacto, impecable; por eso lo remozamos cada vez que es necesario.
Alcanzados los dos mil quinientos años, lo sometemos a una revitalización completa que nos permite mantener vivo nuestro cuerpo por otro largo período similar. Me estoy refiriendo a años del tiempo vuestro.
La ciencia ganimedeana puede conseguir aquello y mucho más; un nuevo cuerpo si ello apremia, sin pérdida de la cultura y educación adquiridas. Nadie, empero, solicita la prolongación de su vida corporal por encima y a pesar del requerimiento espiritual de cambio.
Cuando reconocemos que el espíritu necesita despojarse de su cuerpo e incorporar­se a un cuerpo totalmente distinto, acudir a otro mundo o a otro nivel de evolución, aprobamos esa solicitud y nos alegramos de que así ocurra, porque de esa manera nuestra esencia, nuestro ultra‑yo se prepara a transitar un segmento más importan­te en el camino de su perfeccionamiento, de su retorno total a sí mismo.

A lo largo del proceso evolutivo del contacto telepático a esta familia, se producen nuevas modificaciones que es importante resaltar puesto que de una forma volunta­ria y consciente el contacto pasará a otra fase no muy conocida hasta ahora.
En adelante, nuestras mayores enseñanzas les serán transmitidas a ustedes durante vuestros estados de sueño y alimentarán fundamentalmente su subcons­ciencia.
Las afloraciones conscientes de nuestra información se producirán oportuna y naturalmente; de estar avisados, es posible que jamás se apercibieran de cómo discurrirá y se acentuará nuestra influencia.

No deberán sorprenderse de no recordar sino el detalle de nuestra información de carácter moral. En la mayoría de los casos, nuestra compleja enseñanza científica será celosamente guardada por vuestro subconsciente y emergerá y será compren­dida y utilizada en su honra, aún distante.....
Este ha sido un resumen muy esquemático del contacto de esta familia y del libro Pasaporte a Ganímedes que escribiera el padre de la misma, Guillermo Hernández. En la actualidad, estas personas están en plena realización de la enseñanza recibida con el ánimo de la conquista de la perfección.
De nuevo hacemos hincapié en los peligros de la práctica de la Ouija y la recomendación de que la lectura de cada contacto debe haceros meditar en la labor de síntesis haciendo qué cada uno de ellos enriquezca vuestra filosofía.

OVNI-UFO





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